Los cristianos, doblemente golpeados: por Charlie Hebdo y por el yihadismo

Un total de 45 iglesias fueron incendiadas el sábado en Niamey, la capital de Níger, durante las manifestaciones contra las caricaturas …

Un total de 45 iglesias fueron incendiadas el sábado en Niamey, la capital de Níger, durante las manifestaciones contra las caricaturas del profeta Mahoma publicadas por el semanario satírico francés Charlie Hebdo, según anunció el lunes el portavoz de la policía.

En total "45 iglesias, cinco hoteles, 36 bares, un orfelinato y una escuela cristiana fueron saqueados antes de ser incendiados", dijo Adily Toro, portavoz de la policía, en una rueda de prensa.

En las manifestaciones murieron cinco personas y 128 resultaron heridas, agregó el portavoz, que dio cuenta de 189 detenidos. Entre los heridos figuran 94 miembros de las fuerzas de seguridad y 34 manifestantes y entre los detenidos dos menores, indicó Toro.

"La bandera francesa fue quemada durante esa manifestación contra Charlie Hebdo en Niamey", agregó el portavoz.

Las manifestaciones del sábado y el domingo en Niamey, donde se vieron "carteles de Boko Haram", fueron similares en Zinder, la segunda ciudad del país, explicó el portavoz. El domingo, unas 300 personas, respondiendo a una convocatoria de la oposición, se manifestaron en la capital a pesar de la prohibición del gobierno.

El gobernador de Niamey, Hamidou Garba, anunció el domingo la detención de 90 personas. Según la prensa local, entre los detenidos figuran dirigentes opositores. En las manifestaciones contra Charlie Hebdo el viernes en Zinder murieron cinco personas y 45 resultaron heridas y el centro cultural franco-nigerino de la ciudad fue incendiado, al igual que varias iglesias.

Conclusión: los cristianos, malparados en todos los escenarios

La conclusión es que en Occidente algunos medios de comunicación hacen valer la libertad de expresión para vejar e insultar a los católicos y, de la misma manera, los cristianos sufren los ataques del extremismo islámico como consecuencia de que esos medios de comunicación hayan hecho uso de esa libertad de expresión para vejar tanto a islamistas como a cristianos.

Después de la nueva caricatura de Mahoma publicada por Charlie Hebdo: imanes, personajes políticos y portavoces de los movimientos islamistas reaccionaron al último enfrentamiento con declaraciones de condena y pidiendo a los fieles que protesten públicamente.

Las manifestaciones populares más imponentes tuvieron lugar en Níger, pero también en Pakistán, Somalia, Yemen, Senegal, Mali, Mauritania, Argelia, Sudán y en la República autónoma de Ingusetia. Decenas de miles de personas marcharon y siguen haciéndolo con carteles en los que está escrito, en inglés y francés, con la misma gráfica que “Je suis Charlie”: “Yo soy Musulmán” y, en pequeño, “y amo a mi Profeta”.

En otros se lee “Condenamos los actos anti islámicos”, en otros “Stop Charlie”, “Yo soy Mahoma”, “Yo estoy con Mahoma”, “Yo soy Kouachi”. En pancartas y manifiestos muchas frases alaban a Mahoma: “Nuestro Profeta en el Paraíso, vuestros Charlie en el infierno”, “No insultéis a los profetas de Dios, gracias”, “No amo a quien se burla de mi religión”, “Estoy con Mahoma, que la paz sea con él”, “No a la violencia, no a Charlie, paz y bien bajo la guía de Mahoma”, “Amamos y amaremos siempre a nuestro Profeta”…

El gobierno de Ingusetia, que ha autorizado la manifestación celebrada en la capital Magas con la adhesión de al menos 15.000 personas, ha justificado la decisión por la necesidad de denunciar a los países occidentales, culpables de un “extremismo de Estado” dirigido a poner a las personas de diversa religión a unas contra otras, como lo demostraría el hecho de tolerar, con el pretexto de defender la libertad de expresión, realidades como Charlie Hebdo.

Paul Bhatti, líder católico del partido All Pakistan Minorities Alliance, entrevistado por la agencia Asianews, explicó los durísimos tonos anti-occidentales asumidos por las protestas en su país y en otros, como efecto de la propaganda de los islamistas que explotan y manipulan a la gente desinformada, especialmente a los analfabetos, que en Pakistán representan al 50% de la población: los movimientos extremistas – sostiene Bhatti – “consiguen atraer la simpatía y el consenso de estas personas, abusando de su ignorancia y de su pobreza”.

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