Los mercedarios, 800 años redimiendo a presos

Iniciaron su andadura en 1218 ayudando a cristianos cautivos de los musulmanes; ahora acompañan y ayudan a presos y a chicos salidos de la cárcel. “A Miguel de Cervantes fuimos a redimirlo a una cárcel de Árgel, luego escribió ‘Don Quijote’”, afirma un religioso mercedario

mercedarios Galve, a la izquierda, con el característico hábito blanco de los mercedarios

Este año se celebra el 800 aniversario de la Orden de la Merced, fundada en 1218 por san Pedro Nolasco, por aquel entonces un mercader barcelonés, con el objetivo de redimir a los cristianos cautivos en manos de los musulmanes.

Ocho siglos después, los mercedarios siguen redimiendo presos, ahora acompañándoles en su cautiverio y ayudándoles a reinsertarse en la sociedad.

Un capellán de prisiones “acompaña al preso, le apoya, le escucha, le confiesa, le conforta humanamente, le ayuda en lo material y anímico, intermedia con familiares, abogados, fiscales y jueces, intercede…”.

Así lo explica José Juan Galve, de 54 años, sacerdote y capellán de prisiones que ejerció en la cárcel Modelo, y provincial de la Provincia de Aragón de la Orden de la Merced, en una entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia el pasado lunes, 16 de abril.

San Pedro Nonasco, embarcando para redimir cautivos

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Sin esperar nada a cambio

La Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos, más conocida como Orden de la Merced, es una orden católica que cuenta actualmente con 750 religiosos en todo el mundo.

Pedro Nolasco funda la orden dedicada a la ‘merced’ (realización de una buena acción sin esperar nada a cambio) con la intención de liberar a “cristianos capturados por andalusíes, moriscos, turcos, berberiscos: los vendían como esclavos o cautivos hasta cobrar rescate” y los monjes “viajaban hasta el cautivo para liberarlos, pagando”, recuerda Galve en la entrevista.

El religioso mercedario cuenta que Nolasco creó la orden cuando “una noche, acampado ante Valencia, en el monte de El Puig, la Virgen le pidió fundar una orden para redimir presos”. Y lo hizo “en una ceremonia en la catedral de Barcelona, en 1218, bendecida por el obispo de Barcelona y el rey de Aragón”, que entonces eran Berenguer de Palou y Jaume I el Conquistador.

Los religiosos de la orden, que vestían “hábito blanco con cinturón y escapulario, y un escudito con las cuatro barras del rey”, se extienden por más de veinte países y están estructurados en nueve provincias (Aragón, Argentina, Brasil, Castilla, Chile, México, Perú, Quito-Ecuador y Romana) y cuatro vicarías (Caribe, Centroamérica, Estados Unidos y Venezuela).

Desde la restauración de la Orden en 1880 se llevó a cabo una reflexión para definir cómo debían realizar su tarea los mercedarios con la llegada de los nuevos tiempos.

Más tarde, en las Constituciones de la Orden, actualmente en vigor, de 1986 se dice: “las nuevas formas de cautividad constituyen el campo propio de la misión y cuarto voto mercedarios, se dan allí donde hay una situación social en la que concurran las siguientes condiciones: es opresora y degradante de la persona humana; nace de principios y sistemas opuestos al evangelio; pone en peligro la fe de los cristianos; y ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentran dentro de ella”.

Galve redimió a presos en la cárcel modelo de Barcelona, ahora ayuda a "chicos salidos de prisión"

Galve redimió a presos en la cárcel modelo de Barcelona, ahora ayuda a “chicos salidos de prisión”

“¡Ocho siglos redimiendo cautivos!”

Ahora, “los mercedarios celebramos este año nuestro 800 aniversario, sí: ¡ocho siglos redimiendo a cautivos, a miles de presos!”, destaca Galve, que a día de hoy lleva a cabo su tarea “en un piso con chicos salidos de prisión”.

También comenta que los mercedarios añadieron al juramento de los tres votos habituales, es decir pobreza, obediencia y castidad, el voto de sangre.

“Para liberar a un cautivo, el mercedario está dispuesto a canjearse. Así liberaron a muchos, y así perecieron muchos mercedarios”, subraya.

Obtenían el dinero para pagar los rescates “de donaciones particulares, y era un dinero sagrado: sólo lo tocaban para redimir, como decimos los monjes mercedarios”.

Miguel de Cervantes, redimido por los mercedarios

Cuando el entrevistador le pide que le cite algún redimido ilustre, Galve cita a Miguel de Cervantes: “fuimos a redimirlo los mercedarios y los trinitarios, a una cárcel de Argel. Y, ya redimido, luego escribió Don Quijote de la Mancha”, asegura.

Como mercedario ilustre habla del “literato Tirso de Molina”, o a san Ramón Nonato, de quien explica que “en Portell (Segarra) su madre muere y le extraen al bebe de su vientre…”. También se refiere al “fundador del primer manicomio del mundo, en 1410”, el monje valenciano Joan Gilabert Jofré”.

“De camino a la catedral se topa con dos jóvenes que apedrean a un loco. Se interpone, lo pone a salvo en su convento, vuelve a la catedral y predica que los locos no son poseídos por el demonio, sólo enfermos que cuidar”, concluye José Juan Galve.

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