Luto en Valencia: El Papa, con las familias de víctimas y heridos

“Ofrezco sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y pido al Señor que conceda consuelo y serenidad a quienes lloran la pérdida de sus seres …

Ofrezco sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y pido al Señor que conceda consuelo y serenidad a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos”. Así se expresó este lunes, 3 de julio, Benedicto XVI en un mensaje dirigido al arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, por el accidente del metro que ha segado la vida a más de 40 personas y ha dejado un balance de otros tantos heridos.

Según las primeras investigaciones, después de muchas hipótesis hechas públicas, todo apunta a que las causas del accidente se debieron a un exceso de velocidad posiblemente provocado por un desvanecimiento del conductor. La caja negra del convoy afectado ha revelado que el tren circulaba a unos 80 kilómetros por hora, el doble de lo que está permitido en la curva en que se produjo la tragedia.

Se baraja la hipótesis de que el conductor, fallecido en el accidente, sufrió "algún tipo de inconsciencia o indisposición que impidiera su reacción" ante el aumento de velocidad, dijo el conseller de Infraestructuras y Transporte, José Ramón García Antón.

Los Reyes consuelan a las víctimas

En el funeral celebrado este martes, 4 de julio, en la Catedral de Valencia, por el alma de los 41 fallecidos hasta ahora en el accidente, estuvieron presentes los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, así como una nutrida representación de las autoridades españolas y valencianas. Los Reyes mostraron su solidaridad con los familiares de las víctimas, consolando incluso personalmente a algunos de ellos.

Entre otros, asistieron a la ceremonia oficiada por el arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes; el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla; el presidente del Congreso, Manuel Marín; y el presidente del PP, Mariano Rajoy.

El pesar de la Iglesia

 

Tras la tragedia, que ha tornado en luto la alegría de los valencianos y visitantes que asisten el V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) y esperan la llegada del Papa, al mensaje del Pontífice se ha sumado la iniciativa del arzobispo de la ciudad del Turia de establecer tres días de luto en todas las iglesias de su diócesis. Los organizadores del EMF, por su parte, también han suspendido todos los actos festivos convocados.

 

Inmediatamente después de trascender la noticia del accidente de metro en Valencia, en pocos minutos, los detalles de la tragedia llegaban a Roma. Enterado de las consecuencias del accidente, Benedicto XVI se retiró a rezar a su capilla particular, donde encomendó a Dios las víctimas y pidió por los heridos. El Papa siguió puntualmente, después de la oración, los dramáticos pormenores que le llegaban desde la ciudad del Turia sobre el accidente y la evolución de los heridos.

 

“Paterna cercanía espiritual”

 

El siguiente e inmediato paso fue redactar, a través de la Secretaría de Estado del Vaticano, un mensaje dirigido a monseñor García-Gasco cuyo contenido decía textualmente lo siguiente:

 

“Al conocer con profundo pesar la triste noticia del accidente en el metro de Valencia, que ha llenado de luto a tantas familias, ofrezco sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y pido al Señor que conceda consuelo y serenidad a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos.

 

Asimismo, ruego a Vuestra Excelencia que transmita mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas y exprese los sentimientos de mi paterna cercanía espiritual a los numerosos heridos, a la vez que les imparto a todos con afecto la confortadora Bendición Apostólica como signo de fe y esperanza en Cristo resucitado”.

 

Al mensaje del Papa cabe sumar también los de la Conferencia Episcopal Española y los de los titulares de distintas diócesis españolas, que han mostrado al arzobispo de Valencia su pesar por las trágicas consecuencias del accidente y rezan por el pronto restablecimiento de los heridos.

 

“Profunda condolencia”

 

Monseñor García-Gasco decretó este lunes tres días de luto en todas las parroquias e iglesias abiertas al culto en todo el territorio de la diócesis de Valencia. Al mismo tiempo, rogó a todos los párrocos y rectores que eleven oraciones en las misas por el alma de los fallecidos en el accidente. También mostró su “profunda condolencia y cercanía a todas las víctimas y sus familiares”.

 

El arzobispo de Valencia acudió en la tarde del lunes al lugar del accidente, donde se reunió con el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, la alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, y el presidente de la Diputación, Fernando Giner. Posteriormente,presidió la reunión del patronato de la fundación organizadora del EMF, que se celebró en el Palacio Arzobispal, donde decidieron la suspensión de los actos festivos durante los días de luto.

 

Misa vía SMS

 

Por otra parte, los voluntarios y jóvenes católicos asistentes al EMF cambiaron repentinamente, tras el accidente, sus cánticos y sus eslóganes del tipo Yo sí te espero o Benedicto, amigo, la familia está contigo, por una movilización vía SMS sin precedentes: en menos de dos horas consiguieron aglutinar a más de un millar de fieles y voluntarios en la misa que se celebró en la basílica de la Virgen de los Desamparados por el alma de los fallecidos.

 

Ha sido un mazazo para nosotros porque lo primero que pensamos es que se trataba de un atentado”, dijo un voluntario proveniente de un pueblo cercano a Ponferrada (León). Sin embargo, a pesar de la conmoción, los jóvenes católicos demostraron su poder de convocatoria solidaria con el móvil en la mano. Cientos de mensajes, vía SMS, empezaron a circular de un lado a otro para movilizar a la ciudadanía, en su mayoría voluntarios, como ellos.

 

Ayer nos reunimos en un momento de alegría para daros la bienvenida a todos los voluntarios venidos de todo el mundo y hoy nos reunimos por un motivo de profunda tristeza”, dijo en su homilía monseñor Enrique Benavent, que presidió el acto junto a monseñor Salvador Jiménez. La basílica, llena a rebosar, con voluntarios sentados en el suelo, en los pasillos y junto a los altares del templo. 

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