Las rupturas pasan, en 4 años, de representar el 46 por ciento de los matrimonios a un 60,4

El Gobierno español, con el ya denominado “divorcio exprés”, trata al matrimonio de manera atípica en relación con otras relaciones contractuales. En …

El Gobierno español, con el ya denominado “divorcio exprés”, trata al matrimonio de manera atípica en relación con otras relaciones contractuales. En cualquier tipo de vínculo formalizado a través de un contrato, el incremento desaforado de sus rupturas, que siempre se producen por algún tipo de incumplimiento, suele dar paso a la búsqueda de soluciones. Sin embargo, en el ámbito del matrimonio y la familia, lo que está haciendo el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero es dar facilidades para que un marido y una mujer rompan definitivamente su unión. ¿Por qué esto sucede en el matrimonio y no en otro tipo de compromisos escritos, laborales, económicos, sociales o políticos? La respuesta intentó darla el propio ministro de Justicia este jueves en la sesión plenaria del Congreso de los Diputados donde finalmente se aprobó la reforma de la ley de 1981. “Es una ley para que los matrimonios puedan divorciarse sin causas, es decir, sin culpables”, explicó Juan Fernando López Aguilar.

 

La nueva normativa, que permite a los esposos divorciarse de forma casi automática y sin el requisito de un período previo de separación, choca con una realidad asumida por toda la sociedad española: que las rupturas y los divorcios siempre son negativos y, por tanto, nunca deben ser vistos como algo deseable o aceptable. Entre 1999 y 2003, las separaciones y los divorcios han crecido de manera espectacular. Concretamente han pasado de ser el 46 por ciento de los matrimonios registrados (96.447 sobre 208.129 en 1999) a un preocupante 60,4 (126.742 sobre 210.155 en 2003). Si se miran estos datos y se valora la dimensión negativa de esta realidad, no se entiende que la solución que ofrezca una ley impulsada por el Gobierno consista básicamente en poner todo más fácil. Además, varios responsables del ejecutivo ya han reconocido que la reforma provocará un aumento de las rupturas.

 

Se da la circunstancia de que el Gobierno ha aprobado este proyecto de ley dos veces, una el 17 de septiembre y otra el 26 de noviembre. Según el Ministerio de Justicia, se hizo para introducir algunas modificaciones como la inclusión de algunas nuevas condiciones al punto que concede potestad al juez para decidir sobre la custodia compartida de los hijos: el interés del propio menor, la paz familiar y que no concurran circunstancias de violencia. Pero se mantuvo el principio de celeridad. Por tanto, el ejecutivo decidió atender a las peticiones de grupos de mujeres separadas, pero no escuchó a entidades como la Conferencia Episcopal Española, el Foro Español de la Familia o E-Cristians, que pidieron en sendas declaraciones la promoción de medidas más positivas y, sobre todo, no suprimir el período previo de separación, que “puede servir para solucionar muchos problemas”.

 

No vale aquello de “será momentáneo”

 

Precisamente la necesidad de medidas positivas es una de las ideas que desarrolla el documento Informe sobre el divorcio; la evidencia empírica internacional, firmado por el Instituto de Ciencias de la Familia y las facultades de Derecho y Ciencias Económicas de la Universidad de los Andes (Chile). Nuestro periódico ya se refirió recientemente a este trabajo, que desmonta el argumento de que el incremento de rupturas provocado por reformas como ésta sólo es momentáneo: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=708. En un capítulo dedicado a las consecuencias del divorcio sobre los cónyuges y los hijos, este estudio recuerda que, en los países con ley de divorcio, son muchos los menores involucrados en este tipo de situación. “En Estados Unidos, por ejemplo, más de la mitad de los divorcios afectan a hijos menores de 18 años, lo que se traduce en más de 1 millón de niños que experimentan el divorcio de sus padres cada año”, explica.

 

Otro ejemplo recogido en el amplio trabajo chileno es el Reino Unido, donde del total de divorcios registrados en 199, “un 55 por ciento afectaba a hijos menores de 16 años”. Además, en este mismo país, “las tendencias actuales sugieren que 1 de cada 4 hijos habrá experimentado el divorcio de sus padres antes de terminar la etapa escolar”. Como afirma la declaración de E-Cristians difundida tras la aprobación del proyecto español en Consejo de Ministros, vamos a un “debilitamiento del matrimonio y la familia, que son la base de la sociedad”.

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