Malas noticias para el bolsillo

Los datos económicos que presiden este comienzo de curso son malos, bastante más en algunos aspectos de lo que se esperaba.El dato más importante de t…

Forum Libertas

Los datos económicos que presiden este comienzo de curso son malos, bastante más en algunos aspectos de lo que se esperaba.

El dato más importante de todos es el aumento de paro en agosto en relación al mes anterior. Con cerca de 60.000 personas de incremento constituye el mayor de todos los que están registrados en la serie histórica. Esto de por si ya es un pésimo signo.

El otro que es necesario subrayar afecta a la industria. En términos relativos es el segundo sector por detrás de la construcción donde más ha crecido el paro, con el 4,11%. Claramente por encima del sector servicios, que incorpora el turismo, que lo ha hecho en un 2,4%. Evidentemente la construcción con un 9,65% es el más destacado, pero esto resultaba más esperable.

Un tercer elemento radica en que el paro ha aumentado prácticamente en toda España excepto en Castilla León y Asturias, donde ha registrado leves disminuciones. Ha crecido más que la media en los motores económicos españoles: Cataluña, Madrid, País Vasco y Comunidad Valenciana. En las cuatro comunidades se concentra la mayor parte de la industria y tiende a confirmar el hecho de que la disminución de la actividad constructiva no está siendo suplida de momento por la capacidad industrial.

Diversos analistas y también desde estas mismas páginas hemos reiterado la preocupación por la insuficiencia de las medidas adoptadas por el gobierno para corregir la pésima productividad española. Ahora parece estar produciéndose un movimiento de recuperación a base de expulsar empleo de los subsectores industriales menos productivos, mientras se produce un aumento de la ocupación en los más intensivos de capital, pero que resulta claramente incapaz de absorber todo lo que se pierde.

En otras palabras, el proceso anunciado de recuperar productividad por la vía rápida de crear desempleo puede haberse iniciado.

Para terminar de pintar un panorama nada optimista parece agotada también la reciente reforma laboral, dirigida a fomentar la contratación indefinida, porque ésta también ha caído.

En otro orden de cosas pero estrechamente conectado al problema hay que apuntar que el Euribor ha vuelto a subir y se ha situado en el 4,792%, lo que constituye un nuevo máximo en los últimos 7 años. Esto obviamente va a repercutir no sólo en las hipotecas sino en todo tipo de crédito.

Un tercer factor es el encarecimiento importante de productos básicos vinculados a dos materias primas: los cereales y la leche. Por consiguiente será un aumento que tendrá un cierto efecto cascada porque se verán afectados bastantes productos de segunda y tercera transformación, todos ellos de consumo habitual y necesario.

La suma de estos factores: crecimiento del paro, disminución de los contratos indefinidos y aumento del coste de la vida y del crédito, van a impactar sobre el consumo interior que como es sabido constituye, junto con la construcción, los dos motores del actual crecimiento español.

Si la caída de ambos coincide de una forma aguda en el tiempo se puede producir una alimentación mutua que agudice rápidamente la crisis. No tiene por qué ser así pero existen muchos indicios que apuntan en esta dirección. Los próximos meses, quizás bastará hasta enero, permitirán una visión más definitiva del escenario a corto plazo.

En este contexto destacan dos puntos. Primero: el inmovilismo del ministro Solbes que a pesar de su bien merecida fama, está demostrando que ha perdido en buena parte la oportunidad de actuar para evitar el riesgo de una crisis aguda.

El segundo: se refiere al presidente Rodríguez Zapatero y su irresponsabilidad. Si el día antes del atentado de la T-4 hizo unas declaraciones grandilocuentes diciendo que la cuestión de ETA iría cada vez a mejor, ahora en el terreno económico ha pasado algo parecido escasos días desde sus declaraciones extensísimas a El País, y su intervención en Asturias, donde exhibió los resultados económicos como uno de los grandes ejes de su gobierno.

La cruda realidad, como el caso de la T-4, le corrige casi al instante. Parece increíble que disponiendo los servicios técnicos del gobierno de los datos, ahora públicos, hayan permitido que Rodríguez Zapatero demostrara tal desconocimiento de la situación real.

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