‘Los Asesinos’, por W. C. Barlett

Mucho se ha reflexionado en el mundo académico sobre el sentido de la Historia, sobre su utilidad, sobre sus objetivos. Desde la idea de la Historia c…

Mucho se ha reflexionado en el mundo académico sobre el sentido de la Historia, sobre su utilidad, sobre sus objetivos. Desde la idea de la Historia como “maestra de la vida” de los romanos hasta quienes la concebían como “una arma para la guerra”, pasando por  doctrinas del más variado pelaje que pretendían haber hallar la clave interpretativa del devenir histórico.
 
Con el tiempo, y tras sufrir todo tipo de excesos metodológicos, epistemológicos, ideológicos e incluso lógicos a secas, hemos acabado redescubriendo aquello realmente apasionante de la Historia con mayúscula: la narración de los hechos, o sea, las historias con minúscula que contiene.
 
Nada sorprende que el castellano use el mismo término, “historia”, para referirse indistintamente a la narración de hechos reales o de ficción, porque cuanto más penetramos en el misterio de esta disciplina más confirmamos que se cumple el tópico: si la realidad no supera la ficción, al menos le va a la zaga, porque es posible hallar en las páginas de Historia historias ciertamente fascinantes.
 
Una historia así nos presenta W. C. Bartlett en su excelente monografía sobre la secta de los nazaríes, una rama varias veces escindida de la que fue a su vez la gran escisión chií que sufrió el Islam casi desde sus inicios y que ha marcado —y marca todavía— la situación política del oriente islámico.
 
Los peculiares métodos que les impuso la supervivencia en un medio tremendamente hostil causaron el estupor de sus enemigos hasta el punto de creer que sólo podían actuar así si se hallaban bajo los efectos del consumo del cannabis. Así fue cómo llegó a las lenguas occidentales el término hashashin, “consumidor de hachís” como sinónimo de homicida, cuando los cruzados importaron a Europa tanto la palabra como el terror que les causaba su amenaza.
 
Quizá por la fascinación de lo inexplicable se explica la paradoja que convierte a los nazaríes en unos famosos desconocidos dentro de la cultura occidental. Vacío que se encarga de pulverizar el doctor Bartlett en esta interesantísima obra. Dirigido en principio a un público al cual no se le suponen conocimientos previos del Islam, el ágil estilo del autor es capaz, sin renunciar —al contrario— al rigor académico, de captar al lector casi como si de una novela de intriga se tratase.
 
A pesar de la distancia temporal y cultural que media entre los ismaelíes nazaríes y nosotros el autor consigue aproximarnos a su causa y sus avatares hasta el punto de identificarnos con sus protagonistas, con la ventaja de saber que se trata de algo que realmente pasó, que no es fruto de la mente de un guionista más o menos enfermo.
 
Entendemos que esta combinación de conocimiento e intriga convierte la obra de W. C. Bartlett en un autentico placer que recomendamos con entusiasmo. Si quiere usted pasar un auténtico buen rato no se pierda esta nuevo volumen de la colección “Tiempo de Historia” de la editorial Crítica.
 
Los asesinos
W. C. Bartlett
Editorial Crítica
325 páginas
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