Límites y fronteras, diversidad y conflicto: Costa Rica vs Nicaragua

Resulta evidente que los sistemas de gobierno de estos países son altamente diferentes. Mientras el primero proviene de una revolución q…

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Resulta evidente que los sistemas de gobierno de estos países son altamente diferentes. Mientras el primero proviene de una revolución que pasó a una democracia de donde se suprimió el ejército y se dedicaron los recursos a educación y salud, el segundo es también proveniente de una revolución que pasó a democracia pero que mantiene un manejo del gobierno con dudas serias respecto al mismo. El primero tiene la segunda Universidad de la Paz del mundo patrocinada por Naciones Unidas, y aunque tiene una estructura institucional que se ha complejizado, burocratizado y se ha convertido en un tanto ineficaz, continúa teniendo las características que marcó el fundador del Partido de Liberación Nacional afiliado a la internacional socialista, Pepe Figueres. El segundo, muy centrado en crear unas estructuras partidarias totalmente controladoras de las instancias del Estado y con una gran eficiencia de control territorial, alianzas con el Alba y una política internacional alineada con Chávez, a veces un tanto errática, como sus alianzas con Irán, tiene un gobierno teocrático cuyo único punto de unión parecería ser el enemigo común, los Estados Unidos.

Pero, detrás de eso existen datos más vitales y básicos que afectan a las conciencias de ambas sociedades, generando todo tipo de problemas que después se subliman y son aprovechados por políticos generando enfrentamientos históricos. Como me decía una amiga Sandinista: es que los ticos no nos quieren. Del otro lado, la “declaración” de un taxista tico tico que me dijo: dentro de unos años todos los ticos seremos bajitos, morenos y parecidos a los monos. Y ahí está la base. Efectivamente, nadie sabe cuántos “nicas” hay en Costa Rica pero no hay duda que los buenos servicios sociales, hospitales y educación (hoy ya un tanto degradados), comparados con los de Nicaragua, además de un nivel de renta superior, es un atractivo difícilmente rechazable por los “nicas”. Se habla que las mujeres “nicas” entran clandestinamente en Costa Rica cuando están embarazadas y a la hora de dar a luz se van a un hospital, que las tiene que atender, dan a luz y por la Constitución “tica” ese niño ya es costarricense y así queda inscrito. Es claro que es dependiente de su madre a la que se le otorga la residencia. En el sector de la construcción los “nicas” son claramente mayoritarios. Aunque no se puede tener la seguridad de las cifras por razones apuntadas y porque deberíamos añadir los ilegales que tampoco se conocen. Sociólogos expertos en migraciones señalaban que los “nicas” son hoy en día entre un 20 y un 25% del total de la población costarricense.

Esta “invasión” silenciosa está generando problemas graves en la población “tica” en su percepción sobre la pérdida de oportunidades, en el incremento de costos sociales que ello representa especialmente para el sector público y, como no, en la percepción sobre la delincuencia atribuida también mayormente a los “nicas”. Costa Rica ha pasado a ser un país de permanentes puertas abiertas a un nivel de delincuencia nada despreciable, no sufre el azote de las pandillas como en El Salvador, Honduras y Guatemala, pero ya no es aquel país sin conflictos. Un informe de hace cuatro años de las Naciones Unidas demostraba que los “nicas “tenían una participación en los delitos mucho menor que el tamaño de su población, rebatiendo así lo que comienza a ser una opinión mayoritaria claramente fóbica.

El caso más escandaloso de esta situación lo constituyó cuando hace cinco años un “nica” joven entró en el jardín de una casa. No se sabe aún por qué, pero resultó que los dueños habían dejado dos pitbull sueltos en el jardín que atacaron al joven. A sus gritos acudieron vecinos, policía y hasta la televisión, pero nadie intervino y el muchacho murió. Quedó grabado y retransmitido por televisión. La policía dijo que no disparó porque temía herir al joven. El ministro de Relaciones Exteriores tuvo que pedir disculpas al Gobierno de Nicaragua y advirtió a la población sobre actitudes racistas contrarias a los principios democráticos que gobernaban el país. El escándalo fue mayúsculo y los “nicas” no olvidaran fácilmente esto.

Pero la interrelación es muy alta entre ambos países, así se dice que el hermano del presidente nicaragüense, principal fortuna del país, tiene invertido casi todo en Costa Rica.

Recientemente volvió a saltar el conflicto a raíz de los limites sobre el río San Juan, río que nace en el lago Nicaragua y que desemboca en el Océano Atlántico. Nicaragua ha mantenido siempre los límites nacionales con Costa Rica en el río, pero justamente hasta la orilla de ese país. Dicho de otra forma, el río es plenamente nicaragüense excepto una orilla. Además, es una de las opciones más claras de atravesar el continente, más allá del canal de Panamá, quienes están construyendo la variante del segundo canal, ya que entre el río, el lago y unos doce kilómetros que quedarían hasta llegar al Pacifico se hace un recorrido que llevaría poca obra. El presidente Bolaños anuncióo otra vez la vuelta a ese viejo proyecto que recientemente el presidente Ortega ha dicho que volvería a lanzar.

La posibilidad de este proyecto necesita del dominio del río por los nicaragüenses, lo cual es base de enfrentamientos. De hecho, los costarricenses no se hallan muy favorables a colaboraciones con los nicaragüenses, ni en general hacia un enfoque integracionista centroamericano, de ahí que no se encuentren presentes en muchas de las organizaciones del sistema de integración centroamericano (SICA).

Será casualidad o no, pero lo cierto es que el Simón Bolívar de Centroamérica, el hondureño Francisco Morazán, fue fusilado en Costa Rica.

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