Los hijos, los grandes olvidados tras un feminicidio

Con cada caso de violencia machista, los políticos siempre dicen que están al lado de las víctimas, pero “no solucionan nada” y los huérfanos de mujeres asesinadas por sus parejas tienen que superar el trauma “en completa soledad”, denuncian los afectados

En demasiadas ocasiones los hijos son también víctimas de violencia machista o presencian las agresiones a sus madres a manos de su pareja En demasiadas ocasiones los hijos son también víctimas de violencia machista o presencian las agresiones a sus madres a manos de su pareja

Con cada nuevo caso de una mujer asesinada por su pareja, la respuesta inmediata de familiares, vecinos y conocidos es la de salir a la calle para denunciar la violencia machista y reclamar a las Administraciones que apliquen medidas para atajar esta lacra social, mientras los políticos hacen declaraciones afirmando estar al lado de las víctimas.

Pero, ¿a qué víctimas se refieren?, porque la realidad es que detrás de la mayoría de feminicidios siempre hay unos hijos que son los grandes olvidados por parte de políticos y Administraciones.

Así lo han constatado los testimonios de familiares de dos víctimas de la violencia machista en la II Jornada ‘Huérfan@s de la violencia de género: hacia la reparación del daño’, celebrada el pasado lunes, 7 de mayo, en la Sala Europa del Senado. Y así lo certifican los responsables del encuentro.

Los políticos no solucionan nada” y los huérfanos de mujeres que han muerto a manos de su pareja tienen que superar el trauma “en completa soledad”, denuncian los afectados.

“El asesino de mi madre usó bombonas de gas y gasolina para volar por los aires nuestro hogar”, recordaba Josua Alonso

“El asesino de mi madre usó bombonas de gas y gasolina para volar por los aires nuestro hogar”, recordaba Josua Alonso

“Somos invisibles”

Los hijos y familiares de las víctimas mortales de la violencia doméstica asistentes a la II Jornada, organizada por la Fundación Mujeres y el Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla, se sienten “abandonados” a su suerte y reclaman a la Administración un “apoyo específico para salir adelante”, sobre todo de tipo psicológico y económico. “Somos invisibles”, denuncian.

El testimonio de Josua Alonso, un joven de 26 años que se quedó a cargo de su hermano pequeño después de que su padre asesinara a su madre el año pasado, arroja más luz sobre este drama. Su padre decidió acabar con la vida de su mujer haciendo explotar el domicilio familiar, para posteriormente suicidarse sin importarle el futuro de sus hijos.

Nos dejaron solos, solos” en medio de un dolor que no tiene palabras: “mi madre era más que una madre, era una compañera”, explicaba Josua en declaraciones reproducidas por la La Vanguardia este martes, 8 de mayo.

Además, los dos hermanos se quedaron sin vivienda y con un seguro que se desentendió de ellos porque la póliza estaba a nombre del suicida.

“Seguro de casa a nombre de un asesino, impuesto de sucesiones, declaración de herederos, ningún testamento hecho. Toca cancelar deudas, una tutela, ocuparme de una casa. Mil y un trámites, con el desembolso económico que eso conlleva, que tengo 26 años”, se lamentaba.

Por otra parte, las ayudas tardan meses en llegar, y se queja de que los políticos ni siquiera acudieron a condenar el acto machista. Prometieron de todo, pero nunca más se supo de ellos, mientras la ayuda psicológica fue del todo insuficiente para un niño que acababa de perder a sus padres de forma traumática.

Fue gracias a los vecinos y amigos que pudieron reconstruir su casa. A partir de ahí, Josua y su hermano sobreviven como pueden gracias a sus ingresos, insuficientes para llevar una vida digna, y al Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla y la Fundación Mujeres.

Los políticos no solucionan nada”, se lamentaba el joven. No hace ni un año que perdieron a su madre y le costaba trabajo traer a su memoria lo sucedido.

El relato de Josua causó un gran impacto entre los asistentes a la jornada. “Los políticos no tienen vergüenza; los ciudadanos tampoco por permitir que esto pase”, reaccionaban.

Luz Marina denunciaba en la Jornada que "las ayudas teóricas no llegan"

Luz Marina denunciaba en la Jornada que “las ayudas teóricas no llegan”

“Nadie sabe nada, nadie te dice nada”

Como también lo causó el testimonio de Luz Marina, que denunciaba el vergonzoso abandono por parte de la Administración. “No quiero olvidarme de nada”, aseguraba al relatar unos hechos que ocurrieron hace cinco años.

“Mis sobrinos, de 5 y 7 años, vieron morir a su madre, apuñalada por su padre. Fue en la puerta de la casa de mi madre, cuando ella se iba a trabajar y dejaba a los pequeños con la abuela para que los llevara al cole. Los niños vieron a su padre, encapuchado, matar a mi hermana y mi madre, al oír los gritos, corrió y se abalanzó contra él. No pudo hacer nada. Mi hermana murió en sus brazos. Sólo pudo decir ‘¡mami, mami!’ Mi madre aún escucha su voz”.

Lo que ocurrió a partir de ese momento se convirtió en una carrera de obstáculos. “Otra hermana se hizo cargo de mis sobrinos. Vivía fuera de Tenerife y pensamos que era lo mejor para evitar la estigmatización. Y yo me encargué de los papeles… Cinco años después, aún sigo”, relataba.

Nadie sabe nada, nadie te dice nada, las ayudas teóricas no llegan, mientras tienes que hacerte cargo de los gastos no sólo de los niños, sino hasta de las deudas del asesino. Todo es un desatino”, denunciaba.

Los hijos tuvieron asistencia psicológica un año. “¡un año para unos niños que han visto morir a su madre asesinada por su padre!”. En cuanto a las ayudas, llegaron casi un año más tarde y encima, como la madre tenía un seguro, de menor cuantía.

“Empezó una lucha psicológica fatal, pero también una económica. Mi hermana tenía una casa y un coche que hay que seguir pagando hasta que se sufraguen todos los seguros, para lo que pueden pasar seis u ocho meses. Mientras, la familia tiene que pagarlo todo”, se quejaba.

Los organizadores de la II Jornada ‘Huérfan@s de la violencia de género’ también recordaron a los asistentes la “escasa e insuficiente” ayuda institucional que reciben las familias de mujeres asesinadas por violencia machista

Los organizadores de la II Jornada ‘Huérfan@s de la violencia de género’ también recordaron a los asistentes la “escasa e insuficiente” ayuda institucional que reciben las familias de mujeres asesinadas por violencia machista

La ayuda, “escasa e insuficiente”

Según el segundo informe anual elaborado por la Fundación Mujeres y el Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla, un total de 194 menores han perdido a sus madres a causa de la violencia machista desde el 2013, incluidos los 8 niños y niñas que se han quedado huérfanos por esta lacra en lo que va de 2018.

Para la directora de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, la situación es “muy difícil” porque “no existen protocolos específicos” para los familiares de víctimas de violencia machista.

En ese sentido, ambas organizaciones denuncian la “escasa e insuficiente” ayuda institucional que reciben las familias de mujeres asesinadas por violencia machista.

Por su parte, Joaquín García-Cazorla, miembro del comité de Selección del Fondo de Becas, ha subrayado el “desconocimiento” de la situación de los huérfanos, desde las dificultades económicas hasta la falta de sensibilización social alrededor de las víctimas, que son a menudo “estigmatizadas”, concluye.

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