Ley de plazos del aborto: el contraste entre las alternativas en Europa y la realidad de España

El paso enfrente que ha dado el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, sobre la actual Ley del Aborto y su probable modificación,…

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El paso enfrente que ha dado el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, sobre la actual Ley del Aborto y su probable modificación, podría situar a España entre los países europeos con una legislación más favorable a la vida.

El problema de la actual Ley que se rige por un sistema de plazos, según apuntó el propio Gallardón, es que esos plazos son del todo arbitrarios. Eso queda demostrado cuando se observa que los países europeos que se rigen por un sistema así oscilan de las 10 a las 24 semanas como límite para practicar abortos (ver tabla).
En la actualidad, la mayoría de los países europeos se rigen por leyes de plazos, sin embargo, con el cambio que ha propuesto el Ejecutivo de Mariano Rajoy, España asumiría una ley de supuestos y entraría en el grupo de los cuatro países que todavía se rigen por ese sistema, que supuestamente hace más inaccesible el aborto.
“Otros Estados, aunque no han llegado a emprender el camino que quiere iniciar España, han intentado limitar de alguna forma la interrupción voluntaria del embarazo”, expone en el diario El País Irene Donadio, experta de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF European Network). Se refiere, por ejemplo, a Lituania o Letonia, cuyos Parlamentos votaron propuestas para restringir sus leyes de plazos (hasta la semana 12ª), aunque no progresaron. Tampoco tuvo éxito en Polonia el plan de endurecer aún más su ya limitada norma.
En Europa, solo Malta prohíbe el aborto en cualquier circunstancia. En otros lugares, como Irlanda o Polonia, interrumpir el embarazo no es ilegal aunque está muy restringido. Los cuatro países que se rigen por un sistema de supuestos son: Polonia, Chipre, Reino Unido y Finlandia. En este último, donde el Estado cubre los gastos de la intervención (salvo las tasas), las mujeres pueden abortar hasta la semana 12 de gestación si seguir adelante les puede suponer “una carga”. En Chipre no hay límite de tiempo para abortar. Allí, además de los supuestos de violación, malformación del feto y riesgo para la salud de la madre (físico o mental), existe opción de abortar si llevar a término el embarazo puede “perjudicar socialmente a la mujer o a su familia”. Además, la paciente necesita el dictamen de dos médicos para aprobar la intervención.

En este sentido, en muchos países de Europa, por no decir casi todos, se necesita para determinados casos el dictamen de dos médicos, que no pueden ser los mismos de la clínica privada. La anterior ley de supuestos española solamente requería de un informe psicológico que confirmara el riesgo psicológico que entrañaba un embarazo para una madre. Esto provocaba que este supuesto fuera un coladero por el que las mujeres podían acceder prácticamente al aborto libre gracias a la connivencia de las clínicas privadas, más pendientes de su negocio que de cumplir a conciencia con los requisitos de la ley. Ese aspecto, según ha anunciado Gallardón, también se revisaría.
Un plazo de reflexión real
Además, la mayoría de países europeos imponen un plazo de reflexión en el que las mujeres reciben asesoramiento obligatorio sobre las consecuencias de la acción que van a cometer. También se les informa de las alternativas que hay en el embarazo para no llegar a eliminar al feto. Esa reflexión oscila, según el país, entre tres días y una semana.
En España, el plazo de reflexión es de tres días, pero no hay tal reflexión porque, el asesoramiento a la mujer embarazada se salva entregando un sobre con información sin más. Además no se informa sobre cuáles son las alternativas al aborto que puede ofrecer España porque no tiene ninguna. España propone en este punto un escenario de cartón piedra que en realidad no ofrece a la mujer todas las verdaderas opciones que tiene.
Esta realidad que vive el país avala una vez más al discurso del ministro de Justicia, ya que el propio Estado preserva el sentido del aborto porque impide el asesoramiento a la mujer y porque hace imposible la existencia de una alternativa.
Si, finalmente, España decide alejarse de la tónica europea, el Gobierno debe decidir en qué espejo mirarse. ¿Un modelo como el irlandés, el polaco, el británico…? Gallardón ha asegurado que el modelo de supuestos al que quiere volver “funciona en los grandes países occidentales”.
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