Lectio Divina, I Domingo de Cuaresma (Lc 4,1-11). Ciclo A

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1 Jesús volvió de las orillas del Jordán lleno del Espíritu Santo y se dejó guiar por el Espíritu a través del desierto, 2 donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. En todo ese tiempo no comió nada, y al final sintió hambre. 3 Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan.» 4 Jesús le contestó: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan.»

5 Lo llevó después el diablo a un lugar más alto, le mostró en un instante todas las naciones del mundo 6 y le dijo: «Te daré poder sobre estos pueblos, y sus riquezas serán tuyas, porque me las han entregado a mí y yo las doy a quien quiero. 7 Si te arrodillas y me adoras, todo será tuyo.» 8 Jesús le replicó: «La Escritura dice: Adorarás al Señor tu Dios y a él sólo servirás. »

9 A continuación el diablo lo llevó a Jerusalén, y lo puso en la muralla más alta del Templo, diciéndole: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, 10 pues dice la Escritura: Dios ordenará a sus ángeles que te protejan; 11 y también: Ellos te llevarán en sus manos, para que tu pie no tropiece en ninguna piedra.»

Lectura. ¿Qué dice el texto?

En el Evangelio se relatan las tentaciones a que el mismo Jesús estuvo sometido. La Cuaresma conmemora los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, como preparación de esos años de predicación que culminan en la Cruz y en la Gloria de Pascua. Fueron cuarenta días de oración, de ayuno y penitencia.

Las tentaciones al Señor se sitúan en un contexto amplio: el de la lucha entre Satanás y el Hijo de Dios, el Mesías, tan señalada en los evangelios. Jesús sufre los ataques de Satanás, quien, a pesar de emplear todos los medios a su alcance, es vencido siempre y en todo.

2. Meditación. ¿Qué me dice el texto?

Tengamos siempre presente que contamos en todo momento con la gracia de Dios para vencer cualquier tentación. Pero para ello, también necesitamos armas para vencer la batalla espiritual. Y esas armas son la oración, la Eucaristía y el Sacramento de la Penitencia, la humildad del corazón y una profunda devoción a la Santísima Virgen.

3. Oración: ¿Qué le digo?

Amado Jesucristo: mi Señor, mi Rey, mi Salvador, mi Dios. Tú que eres Dios, pero que también fuiste hombre, tu que fuiste tentado por el demonio como cualquier otro ser humano, por favor dame la fortaleza de rechazar el pecado y la gracia de permanecer puro como tú eres.

Reina en mi corazón con tu Poder, Sabiduría, Amor, Paz, Gracia, Pureza, Misericordia, Gloria y Alabanza.

4. Contemplación: ¿Cómo interiorizo el mensaje?

Contemplemos a Jesús soportando las tentaciones, igualmente quiere que nosotros las resistamos, para ello es necesario la fe.

Acción: ¿A que me comprometo?

Ø A no ceder ante las tentaciones del mundo

Ø A no ser piedra en el camino de nadie

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