Los estragos económicos del aborto en España

¿Qué determina el bienestar y la prosperidad de un país? Según el profesor Guillem López-Casasnovas se puede resumi…

¿Qué determina el bienestar y la prosperidad de un país? Según el profesor Guillem López-Casasnovas se puede resumir en ‘las tres K’, es decir capital humano, capital social y capital público. De hecho, el equilibrio del estado del bienestar depende del stock de capital humano en términos cuantitativos y cualitativos.

Una de esas tres ‘K’, la del capital humano, se está viendo gravemente afectada en España por el elevado incremento de abortos de los últimos años, que se prevé siga esa tendencia en el futuro, con las consecuentes secuelas también para las otras dos ‘K’ e, indefectiblemente, para la economía del país.

No hay que olvidar que el capital humano juega un papel fundamental sobre la productividad y la innovación, de los que España no anda precisamente sobrada, y es a día de hoy la causa decisiva de la mejora de la productividad total de los factores.

Pero, ¿cómo medir el impacto que el aborto provoca en la economía? La respuesta a esa pregunta viene dada en las conclusiones del estudio El impacto económico del aborto. Una evaluación basada en el valor del capital humano (Noviembre 2010), realizado por el Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universidad Abat Oliba CEU.

Baja natalidad y envejecimiento

La primera cuestión que analiza el estudio del INCAS y que amenaza directamente al estado del bienestar, a diferencia de otros países de nuestro entorno con sistemas más generosos con las familias, es la baja natalidad española, un factor determinante, entre otros, en términos de capital humano y de financiación de la Seguridad Social.

Según la proyección prevista, de seguir la actual tendencia en cuanto al número de abortos y baja natalidad, entre 1991 y 2050 la pirámide de la población española se habrá invertido prácticamente, mostrando una preocupante estadística de envejecimiento, tal como muestran los siguientes gráficos, reproducidos a partir del informe del INCAS.

El problema demográfico que supone este hecho afectará no solo al peso de las pensiones sino que ejercerá “una gran presión sobre el sistema sanitario y asistencial”, advierte el informe.

“La situación demuestra que España inicia en torno al 2020 una crisis por razones demográficas de una gravedad nunca vista y que cuestiona la viabilidad del país”, añade.

En ese sentido, el estudio del INCAS insiste en “la necesidad absoluta de remontar la natalidad para aproximarnos a largo plazo a una situación más equilibrada […] Natalidad, prolongación de la vida laboral y productividad para salvar el sistema de bienestar”.

El aborto, destructor de capital humano

A la situación anterior añade el estudio del INCAS un análisis sobre los efectos destructivos que tiene el aborto sobre el capital humano. “El hecho objetivo es que destruye capital humano”, denuncia el estudio.

Desafortunadamente, esa destrucción del flujo de capital humano autóctono no se ve compensada por la inmigración. “Suponer que cada inmigrante suple a un no nacido es un error de proporciones notables que en términos monetarios puede incluso cuantificarse”, aclara.

Se trata de un valor de “una pérdida por cada nacido substituido de, como mínimo, 400.000 euros como valor de capital humano generado a lo largo de todo el ciclo vital”.

Al mismo tiempo, el estudio considera la proyección de la magnitud de la población afectada por el aborto en España, desde sus inicios en 1985 hasta el último dato oficial hecho público hasta octubre de 2010, correspondiente a 2008.

En 1987 la cifra de abortos era sólo de 17.000, pasando por 50.000 en 1996, y, desde la despenalización hasta la última estadística oficial de 2008, “la cifra total de abortos supera ampliamente el millón”.

Calculando el efecto demográfico directo de los abortos entre 1985 y 2008, y la proyección de ese efecto sobre la población futura, el estudio del INCAS llega a la conclusión de que el impacto total que posee el aborto habrá afectado en 2020 a casi 3,3 millones de personas; para 2040 el total población perdida será de más de 4,3 millones; y en 2049 esa cifra estará por encima de los cinco millones, tal como se puede observar en el siguiente gráfico.

“La constatación de la fuerza del impacto del aborto sobre la población salta a la vista […] y explican la creciente importancia que alcanza el aborto sobre la quiebra demográfica española”, advierte el INCAS.

El coste económico

La pérdida de un contingente tan elevado de población conlleva un elevado coste económico. Para determinarlo, el INCAS hace en su estudio una medición en términos monetarios del valor económico de la pérdida de ese capital humano.

A partir de una serie de estudios anteriores, elaborados por el Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat de Cataluña, la consultora ICSA y el INE, se puede concluir que “el capital humano por persona ocupada se fija, de media en España, en 1.158.455 euros para toda la vida laboral” de una persona.

El estudio realiza una proyección del cálculo de la población activa y de la población ocupada que supondría la población abortada para 2020, 2040 y 2049, partiendo de una tasa de ocupación del 71% en base a las proyecciones de ocupación futuras realizadas por la Comisión Europea.

Así, la población ocupada de la población abortada para esas fechas muestra los siguientes datos en el informe: 2020 (651.472); 2040 (2.371.490); 2049 (2.615.002).

Si a lo largo de su vida activa esta población habría generado una renta directa equivalente al valor de sus ingresos actualizados, es decir 1.158.455 euros del año 2010, las pérdidas de capital humano causado por el aborto, medido en millones de euros, son extraordinarias, como se puede observar en el siguiente gráfico.

“En valores monetarios, el coste para 2020 supera ampliamente los 750 mil millones de euros, se acerca a los tres billones de euros en 2040 y supera esta cifra hacia el 2050. Para situar la referencia, la pérdida de capital humano en 2020 será superior a la mitad del total del PIB del año 2008”, detalla el estudio del INCAS.

“No es normal que una pérdida de este tipo y magnitud sea contemplada con tanta indiferencia como muestran los poderes públicos en España. […] Al margen de otras consideraciones, es un grave sinsentido económico para un país que, como el nuestro, tiene en la crisis demográfica y la pérdida de capital humano, las dos mayores amenazas para su progreso económico y bienestar”, denuncia.

En relación al último año contabilizado en cuanto al número de abortos, el 2008, con 115.812, el INCAS constata en su estudio que en ese año “las pérdidas en capital humano fueron de 134.163 millones de euros” como valor perdido de la aportación de capital humano a lo largo del ciclo vital activo”.

“Esto equivale a casi 3.354 millones de euros actuales al año a partir de su incorporación al mercado de trabajo, en la hipótesis máxima de 40 años de trabajo”, concluye el estudio.

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