Los fariseos con pancarta

La manifestación contra la pobreza, que tuvo lugar el pasado domingo, da pie a algunas reflexiones que, una vez más, ponen en evidencia la hipocresía …

Forum Libertas

La manifestación contra la pobreza, que tuvo lugar el pasado domingo, da pie a algunas reflexiones que, una vez más, ponen en evidencia la hipocresía política, por una parte, y el sectarismo informativo de los medios de comunicación, por otra. La hipocresía nace del hecho de que encabece la manifestación –junto con otros protagonismos justificados- el PSOE, partido que gobierna España. Lo que se reivindica sobre la pobreza no es una declaración de intenciones, una determinada filosofía moral, sino medidas concretas. El Partido Socialista debe expresar su solidaridad no tanto manifestándose como promoviendo medidas concretas para erradicar la pobreza interior y mejorar la solidaridad internacional. Lo que es hipócrita es marear la perdiz en estas cuestiones y, al mismo tiempo, sacar pecho para la foto callejera.

Zéphirin Diabré, administrador asociado del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo decía bien claro en unas declaraciones en las que expresaba su temor a que África no alcance ninguno de los “objetivos del milenio” acordados por el propio organismo internacional, cuando apuntaba que las medidas que la comunidad internacional debe adoptar, y que está lejos de hacerlo, deben consistir en “un cambio claro de las reglas de la política comercial, sobre todo de la agrícola. Dos tercios de los pobres del mundo que sobreviven con un euro al día son campesinos. Y esa gente no puede comerciar con sus productos en igualdad de condiciones en la esfera mundial, porque los países ricos se blindan con unas estrategias defensivas”.

 

Los medios de comunicación han callado o se han expresado con sordina ante esa hipocresía política. En sentido contrario, EL PAÍS y EL PERIÓDICO, en compañía del conjunto de medios del Grupo Prisa y del Grupo Zeta, se han dedicado a la tarea de señalar que, en la manifestación, solamente había un obispo, olvidando al mismo tiempo que la Iglesia española, la que denominan Iglesia institucional, es el principal agente privado de lucha contra la pobreza. Así, mientras unos se dedican a salir en la foto justificando de esta manera su falta de respuesta en el Gobierno, otros añaden una presencia testimonial a su dedicación absoluta a combatir la pobreza. Es una brutalidad informativa que sean los segundos los criticados, es decir, la Iglesia, y la presencia del PSOE en la manifestación resulte, en cambio, aplaudida. Ello significa, sencillamente, invertir los términos de la ecuación ética. El samaritano es la Iglesia; y el fariseo que pasa de largo (eso sí, con pancarta) es el PSOE junto con su Gobierno.

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