Los errores de la política económica: Zapatero, un gestor sin gestión

Salvo sus más allegados, nadie cree hoy por hoy que José Luis Rodríguez Zapatero haya sido un buen gestor de la crisis econ&oacut…

Salvo sus más allegados, nadie cree hoy por hoy que José Luis Rodríguez Zapatero haya sido un buen gestor de la crisis económica, que estalló entre finales de 2007 y principios de 2008 en todo el mundo, pero que se desató con especial virulencia en España y tiene en los casi cinco millones de parados su cara más dramática.

A pesar de ello, Zapatero negó de forma obstinada la llegada de la crisis, para más recientemente negar que la negara. Después, tardó en asumirla y cuando actuó lo hizo endeudando más de la cuenta al Estado con unas medidas que fracasaron.

Con un paro desbocado y un endeudamiento preocupante en España, se decidió a intervenir la UE y el Gobierno dio un giro a su política económica, con lo que llegaron los recortes sociales. Pero no para todos, los más ricos siguen intocables. Y Zapatero instalado en un aparente optimismo.

De hecho, este mismo jueves, 2 de junio, el presidente del Gobierno aseguró que la economía terminará el año con un crecimiento del 1%, frente a la previsión oficial del 1,3%. Sin embargo, la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) contradice al Gobierno y rebaja ese pronóstico hasta el 0,8% y prevé que en 2011 sólo se crecerá al 1,4%, nueve décimas por debajo de lo que firma Zapatero.

Así, cuando el actual presidente abandone el poder habrá dejado tras de sí un rastro de demolición en el que destacará especialmente el no haber sabido no ya resolver la crisis sino ni tan siquiera intentar paliarla siguiendo los ejemplos de los países de su entorno que en su gran mayoría están ya creciendo a niveles muy superiores al el escuálido 0,8% que prevén para este año Funcas.

Primera fase, negación de la crisis

Si nos remontamos a finales de 2007, a pesar de que los avisos de muchos analistas económicos de que la economía española caería en una profunda crisis, Zapatero aseguraba en enero de 2008 que no teníamos un escenario de crisis económica por delante, “en absoluto. […] Es una falacia, puro catastrofismo […] estamos creciendo por encima del 3% […] vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit”, llegó a decir.

Cabe recordar que, poco antes, en septiembre de 2007, el presidente del Gobierno aseguraba en Nueva York que “la economía española ha entrado en esta legislatura en la Champions League de la economía mundial, mal que les pese a algunos”. Ese fue uno de los diez errores de la política económica de Zapatero por aquellas fechas.

Zapatero siguió negando durante mucho tiempo la posibilidad de que estuviéramos ante una situación preocupante, imponiendo esa tesis a los miembros de su Gobierno. La consigna era no pronunciar en sus declaraciones la palabra ‘crisis’ y esa negación se hizo más que evidente durante la campaña de las elecciones legislativas de marzo de 2008.

Luego vino el invento de los ‘brotes verdes’ de Elena Salgado, que provocaron chascarrillos como el que le dirigió el secretario de comunicación del PP de Madrid, Juan José Güemes, quien aseguró que esos brotes verdes daban la impresión de ser “de marihuana” y que se los había fumado el Gobierno. Nunca se vieron brotes verdes por ninguna parte.

El retraso en asumirla

Zapatero seguía en sus trece de que no se trataba de una crisis económica preocupante sino que era tan sólo un problema de bajo crecimiento.

El 3 de noviembre de 2009 continuaba con sus declaraciones cargadas de optimismo pero restadas de credibilidad, cuando aseguraba en respuesta parlamentaria que la recuperación económica llegaría “a finales de 2009 o principios de 2010”.

La Comisión Europea le corregía con unas previsiones que indicaban que la economía caería un 3,7% en 2009 y un 0,8% en 2010, y añadía que el desempleo llegaría al 20,5% en 2011, y aún se quedó corta a la vista de la tasa de empleo del mes de abril (21,29%).

Días después, Zapatero seguía engañando a los ciudadanos al asegurar que “afortunadamente estamos en puertas de salir de la grave crisis económica”, y añadir que el objetivo del Ejecutivo era “volver a crear cuantes empleo, principalmente empleo joven”, cuando la realidad es que prácticamente uno de cada dos jóvenes está actualmente en el paro.

También por esas fechas el Gobierno presentaba como la gran solución a los problemas de la crisis su Ley de Economía Sostenible, una ley que nadie creyó que serviría para reactivar la economía o generar empleo, como así ha sido, y que fue tachada en el Congreso de “deprimente”, “broma”, “puro envoltorio” y “tramoya teatral”, entre otros calificativos.

De nuevo en diciembre de 2009 volvió a asegurar que “la vuelta al crecimiento es inminente”, mientras Funcas le desmentía al prever que en 2010 seguiríamos en recesión y que no se volvería a crecer hasta 2011.

