Los errores de organización de la JMJ

Aunque la prensa conservadora no quiera hacer sangre yLa Razón o Antena 3 pinten de color arcoiris la visita, lo cierto es que se produjeron gr…

Aunque la prensa conservadora no quiera hacer sangre yLa Razón o Antena 3 pinten de color arcoiris la visita, lo cierto es que se produjeron graves fallos de organización y lo honrado es reconocerlo. Eso no quiere decir que los jóvenes, el Papa, la marea verde de voluntarios y el mismísimo Dios no se volcaran y se produjeran grandes frutos que iremos viendo en el futuro. Pero los errores logísticos y técnicos pudieron convertir todo en una tragedia
1- Lo más grave: terrible gestióndel espacio en Cuatro Vientos: decenas de miles de perjudicados
Me lo contó un sacerdote por teléfonoy no podía creerlo, aunque esa noche lo comprobé in situ: pese a tener pases de peregrinos con un área asignada en Cuatro Vientos, él y su grupo no podían acceder al lugar. Unos valencianos groseros y violentos lo habían ocupado con gran parafernalia de esterillas y tiendas y se negaron agresivamentea moverse o compartir el espacio.
De fondo, un error garrafal: se vendieron más entradas de las que el espacio permitía, o se repartieron mal. La organización calculó el espacio necesario para los peregrinos como si fuesen a estar de pie o sentados,ignorando el hecho de que venían a pasar la noche con equipo de acampada ligero pero voluminoso. Por lo tanto, hacia las cuatro de la tarde del sábadotoda la base estaba ya ocupada y quedaban decenas de miles de peregrinos acreditados sin colocar. La organización o la policía se asustó y de repente apareció una valla metálica aislando las zonas traseras (G, Hy J).Fue tanrápido que muchos grupos quedaron divididos, con familias partidas en ambos lados como si se tratase del Muro de Berlín, aunque su aspecto general se parecía más y más a la frontera de Melilla o la de México con Estados Unidos.
Los voluntarios de orden pronto llamaron a esa zona trasera "Ciudad Sin Ley". Un grupo de rusos llegados de Moscú y con pases para la zona C2 acabaron aquí: lo llamaban "Auschwitz". También se le llamaba "el hoyo". Era una hondonada desde la que no se veía nada: niel altar ni la muchedumbre. Cuando cayó la tromba de agua,fue la zona que más se inundó. Olía mal, estaba rodeada defeasvallas metálicas y en ella se instalaron miles y miles deperegrinos tristes y desanimados que se sentían vigilados por la policía y sus furgonetas.
Era gente que había pagado su inscripción y quizá había viajado desde otros continentes. Y estaban confinados a ese "hoyo" en el que no se veía nada. Contaban con pantallas, lavabos y capillas, pero las pantallas no justificaban una inscripción y por la noche se desmantelaron las capillas por miedo a que el viento las derrumbase. En "la alambrada" se trapicheaba comida, parientes y amigos hablaban a través de ella a sus compañeros del otro lado bajo la vigilancia policial.Recordaba el bloqueo de Gaza o el Muro de Belén.
Con el amanecer del domingo, llegó una oleada de personas que venían ala misa sin ser peregrinos, gente de Madrid y sus alrededores que querían ver al Papa y a los jóvenes y apoyarlos con su presencia y oración. La población de "Ciudad Sin Ley" se multiplicó por cuatroentre las siete y las nuevede la mañana: una auténtica multitud. Por desgracia, ni ellos veían a los jóvenes, ni los jóvenes les veían a ellos.
También con el amanecer, la megafonía pidió cuatro veces en varios idiomas que los peregrinos recogiesensus tiendas y esterillas para ganar espacio y acoger a los peregrinos que se habían quedado fuera. La realidad es que nunca llegó a abrirse la alambrada yesos peregrinos con credenciales quedaron condenados a permanecer en "el hoyo" toda la misa siguiéndolo todo desde tres pantallas, de las cuales dos estaban muy juntas, lo que dejaba a quizá un tercio o más sin visión.
La circunstancia era tanto más absurda cuanto que decenas de miles de neocatecumenales en las mejores zonas empezaron a abandonar Cuatro Vientos a mitad de la misa, dejando huecos grandesque ya nadie ocupó.
A todo esto hay que añadir que enel área situada en el extremo a la izquierda del altar no funcionaba la megafonía ni tenían pantallas. Veían el altar a lo lejos, pero no oían nada ni entendían lo que pasaba… ¡y era una zona supuestamente buena para peregrinos acreditados!
