Los ajustes fiscales de Zapatero para “quienes tienen rentas más altas” excluyen a los más ricos

El Gobierno anunció el pasado 24 de septiembre que en los Presupuestos para el año 2011 incluirá una subida de un punto en el IRP…

El Gobierno anunció el pasado 24 de septiembre que en los Presupuestos para el año 2011 incluirá una subida de un punto en el IRPF para quienes ganen más de 120.000 euros, que pasarán a tributar al 44% en lugar del 43% actual. Para las rentas que superen los 175.000 euros el aumento será de dos puntos, hasta el 45%.

Se trata de ajustes fiscales dirigidos a exigir un mayor esfuerzo a quienes tienen rentas más altas”, argumentó la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien hizo el anuncio acompañada de la vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado.

Sin embargo, ese mensaje de que “los que tienen más aporten más”, no sólo no se ajusta a la realidad sino que es utilizado de forma demagógica e injusta por los miembros del Gobierno y por el propio presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.

Los más ricos, excluidos

Como si se tratara de una pirámide a la que arrancaran una parte de la base (los que tienen menos ingresos de entre los ingresos bajos) y otra parte de su vértice superior (las grandes fortunas), el sistema fiscal español recauda la práctica totalidad de sus impuestos de la renta general, es decir de las rentas del trabajo (sueldos de los trabajadores) y los rendimientos de actividades económicas (ganancias de autónomos, empresarios individuales y profesionales liberales).

A estas rentas en el IRPF se les aplica actualmente un tipo progresivo que es mayor a medida que aumenta la renta y que llega al 43% en aquellos que ingresan más de 53.400 euros. Y son este tipo de rentas precisamente las que propone aumentar el Ejecutivo de Zapatero.

De esta manera, las grandes fortunas han sido excluidas de los planes del Gobierno para subir los impuestos a “los que tienen más”, que eluden legalmente “los ajustes fiscales” al tener sus ingresos en rentas de ahorro que tributan menos de la mitad que las anteriores rentas del IRPF a las que hacemos referencia.

Las rentas de ahorro están compuestas básicamente por los rendimientos de capital o los obtenidos por la compra-venta de acciones en Bolsa; los dividendos a sus accionistas de las sociedades que cotizan en Bolsa; los rendimientos obtenidos por las cuentas y depósitos bancarios; las primas y participación en beneficios de las grandes empresas o entidades financieras; y las ganancias por la transmisión de bienes patrimoniales.

Pero, ¿qué pagan los más ricos entre los ricos por sus ingresos? Pues a las rentas de ahorro se les aplica un tipo fijo del 19%, y cuando exceden de los 6.000 euros pasan a un tipo del 21%. El Gobierno no tiene previsto modificar estos tipos en su propuesta.

“Desajuste manifiesto y vergonzoso”

Así, “si tenemos en cuenta que quienes realmente más tienen eluden lícitamente la tributación del IRPF, el desajuste del sistema tributario es tan manifiesto como vergonzoso”, denunciaba el pasado 19 de septiembre el doctor en Derecho Antonio Durán-Sindreu en un artículo de opinión publicado en el diario La Vanguardia.

El también profesor de la UPF y socio director de Duran-Sindreu, Abogados y Consultores de Empresa recuerda en su artículo que “nuestro sistema tributario incumple en gran parte el principio de progresividad que proclama la Constitución española”.

Este experto cuestiona también la puesta en práctica por parte del Gobierno del supuesto principio de equidad que debería regir sobre los contribuyentes con iguales ingresos, “por la mera diferencia de haber constituido una sociedad que no realiza una actividad empresarial”

Es “lícito, sí; justo, en términos de equidad, no”, sentencia. “Mientras se permita que rentas no empresariales se beneficien de la tributación que sólo corresponde a las verdaderas empresas, no solucionaremos parte importante del problema”, añade.

No se resuelve con “un incremento de la progresividad en el IRPF para las rentas más altas […] ya que la gran parte de las que se obtienen por quienes realmente más ganan no tributan en el IRPF”, concluye.

El ‘retoque’ de las SICAV, insuficiente

Por otra parte, el Gobierno ha hecho un amago de restar atractivo fiscal a las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), el refugio predilecto de las grandes fortunas para eludir legalmente una fuerte fiscalidad.

El mismo día 24 de septiembre la ministra Salgado anunciaba una modificación fiscal por la que a partir del 1 de enero se va a obligar a que las operaciones de reducción de capital que hasta ahora no tributaban lo hagan a partir de esa fecha como cualquier otra ganancia de capital o como tributan si retiran todo el dinero de esa sociedad, es decir, al 19% de los primeros 6.000 euros y al 21% a partir de esa cantidad.

Pero, las SICAV continuarán tributando al 1% mientras no toquen su capital y, por tanto, continuarán siendo el vehículo utilizado por las grandes las grandes fortunas para invertir su dinero pagando menos impuestos.

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