Los girasoles de Bernat Soria: Un alarmismo irresponsable

En menos de 48 horas el ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha creado una alarma injustificada entre la población para después batirse en retirada. Est…

En menos de 48 horas el ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha creado una alarma injustificada entre la población para después batirse en retirada. Este viernes, 25 de abril, pidió a los españoles que no consumieran aceite de girasol tras detectar una partida contaminada procedente de Ucrania, algo que ningún otro país de la UE hizo; el domingo levantó el veto y dijo que ya se puede comprar con toda tranquilidad.

 

La irresponsabilidad de Soria al plantear un problema inexistente lo es por partida doble: no sólo sembró un cierto alarmismo entre la población, al evocar lo ocurrido hace más de dos décadas con el aceite de colza, sino que también ha perjudicado económicamente al sector, con unas consecuencias todavía por evaluar.

 

Asociaciones de productores, agricultores y consumidores critican la gestión y las decisiones que el ministro de Sanidad ha tomado ante una crisis sin efectos considerables para la población, y más de un medio de comunicación se pregunta si lo que hizo Soria el viernes no fue desviar la atención de la auténtica noticia de portada del día: el mayor aumento trimestral del paro en los últimos 15 años.

 

Cabe recordar que la partida de 2.600 toneladas de aceite contaminado partió de Ucrania en dirección a Dunkerque, ciudad portuaria al norte de Francia, y a Setè, al sur, en el Languedoc-Rosellón francés. Desde esta última ciudad llegaron a España 125 toneladas de producto.

 

Confusión injustificada

 

El Ministerio de Sanidad, tras levantar la recomendación de evitar el consumo de aceite de girasol, dijo que este lunes comunicaría las marcas que están contaminadas con residuos tóxicos de hidrocarburo alifático, algo de lo que ya informó al sector pero no a los consumidores.

 

Todo el aceite de girasol que este lunes estará a la venta en los establecimientos de distribución no procede de Ucrania”, decía el comunicado del ministerio.

 

“Las autoridades sanitarias y los responsables del sector han concluido satisfactoriamente durante el fin de semana el proceso de recogida de todo el aceite de girasol del mercado y la reposición con producto libre de sospecha. A partir de este momento, queda sin efecto la recomendación a la población de evitar el consumo de aceite de girasol”, añadía la nota.

 

A pesar de que el ministro destacó la “rapidez” con que el Gobierno resolvió la crisis, lo cierto es que esa crisis era inexistente y la confusión creada injustificada, tal como constató la Comisión Europea.

 

Nadie más en la UE

 

Bruselas reaccionó rápidamente ante la noticia del aceite de girasol ucraniano contaminado con hidrocarburos e informó de que no había puesto en riesgo la salud de los europeos en ningún momento, y consideró infundado el alarmismo causado por las autoridades españolas.

 

“Depende de los Estados miembros tomar las medidas que consideren apropiadas…, pero, en principio, no estamos recomendando ninguna acción específica” explicó Valérie Rampi, portavoz de guardia en la Comisión.

 

Y, de hecho, ningún país de la Unión Europea salvo España ha tomado medidas restrictivas al consumo o ha lanzado una alerta amplia a los ciudadanos; incluido Francia, el país receptor del aceite contaminado. Todo lo más, han identificado las marcas y han retirado las partidas de los puntos de venta.

 

Hay que recordar que la Unión Europea y Francia en concreto sí actuaron de forma inmediata contra la mozzarella de búfala contaminada por dioxinas procedente de la región de Campania (Italia), en cuanto se detectó el problema.

 

En el caso de España, se da la circunstancia de que, siendo un país productor, el impacto causado por esa importación es mínimo. El consumo de girasol en España es del orden de unas 300.000 toneladas y la partida afectada es de pocos litros, y se necesita ingerir grandes cantidades para que su consumo represente un peligro para la salud.

 

¿En qué gasta las subvenciones?

 

Por otra parte, por ejemplo, contrasta el excesivo celo mostrado por el ministro Soria, ante el problema del aceite de girasol contaminado, con el desinterés mostrado por la forma en que se gasta el dinero de las subvenciones que otorga su ministerio en algún caso concreto.

 

Sin ir más lejos, Sanidad ha tenido que instar a la retirada inmediata por parte de la organización ‘Stop Sida’ de la publicación Esta guía va de culo, sólo 24 horas después de que el diario ABC denunciara el contenido escatológico y los despropósitos contenidos en la misma.

 

El ministerio subvencionó este año con 359.000 euros a ‘Stop Sida’ para la financiación de programas para la prevención y control del VIH/Sida, pero ni siquiera se leyó el texto de la guía; un texto que incita al consumo de ciertos productos tóxicos, drogas y relaciones sexuales y escatológicas con evidente riesgo para la salud.

 

“Nos han fastidiado”

 

Volviendo a la alerta alimentaria causada por Soria, los productores han puesto el grito en el cielo tras las medidas adoptadas por el ministro de Sanidad, ya que consideran excesivo poner bajo sospecha a todo el aceite de girasol.

 

Es un problema que afecta al aceite importado. Nuestra cadena de producción es propia, y molemos y refinamos la semilla asumiendo toda la cadena de producción”, declaró el consejero delegado de la empresa Borges, Josep Pont.

 

Los agricultores del sector son más explícitos: “Nos han fastidiado bien, ha coincidido con el período de siembra y van a bajar más los precios”, explicaba José Álvaro, de la explotación conquense Olcesa.

 

Si hay alguna partida mala, que la retiren y a los demás que nos dejen tranquilos”, añadía.

 

Por su parte, Fernando Moner, portavoz de la Confederación Española de Consumidores y Usuarios, manifestó lo siguiente: “Nos tienen que dar muchas explicaciones. Deben informar en cuanto tengan los análisis que confirmen las marcas afectadas. No estamos hablando de un producto de consumo ocasional. El aceite de girasol es algo habitual en todas las cestas de la compra”.

 

Hay contradicciones en su recomendación. Dicen que no hay riesgo pero que no tomemos, será que no saben con claridad qué marcas están afectadas y no tienen controlado el tema”, dijo Ruben Sánchez, de la asociación de consumidores Facua.

 

Los consumidores nos encontramos boquiabiertos. Nos dicen que no consumamos pero no obligan a dejar de venderlo ni a cesar de usarlo en la hostelería”, denunció Sánchez.

 

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