Los jóvenes queremos conocer para poder ser libres

A nadie se le escapa que los jóvenes somos los más permeables a los cambios y tendencias de una sociedad, y los jóvenes espa&ntil…

A nadie se le escapa que los jóvenes somos los más permeables a los cambios y tendencias de una sociedad, y los jóvenes españoles de hoy no somos una excepción.

Seguramente, somos la primera generación que no hemos crecido en una cultura preminentemente católica. Muchos se alegran de este hecho apelando a la libertad y al laicismo aunque esto suponga la pérdida de la propia identidad cultural y de la noción de persona.

Hoy, no es difícil encontrar algún joven que ya no sepa cuál es el origen de festividades como la Navidad o la Pascua o que se plante delante de grandes obras artísticas cómo ‘La Piedad’ de Miguel Ángel o ‘La Última Cena’ de Leonardo Da Vinci y se pregunté que representan o significan. Esto son manifestaciones del analfabetismo cultural predominante sobre todo entre los más jóvenes.

La cultura es esencial para comprender el pasado, analizar el presente y poder ir hacia el futuro con pasos firmes, pero hay un elemento más importante aún que nos provee la Religión católica, este es el significado de persona. El catolicismo dota al hombre de una trascendencia totalmente necesaria para que obtenga una dignidad incuestionable, únicamente por el hecho de ser persona. Esta es la base de la fe cristiana ya que, como dice el Génesis, "el hombre se hizo a imagen de Dios" y, además, Dios se hizo hombre entregando la vida de su hijo Jesús para salvar al hombre y como muestra de un amor infinito hacía las personas.

Esta visión antropológica del hombre, desde la perspectiva deun chico de 19 años,queda hoy en entredicho. De esta visión nacieron esencialmente los derechos humanos universales y los valores que hasta ahora habían sido aceptados por la mayoría, como el ayudar al otro o el perdón. Pero cada vez son más los jóvenes que se preguntan por qué deben de actuar de una forma que no les aporta ningún fruto material inmediato o que no les da una felicidad tangible. Hoy en la sociedad son muchos los que hablan de valores, pero, ¿de qué valores hablamos? Con la pérdida de un marco objetivo, ¿cómo podemos pretender llegar a una sociedad verdaderamente cohesionada y justa? Entonces, ¿cuál es este marco objetivo de referencia que ha guiado Europa hasta nuestros días? Las virtudes cardinales aristotélicas: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza son aquellas con las que se debría educar a los jóvenes. Y sí, seguramente somos la generación más preparada de la historia, pero sin una actitud basada en las virtudes difícilmente ese joven tan bien preparado podrá optimizar lo aprendido no solo para su propio interés, sino también para el interés de toda la comunidad.

Así pues es esencial dar a conocer a los jóvenes la fe católica, ya no solo porque puedan ser mínimos conocedores de la cultura, sino también para que lleguen a comprender el porqué de la práctica de valores tan extendidos como la solidaridad o el perdón, porque ya no vale decir que el propio joven va ayudar al otro porque la propia sociedad está impregnada de estos valores. ¡No! Hoy la sociedad debe de volver a focalizar su atención en enseñar a los jóvenes lo que les era propios a sus padres, abuelos, …. Es decir: que lo que hace feliz a una persona es el amar y ser amado y lo que se deriva de ello; la existencia de unas virtudes que permiten el ejercicio de la amistad civil y finalmente el contar aquél relato de esa persona llamada Jesús que tuvo una influencia absoluta sobre el mundo occidental, que habló por primera vez de conceptos tan revolucionarios en la época como por ejemplo sobre la dignidad por igual de todos los hombres y mujeres o de la necesidad del perdón como muestra más grande de amor.

En conclusión, familias, escuelas, gobiernos, amigos… todos tenéis la responsabilidad de volver a educar en aquello que ya os educaron a vosotros, porque los jóvenes queremos comprender nuestro pasado, analizar nuestro presente e ir hacia el futuro con pasos firmes. Porque queremos conocer para así poder ser libres y porque queremos conocer un mensaje de amor y esperanza que dé sentido a nuestras vidas y seamos dueños de una dignidad que nadie nos podrá arrebatar. Y, en definitiva, para que podamos ser felices nosotros y todos lo que nos rodean para así poder construir una comunidad donde reine la cohesión y la fraternidad.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>