A tomar medidas: el ‘Plan E’ fracasa

Ante una situación que no se podía aguantar por más tiempo, Zapatero acabó por reconocer la crisis y puso en marcha el anunciado a bombo y platillo ‘Plan E’, que lejos de plantar cara a la crisis, lo que hizo fue incrementar sustancialmente el déficit público, hasta unos extremos que, sumados al empeoramiento de la situación económica en general y a las abultadas cifras del paro, obligaron a intervenir a la UE.

La mayoría de analistas económicos advirtieron al presidente del Gobierno de que las medidas ‘obsequiosas’ del ‘Plan E’ no solucionarían nada y serían un escollo para normalizar el déficit.

Tanto es así que la economía española pasó de tener un superávit del 2% del PIB en 2008 a situarse en el 11% dos años después, con una caída de 13 puntos porcentuales.

España, intervenida por la UE: los grandes recortes

Una situación económica como la que se estaba viviendo en España sin que el Gobierno reaccionara no podía por menos que provocar una reacción en la Unión Europea, ante el peligro de que el país tuviera que ser intervenido, como ha sucedido con Grecia, Irlanda y Portugal.

Así, presionado por la canciller alemana, Angela Merkel, e incluso por el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que acabó llamando personalmente por teléfono a Zapatero para que pusieran en marcha reformas, el presidente accedió a ello.

El giro fue de 90 grados, pasando Zapatero de defender a capa y espada las políticas sociales a recortarlas. Entre esos recortes se incluyen eliminar la reducción de los 400 euros en el IRPF y el ‘cheque bebé’, recortar el sueldo de los funcionarios, congelar las pensiones, rebajar las partidas de dependencia y discapacidad, y suprimir también la ayuda a los parados de 426 euros, aunque luego la reactivó en algunos casos. Y por si todo esto fuera poco, ha subido al mismo tiempo los impuestos.

Sirva como ejemplo el informe presentado el pasado 17 de marzo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), sobre el estado de las pensiones en el mundo, que mostraba que los jubilados perderán un 8,6% de su pensión con la reforma de las pensiones aprobada en enero por Zapatero.

Bajo el poder de los poderosos

Por otra parte, todas las políticas económicas que ha adoptado el Gobierno han acabado perjudicando a la clase media y a los trabajadores y familias en su conjunto con menos recursos.

Tanto es así que, por ejemplo, en el caso de los bancos, responsables en buena medida de la crisis, casi el 30% de la eurobanca es española, lo que deja en el aire la pregunta de si esas políticas económicas están en manos de la gran banca.

Inmediatamente surge la duda del por qué el Gobierno es tan condescendiente con la banca y hasta que punto la financiación de los partidos juega un papel determinante en ese hecho.

También se libran de las medidas de ajuste de Zapatero los altos cargos gubernamentales y autonómicos, así como las consejerías de las comunidades autónomas.

Las reformas del Gobierno se hacen sentir sobre las rentas medias y bajas, pero ¿para cuándo la reforma fiscal de las más altas?. Entre ellas cabe destacar la situación de privilegio que viven las SICAV, las Sociedades de Inversión de Capital Variable, cuya fiscalidad no se ha visto endurecida por las políticas de recorte de Zapatero. Continúan tributando solo el 1% en el Impuesto de Sociedades.

Otra situación que denota que este es un país bajo el poder de los poderosos es que, mientras la gasolina está por las nubes, el Gobierno calla ante el control de las principales petroleras. Los españoles pagan un sobrecoste de 1.600 millones de euros al año por los carburantes de automoción en comparación con sus vecinos europeos.

El desastre del desempleo

En cuanto a las cifras de desempleo en España, Zapatero tiene el dudoso mérito de haber hecho crecer el paro de la forma más vertiginosa y hasta las cotas más altas que se recuerdan en democracia.

Un total de 4.910.200 personas estaban en situación de desempleo en España a finales del primer trimestre de 2011, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El desempleo se situó así en el 21,29% y, lo más preocupante, casi 1,4 millones de hogares tienen a todos sus miembros activos en paro.

Mientras tanto, Zapatero presume de que “el PSOE ha conseguido el mayor nivel de protección social de la historia”, y asegura que “miente como un bellaco el que diga que hemos hecho recortes y que el Estado del Bienestar ha retrocedido, ha avanzado sustancialmente en todas las políticas sociales”.

Al mismo tiempo, la tasa de paro entre los jóvenes se ha desbocado y sobrepasa ya el 42%, es decir casi uno de cada dos jóvenes en edad de trabajar está en el paro

Toda la gestión del presidente del Gobierno español se podría resumir en la frase pronunciada recientemente por un analista económico de prestigio, Jonathan Tepper, miembro de Variant Perception, con sede en Londres, quien aseguró que “hay que fumar ‘crack’ para creer a Zapatero”.

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