Las responsabilidades del PSOE y la responsabilidad del Gobierno

Hay que empezar por el orden lógico y este no es otro que el que afirma con rotundidad y sin matices que el principal responsable políti…

Forum Libertas

Hay que empezar por el orden lógico y este no es otro que el que afirma con rotundidad y sin matices que el principal responsable político de la situación tan trágica que vive España es el PSOE. Unas pocas cifras lo explican claramente. En solo dos años, del 2007 al 2009, España pasó de una extraordinaria situación, por su bondad, al disfrutar de un superávit del 2% del PIB, a un déficit del 11%. Cuando Zapatero abandonó el Gobierno, aquel déficit que él produjo tan rápidamente apenas si lo había reducido en un punto y medio. Pero, no se trata solo de eso, al mismo tiempo elevó la deuda desde el 40% a más del 60%. Y a pesar de este gasto extraordinario, que nos ha dejado profundamente tocados, el paro pasó del 8% a la increíble cifra del 20%. Con toda aquella ingente cantidad de dinero gastado a base de hacer déficit y endeudarse, lo único que consiguió fue más que doblar la cifra del paro.

Este es el balance del Gobierno socialista, del que Rubalcaba era vicepresidente. Es una responsabilidad extraordinaria que todavía no ha sido asumida, ni lo será mientras Rubalcaba pilote el PSOE. No han hecho ningún acto de contrición, no han revisado por qué cometieron tantos errores, y a pesar de ello tiene la impudicia, la escandalosa impudicia, de presentarse ya inmediatamente como garantes de una nueva solución. Es un escándalo que unas personas carentes de credibilidad puedan adoptar este papel. Lo que hacen en realidad es denigrar la política, al presentar al pueblo que todo malabarismo es posible. No contentos con esto, llaman a los ciudadanos a salir a la calle. Sí, estamos de acuerdo, pero deberían salir a manifestarse delante de las sedes socialistas para exigirles responsabilidades. Si esto fuera Islandia, Zapatero hubiera sido juzgado con serias dudas de absolución.

Esto no significa que el actual Gobierno no tenga ninguna responsabilidad, pueda atribuirlo todo al pasado y no deba también dar cuenta de sus errores, porque los está cometiendo y mucho. Podrá decir que lo que hace responde a un plan perfectamente articulado, pero la impresión no ésta y lo que cuenta en política es lo que acabamos pensando los ciudadanos y no la intención inicial del que nos gobierna.

Un país que ha entrado en recesión no puede ver solo en las medidas de recorte la solución, y menos todavía si éstas están hechas en unos términos poco convincentes, sacrificando resortes básicos del crecimiento como son las inversiones en las infraestructuras más productivas y en I+D. No puede entenderse que en un periodo de falta de recursos públicos tan importantes se mantenga la prioridad, prácticamente la única, del AVE a Galicia. Nadie discute el legítimo de los gallegos de disfrutar de esta infraestructura, pero ni su naturaleza ni el recorrido que se propone tienen una buena relación de retorno de la inversión. Antes que ella hay otras muchas prioridades que servirían para inyectar dinamismo a la maltrecha economía española, y esto no lo hace el Gobierno. En definitiva, está teniendo muy rápidamente un serio problema de credibilidad. El resultado es muy malo para nosotros, porque ni los recién llegados están llenando las expectativas ni los que nos hundieron han sido capaces de redimirse a ellos mismos y a partir de ahí contribuir a encontrar una solución para el país.

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