Los clientes de prostitutas en Italia recibirán una multa en su casa

Recibir servicios sexuales no es ilegal en Italia. Sin embargo, el ministro de Interior, Giulio Amato, está considerando la posibilidad de imponer mul…

Recibir servicios sexuales no es ilegal en Italia. Sin embargo, el ministro de Interior, Giulio Amato, está considerando la posibilidad de imponer multas a los clientes de las prostitutas que ejerzan su actividad “en calles frecuentadas por menores o cerca de lugares de culto”.

 

Al presentar su propuesta el pasado martes, 25 de septiembre, durante una audiencia de la comisión de asuntos constitucionales del Senado, Amato manifestó su deseo de que, además, las notificaciones de las multas sean enviadas por correo a las casas de los clientes, para avergonzarlos.

 

“Pienso en una prohibición con sanción administrativa aplicable por los vigilantes urbanos por el ejercicio de esa actividad en calles frecuentadas por menores o cerca de lugares de culto”, aseguró el ministro de Interior.

 

En cuanto a las trabajadoras sexuales que se prostituyan en esas zonas, Amato propuso que se les imponga una “sanción administrativa aplicable por los vigilantes urbanos”.

 

Sin embargo, reconoció que algunas organizaciones que ayudan a las prostitutas se oponen a este tipo de medidas “porque temen que, como resultado, la prostitución se pueda trasladar de la calle a lugares incontrolables o que termine en lugares cerrados donde no se pueda controlar lo que le suceda a las mujeres”.

 

Opiniones encontradas

 

Técnicamente, en Italia el ejercicio de la prostitución no es ilegal. Hasta 1959 se podía ejercer en “casas cerradas”, pero ese año se aprobó una ley, impulsada por la diputada socialista Lina Merlin, para cerrar los prostíbulos y darles más derechos a las trabajadoras del sexo.

 

Esa ley contra “la explotación de la prostitución” prohíbe el proxenetismo, pero, como en la mayoría de los países europeos, no es ilegal obtener servicios sexuales.

 

En una encuesta realizada a principios de este mes por encargo del diario La Stampa, el 53% de los italianos entrevistados se manifestó a favor de reabrir las “casas cerradas”, mientras que el 19% apoyó la idea de incriminar a los clientes y el 11% manifestó que se debía prohibir la prostitución.

 

El 41% de los encuestados dijo que, como hasta ahora, no se debe perseguir a las prostitutas, el 17% opinó lo contrario y el 29% fue de la opinión de que sólo se les debe imponer una multa.

 

Golpe al tráfico de mujeres

 

El fenómeno de la prostitución en Italia se ha reavivado debido a la inmigración ilegal, sobre todo de mujeres procedentes de África y Europa oriental.

 

Asimismo, el tráfico de menores de edad y de jóvenes para la prostitución se ha convertido en un problema creciente. Algunas organizaciones señalan que la situación ha empeorado desde 2004, a raíz de la incorporación de 12 nuevos estados miembros a la Unión Europea.

 

De hecho, el mismo Amat calificó a primeros de año como un “crimen innoble” el tráfico de personas, tras el golpe que la policía italiana propinó a las redes de prostitución.

 

En pocos meses fueron detenidas más de 800 personas sospechosas de atraer a mujeres y niñas del Este europeo con ofertas de trabajo engañosas.

Esas mujeres pagan a las bandas de traficantes para que les faciliten la entrada en Italia. Una vez cruzada la frontera, los traficantes las maltratan, golpean y violan con el objetivo de obligarlas a prostituirse.

 

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