2- Un escenario para asarse y mojarse: obispos a la intemperie
El escenario super-futurista con su árbol fue protagonista de muchas noticias, pero hay una idea básica que al parecer no se le ocurrió a nadie: es un escenario sin sombra ni cubierta, que condenó a 800 obispos (la mayoría de edad considerable) a soportar el sol ardiente y a empaparse bajo la lluvia. De tan moderno, se olvidó de lo básico: cobijar a las personas. Que es lo mismo que olvidarse de las personas.
3- Las lamentables capillas y un millón de devotossin comulgar
Poco antes de comenzar la vigilia y el discurso del Papa,una fuerte tormenta de viento y lluviahizo caervarias carpas (de cafeterías y capillas), un poste de luz y parte del revestimiento de tela del escenario. Por estas causas siete personas resultaron heridas, aunque poco graves. Una mujer sufrió fractura de los huesos de la nariz y otrauna posible fractura de clavícula.A medida que avanzaba la noche, técnicos y policías, por orden de la organización, fueron vaciando las capillas y retirando las carpas, por miedo a que se cayeran. El resultado fue que varias capillas quedaron desmanteladas y perdieron su uso para el culto, aunque otras lo mantuvieron.
Lo más grave es que al parecer se estropearon cientos de miles de formas para consagrar, por lo que a pesar de que el Papa insistió una y otra vez en la Eucaristía como punto culminante de la JMJ, la megafonía anunció que no se podría comulgar, sólo lo haría una diminuta minoría en el altar. Se quedaron sin comulgar un millón de católicos devotos y entregados, que habían pasado sistemáticamente por los confesionarios del Retiro, los de las catequesis parroquiales y los mil curas que confesaban en la noche de Cuatro Vientos en cualquier esquina. El Papa lo lamentó profundamente.
4- Eficacia mediocre de las previsiones sanitarias
Desde el principio los organizadores recurrieron a "voluntarios sanitarios" para descongestionar los servicios de salud (el Samur madrileño) y redireccionar allí solo los casos serios. Con todo, no siempre se consiguió ser eficaz. El asfixiante sábado en Cuatro Vientos se realizaron 1.585 asistencias sanitarias, la mayoría debidas a lipotimias, mareos, crisis de ansiedad y pequeñas heridas o cortes.Hasta 52 personas fueron trasladadas a un hospital para ser observadas mejor. Se dio el caso de una chica libanesa que tardó más de dos horas en ser atendida por el Samur.
5- Eficacia mediocre del departamento de comunicación en la recta final
Durante dos años la JMJ ha emitido comunicado tras comunicado, pero cuando llegó el momento de la verdad no se tenían los actos planeados, ni los comunicados de prensa podían detallar el acto inaugural de Cibeles con un día de antelación. Los voluntarios del servicio de Prensa, amables y cordiales, eran usados como parachoques y carne de cañón para entretener a los periodistas: es decir, no tenían autoridad ni capacidad para resolver casi nada. Reinó elcaos con las acreditaciones de prensa, los fotógrafos y redactorestenían pases conlimitadísima libertad; los pases cambiaban su función arbitrariamente y resultaba costoso y agotador conseguir los pases para cada acto. No todo eso era evitable, pero buena parte sí y de hecho en algunos actos mejoró.Por otra parte, en Cuatro Vientos, escaseó el café nocturno para periodistas y dormían, como peregrinos, tirados por el suelo de cualquier manera, eso sí, con aire acondicionado. Pero con lavabo estropeado.
6- Errores "espirituales": neocatecumenales "desertores", mala consagración al Sagrado Corazón
Aunque la organización pidió que no se mostraran pancartas en la misa de clausura por reverencia al Misterio, una vez pasado el primer tercio de la misa empezó un continuo desfile de grupos de neocatecumenales que, con pancartas y estandartes desplegados, desertaban de toda unamisa papal, lo cual puede ser lícito pero queda muy feo, incluso si era cierto que era una misa sin comunión.
Peor aún fue la idea deanimar a toda prisa y con mala megafonía la consagración de los jóvenes al Sagrado Corazó justo después de despertarse, es decir, mientras medio campamento hacía cola ante el lavabo o tenía la boca llena de dentífrico. No se entendió, era absurdo y nadie lo siguió.
Por último, viene ahora un gran interrogante que es aún mucho más importante que los ya tratados: ¿qué hay previsto en la Iglesia española para rentabilizar esta JMJ, para pasar de la mera experiencia puntual a los grupos con liderazgo, formación, compromiso y capacidad de multiplicación? ¿Alguien ha planeado la post-JMJ?
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