Los obispos catalanes lamentan que el Instituto Borja de Bioética “abra una puerta a la eutanasia”

Los obispos de las diócesis con sede en Cataluña hicieron pública el pasado jueves una nota en la que, como es habitual, informaron sobre los principa…

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Los obispos de las diócesis con sede en Cataluña hicieron pública el pasado jueves una nota en la que, como es habitual, informaron sobre los principales temas tratados durante la última reunión de la Conferencia Episcopal Tarraconense, celebrada en esta ocasión el martes 10 y el miércoles 11 de mayo en el Santuario de Nuestra Señora de Loreto, en Tarragona. En el comunicado, incluyen unas aclaraciones sobre el contenido del reciente documento Hacia una posible despenalización de la eutanasia, elaborado por el Instituto Borja de Bioética, centro vinculado a la Iglesia a través de la Universidad Ramon Llull y los jesuitas. La declaración justificaba la despenalización de la eutanasia en determinadas condiciones. Los prelados, tras reflexionar sobre la cuestión, aseguran que “siempre hay que respetar y defender la dignidad inviolable de la vida humana”, y recuerdan que “no puede admitirse ninguna acción sobre un enfermo que le procure directamente la muerte, ni cuando lo pidiese el propio enfermo o sus familiares”. En esta línea, lamentan “que el contenido del documento abra una puerta a la despenalización de la eutanasia”.

 

En sus valoraciones, los obispos catalanes afirman que, “ante el sufrimiento extremo, la medicina ofrece los cuidados paliativos que ayudan a hacer más soportable la fase final de una enfermedad y que siempre deberán asegurar al enfermo un acompañamiento humano y adecuado”. En otro fragmento, los responsables eclesiales reconocen que el escrito del Instituto Borja, que dirige el jesuita Francesc Abel, “quiere responder a un problema grave que afecta hoy a la sociedad y que reclama un discernimiento moral entre los medios ordinarios y extraordinarios de enfermos terminales”, pero a continuación añaden que “la vida es sagrada y siempre tiene que observarse el principio de no matarás.

 

El diácono permanente Aureli Ortín, vicesecretario de la Tarraconense, explicó en declaraciones a RÀDIO ESTEL (www.radioestel.com) que “el tema es delicado”, y admitió que generó “un cierto debate para comunicar justo lo que debe decirse en estos casos, ni más ni menos”. Las diferencias entre los obispos estarían, por tanto, más en la línea del contenido de la nota que en la cuestión de fondo sobre la eutanasia, sobre la cual “existe una absoluta unanimidad, de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia”. Por otro lado, Ortín comentó que el Instituto Borja "es una institución civil, aunque esté vinculada a la Iglesia".

 

Después de la publicación de la declaración del Instituto Borja de Bioética, uno de sus responsables y autor del documento, Francesc Abel, ha llegado a decir, entre otras cosas, que “el concepto de dignidad humana no es aplicable al embrión humano in vitro” y que “es lógico proteger al embrión una vez implantado, no antes”. En un artículo publicado el 29 de abril en el diario LA VANGUARDIA, Abel explicaba que lo que pide el escrito sobre la eutanasia es su legalización con “la petición expresa del paciente en circunstancias muy especiales, como la de pacientes terminales, en situación de extremo sufrimiento”.

 

NOTA ÍNTEGRA DE LOS OBISPOS CATALANES

 

El Instituto Borja de Bioética ha publicado recientemente un documento titulado ‘Hacia una posible despenalización de la eutanasia’ en determinados supuestos y con concretas condiciones. Este documento quiere responder a un problema grave que afecta hoy a la sociedad y que reclama un discernimiento moral entre los medios ordinarios y extraordinarios en situaciones de enfermos terminales.

 

Los obispos de Cataluña han reflexionado sobre las cuestiones implicadas en este documento y manifiestan que siempre hay que respetar y defender la dignidad inviolable de toda vida humana. Por lo cual nunca se puede admitir ninguna acción sobre un enfermo que le procure directamente la muerte, aunque lo pidiese el mismo enfermo o sus familiares, porque la vida es sagrada y siempre hay que observar el precepto del ‘no matarás’. Lamentamos, por tanto, que el contenido del documento abra una puerta a la despenalización de la eutanasia.

 

Ante el sufrimiento extremo, la medicina ofrece los cuidados paliativos que ayudan a hacer más soportable la fase final de una enfermedad y que siempre tendrán que asegurar al enfermo un acompañamiento humano adecuado.

 

Para los cristianos, la fe siempre es una ayuda valiosa en toda enfermedad y lleva a descubrir el sentido redentor del dolor, que unido a la Cruz de Cristo y a la luz de su Resurrección, es portador de vida y de esperanza.

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