Las víctimas del proceso de reestructuración del sistema financiero español: las cajas y su obra social

La reestructuración del sistema financiero español ha desembocado en una concentración de la banca que, entre otras cuestiones, h…

La reestructuración del sistema financiero español ha desembocado en una concentración de la banca que, entre otras cuestiones, ha puesto en pocas manos todo el negocio bancario de España, incluidas las cajas de ahorros. El último ejemplo lo tenemos en la subasta de Catalunya Banc, en la que BBVA ha resultado ser el banco ganador.

De ese proceso de reestructuración, el resultado son 13 macro entidades financieras encabezadas por el Banco de Santander, con un volumen de activos financieros de 459.071 millones de euros, seguido por el propio BBVA (449.993 millones), CaixaBank (340.190 millones) y Bankia (251.472 millones).

A estos cuatro ‘gigantes’ le siguen, ya por debajo de los 200.000 millones, Banco Sabadell (157.745), Banco Popular (136.341), Ibercaja (83.803), Unicaja (76.770), Abanca (52.687), Kutxa Bank (60.762), Bankinter (59.280), Banco Mare Nostrum (47.518), y Liberbank (44.546), como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir de una información publicada por el diario El País este domingo, 27 de julio, con datos de AEB y CECA.

Una primera cuestión respecto a esta gran concentración de la banca es que, como indican muchos expertos, ya de por sí no es una buena noticia desde la perspectiva de los ciudadanos. Como decía Chesterton, “demasiado capitalismo no significa demasiados capitalistas, sino demasiado pocos".

Las cajas de ahorros, barridas del mapa…

Sin embargo, hay aún dos reflexiones más a hacer ante la reestructuración del sistema financiero español, y ambas se refieren a la práctica desaparición de las cajas de ahorros del mapa de ese sistema financiero.

Solo hay que fijarse en la nomenclatura de las entidades financieras resultantes para ver que la denominación ‘caja’ prácticamente ha desaparecido, a excepción de CaixaBank, Ibercaja y Unicaja. En el camino se han quedado multitud de cajas de ahorros, como se constata en el grafico.

Al desaparecer las cajas, ha desaparecido también una de las principales fuentes de financiación de autónomos y pequeñas empresas.

Cabe recordar que, inicialmente, las cajas por ley no podían sobrepasar unos límites territoriales, de ahí que muchas de ellas llevaran nombres como "Caja Ávila" o "Caja Guadalajara", por poner dos ejemplos.

Cuando se desterritorializaron, perdieron parte de ese elemento financiador de las pequeñas empresas, cuyos responsables eran vecinos de sobras conocidos por los de las cajas, un hecho que facilitaba en gran medida la gestión bancaria o la de los préstamos.

…lo mismo que la obra social

Una segunda cuestión es que las cajas estaban obligadas por ley a destinar una parte importante de sus beneficios a obra social. De hecho, con datos de 2003, las 15 cajas de ahorros analizadas en un estudio dedicaron una media del 28% de sus ganancias a obra social, como puede verse en los datos publicados por la revista Consumer, en enero de 2005, basándose en la memoria anual de las entidades.

Esta importante función social prácticamente ha desaparecido con la reestructuración del sistema financiero, lo mismo que la estrictamente financiera dedicada al pequeño tejido productivo del país, muy importante para España.

Así las cosas, cabe preguntarse por qué se ha permitido la destrucción de las cajas de ahorros con tanta facilidad. Se puede argumentar que en muchos casos su gestión ha sido nefasta, sobre todo al caer en manos de los políticos, pero eso no quita que el modelo de caja de ahorros sea mejor que el de los bancos. Entonces, ¿por qué no se han salvado manteniendo ese modelo?

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