Los adolescentes sustituyen el tabaco por el cannabis

Los adolescente de entre 14 y 18 años empiezan a sustituir el consumo de tabaco por el de cannabis. Unas jornadas celebradas en el Hospital de San Pab…

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Los adolescente de entre 14 y 18 años empiezan a sustituir el consumo de tabaco por el de cannabis. Unas jornadas celebradas en el Hospital de San Pablo de Barcelona muestran que el 26,8 por ciento de adolescentes ha consumido cannabis en el último mes en Cataluña, frente a un 29,5 que ha fumado cigarrillos en el mismo período de tiempo. También se pone de manifiesto la baja percepción que los más jóvenes tienen sobre los peligros de fumar porros. Los expertos consideran que el papel trasgresor o rebelde que los jóvenes percibían en el tabaco hace 20 años, como fórmula “que identificaba al grupo que pasaba de la infancia a la adolescencia, se empieza a sustituir por la marihuana”. Sin embargo, los problemas generales que afectan a los más jóvenes no se limitan al aumento del consumo de cannabis y otras drogas, sino que también se ha incrementado la adicción al alcohol, la agresividad, las enfermedades mentales y los suicidios, lo que indica que existe una crisis de valores en la educación y en el ámbito de la familia.

Se dispara el consumo

Tras confirmarse que España lidera el ranking del consumo de drogas en España, los nuevos datos sobre los hábitos de los adolescentes no son muy optimistas. Según ha asegurado este miércoles, 13 de octubre, el director general de drogodependencias de la Generalitat de Cataluña Joan Colom, el consumo de porros se ha disparado en los últimos 10 años. Los resultados de una encuesta realizada en el 2002 a 1.885 estudiantes catalanes de 14 a 18 años indican que el consumo de tabaco ha disminuido en una década entre los adolescentes en un 4,83 por ciento, mientras que el de cannabis ha aumentado en el mismo período de tiempo un 57 por ciento. Además, el 70 por ciento de estos jóvenes había fumado entre 6 y 9 veces al mes una media de 3,4 porros al día; y un 19 por ciento lo había hecho 20 días o más y con una media de 6,1 porros al día. Un consumo que para los expertos se puede considerar como muy preocupante, dado que los efectos de esta droga interfieren en los procesos de aprendizaje de los adolescentes y afectan a la memoria, la atención y la concentración. Colom también indica que “muchas veces es la chica quien pone límites al consumo de porros de su pareja”, por lo que acaba jugando un rol protector sobre su acompañante.

Múltiples desajustes

El incremento de consumo de porros entre los adolescentes es un componente más de los múltiples desajustes que padecen los jóvenes españoles en la actualidad. En la mayoría de los casos, el consumo de cannabis es paralelo al de tabaco (un 72 por ciento) y al de alcohol (un 80 por ciento). De hecho, el inicio del consumo de alcohol entre los menores ha bajado desde 2002 de los 15 a los 13 años y el 27,3 por ciento de los adolescentes reconoce haberse emborrachado en el último mes, según datos de la Encuesta Escolar del Plan Nacional sobre drogas.

También ha aumentado espectacularmente la violencia entre los adolescentes de 13 a 15 años. Un 16,1 por ciento excluye y ataca a los demás, tanto en el colegio como en su tiempo libre, e incluso en ocasiones esta violencia se extiende al ámbito familiar. Al mismo tiempo, como se demostró en el caso del suicidio del joven de 14 años Jokin C., la agresividad en ocasiones puede llegar a causar depresiones que conduzcan al suicidio. El incremento de suicidios por depresiones, entre otras causas, se ha convertido en la tercera causa de muerte entre los adolescentes.

La educación y la familia, en crisis

Ante todos estos datos, se hace evidente la crisis de valores que impera entre los adolescentes y que es el reflejo más sangrante de la que padece nuestra sociedad en su conjunto. Una crisis muy grave que es prácticamente desatendida o afrontada con medidas que, en ocasiones, son contraproducentes para el propio sistema educativo familiar, escolar y para la propia familia. La propia ministra de Educación y Ciencia, María Jesús Sansegundo, lo reconocía hace unos días al manifestar que se hace necesario potenciar la educación en valores entre los adolescentes, un planteamiento confirmado por pediatras, pedagogos y psicólogos, que insisten en que desde la familia ya no se transmiten valores, se ha perdido autoridad y se comparte poco tiempo con los hijos. Así y todo, el Gobierno socialista sigue aplicando medidas que atentan precisamente contra esos valores, como la reforma de la ley del divorcio o la del Art. 44 del Código Civil para facilitar las bodas entre homosexuales, que inciden directamente de forma negativa en la institución que mejor puede transmitir esos valores, la familia.

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