Los tres jinetes del apocalipsis

En términos reales los jinetes del Apocalipsis son tres y no cuatro. Se corresponden con las tres grandes aporías, las tres paradojas irresolubles, qu…

En términos reales los jinetes del Apocalipsis son tres y no cuatro. Se corresponden con las tres grandes aporías, las tres paradojas irresolubles, que como un cáncer social corroen nuestra sociedad.

El primero es la incapacidad para entender que la satisfacción del deseo individual no significa siempre un bien para la sociedad; en muchas ocasiones más bien acaece lo contrario. Esta ceguera condiciona gravemente los comportamientos personales, la educación y la política. Ejemplo: que algunos satisfagan sus deseos con la prostitución, no es una razón demostrativa de que su legalización sea un bien.

El segundo es la confusión que permite creer que toda conducta posible en la vida privada fruto de la libertad personal debe comportar necesariamente el reconocimiento social. Ejemplo: la relación sexual entre personas del mismo sexo no debería haber destruido la función social y económica del matrimonio.

El tercero, que está en la raíz del conjunto, es la dificultad creciente para construir, mantener, y desarrollar una conciencia normativa. Es decir, la asunción plena, interiorizada de un conjunto de normas, un canon, al que se supeditan nuestros deseos y pulsiones. Canon en el ámbito de lo necesario, de lo justo, lo ético, y lo bello. Nuestra sociedad requiere de más leyes, policías, jueces y cárceles precisamente por la desaparición de este tipo de conciencia. La pérdida de la cultura del esfuerzo y del sacrificio está también ligada a aquella incapacidad. El divorcio español sin alegar causa, único en el mundo, es un buen ejemplo de ello.

El resultado es una sociedad inviable social y económicamente, y vidas personales cada vez más confusas y angustiadas; infelices. Son libres para todo excepto para preocuparse por la búsqueda de la verdad y del bien, porque la autosatisfacción es la única norma. Tan libres para serlo todo, que al final acaban sin saber qué son, y cuál es el sentido de sus vidas, más allá del próximo fin de semana.

Para la sociedad no es sostenible la necesidad de envolver con leyes nuestros deseos sexuales y amorosos, la emotividad que nace del impulso. Se confunde la libertad del obrar en aquello que atañe a la propia vida, con la ausencia de responsabilidad social sobre las consecuencias. Esta metodología es incompatible con la misma naturaleza de la sociedad. La estrategia de la sanción legal como mecanismo para conquistar la “normalidad” de determinadas preferencias o pulsiones del deseo, para exhibirlas públicamente en lugar de mantenerlas en el ámbito privado, es lo que está en el fondo de estos planteamientos. El resultado desestabiliza la sociedad y su sistema económico.

Los tres jinetes del Apocalipsis han estado presentes siempre en la vida social, pero al mismo tiempo, las distintas civilizaciones y culturas han creado sistemas de pensamiento y creencias para reducir su aplicación y minimizar sus efectos. De hecho todas las grandes escuelas filosóficas, desde Sócrates y Platón en Occidente, a Buda y Confucio en Oriente, tienen como elemento central de su construcción intelectual, luchar contra ellos. Son también el centro de las grandes religiones monoteístas. Solo en nuestro tiempo la lucha para enfrentarse a estas tres grandes aporías de la sociedad ha cesado. Más allá incluso la consigna es: ¡Adelante! Ellas son las nuevas virtudes por las que guiarse. El resultado es el desastre. Cada día un poco más. Hasta la aporía final.

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