Madrid como piedra de escándalo: ¿un nuevo Macao en Europa?

La moral cristiana no se reduce a defender la vida ante el aborto, el matrimonio entre hombre y mujer y el derecho de los padres a la educación…

Forum Libertas

La moral cristiana no se reduce a defender la vida ante el aborto, el matrimonio entre hombre y mujer y el derecho de los padres a la educación de sus hijos. Con ser importantes, estas cuestiones no son ni mucho menos únicas. La Iglesia vela por todas las dimensiones del ser humano, porque todas ellas son fruto de la llamada de salvación de Jesucristo. De ahí que nos escandalice el comportamiento de la Comunidad de Madrid, gobernada precisamente por el Partido Popular, que afirma que es un partido que tiene como uno de sus componentes la referencia cristiana.

Ahora, la decisión de la Asamblea de Madrid, con mayoría absoluta de los populares, de que las tiendas puedan abrir 24 horas los 365 días del año, es una aberración que atenta contra el principio del descanso y la unidad familiar y que hace ver hasta qué extremo un pensamiento liberal, que es el que marca el Gobierno de la comunidad de la capital de España, puede llevar a extremos insólitos. Esta medida es contraria a la familia, al menos tal como se entiende en nuestra tradición, y representa además un duro golpe a la pequeña empresa familiar, que se verá en condiciones que no puede asumir frente a las grandes cadenas comerciales. La idea de que por abrir más horas se va a conseguir una mayor actividad económica atenta contra la propia razón económica. El gasto familiar es un factor que viene determinado por los ingresos, y mientras éstos estén duramente castigados por el paro en una proporción importante de la población, y por la incertidumbre económica, el aumento del consumo no se producirá. Al abrir muchas más horas lo único que se logrará es disminuir la productividad de un sector que por su propia naturaleza ya presenta niveles muy reducidos, lo cual da pié a que se generalicen los salarios muy bajos.

Proteger a la familia no es sólo hacer declaraciones, ni tan siquiera el manifestarse en alguna ocasión, sino crear las condiciones propicias para que ésta pueda mantenerse unida. Si el sistema de trabajo disloca la posibilidad de que, al menos a partir de unas determinadas horas, las de la cena y un determinado día a la semana, el domingo, la gran mayoría de la población pueda reunirse necesariamente porque no tiene obligaciones laborales, la desintegración familiar verá como el último reducto queda destruido.

Nos sorprende y extraña el silencio de demasiados cristianos ante este hecho, al que se une un segundo que no puede ser disimulado, que son las gestiones a casi cualquier precio para atraer a Eurovegas. Ya hemos criticado en diversas ocasiones y expuesto los motivos por los que nos parece mal esta iniciativa. Algunos obispos ya se han pronunciado con claridad y con contundencia. Y organizaciones como E-Cristians han perfilado con precisión cuáles son los motivos que hacen inconveniente esta localización. No hace falta detallarlos una vez más, pero sí es necesario insistir en que esta combinación que nos ofrece Madrid de comercio sin horario, absolutamente desregulado, y atracción de un emporio del juego, pero también de la prostitución y del blanqueo de dinero, significa que al menos para los gobernantes la vocación de Madrid es romper con toda la tradición cultural española y occidental y convertirse ni mas ni menos que en un Macao enclavado en Europa.

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