Malasia, Sahara, Estados Unidos: errática política exterior de Zapatero

La política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero contiene ingredientes que sorprenden por lo “exótico” y, al mismo tiempo, generan tensiones con p…

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La política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero contiene ingredientes que sorprenden por lo “exótico” y, al mismo tiempo, generan tensiones con países considerados amigos, como en el caso de Estados Unidos. El pasado 7 de octubre, la vicepresidenta primera y portavoz del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, proponía a Malasia codirigir la “alianza de civilizaciones” sugerida por el presidente del Gobierno ante la ONU. Unos días después, el 13 de octubre, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se reunía con el rey de Marruecos, Mohamed VI, para proponer una nueva resolución sobre el Sahara, matizando que el “plan Baker” no es la única opción para solucionar el conflicto. Y, mientras tanto, las relaciones con Estados Unidos se deterioran día a día. La última reacción de la Administración Bush ante la errática política de Zapatero en el exterior ha sido la ausencia del embajador americano en la celebración del 12 de octubre. 

“Exótica” propuesta

La vicepresidenta primera y portavoz del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega ha querido reactivar la “alianza de civilizaciones” ofrecida por Zapatero en su discurso ante las Naciones Unidas, como herramienta de diálogo para hacer frente al terrorismo, con una “exótica” propuesta: que Malasia, un país musulmán moderado, forme parte del grupo impulsor de esa alianza. De la Vega ha expuesto la petición al primer ministro malasio, Abdullah Ahmad Badawi, al entender que su país también ha sido pionero en afrontar la lucha antiterrorista con la creación tras el 11-S de un centro de coordinación que agrupa a los estados del sudeste asiático.

Sorprende que España recurra a un país como Malasia para codirigir esta propuesta y que, al mismo tiempo, descuide sus relaciones con el país abanderado en la lucha antiterrorista a nivel internacional, los Estados Unidos. De la misma manera que sorprende el idealista discurso de Zapatero ante la ONU, mientras margina al pueblo saharaui en su conflicto con Marruecos adoptando una política de acercamiento al reino alauí que puede acabar con el plan Baker, que preveía la realización de un referéndum para la autodeterminación de los saharauis.

Matando el referéndum

Miguel Ángel Moratinos se ha reunido con Mohamed VI con la propuesta en la mano de proponer a Naciones Unidas una nueva resolución para el Sahara Occidental. La resolución propondrá un nuevo período de 6 meses para la misión de la ONU en la ex colonia española. Según Moratinos, la intención del Ejecutivo español es la de mantener una política de “neutralidad activa” y la de sondear todas las posibilidades: “En diplomacia no hay que despreciar ningún marco. El de la ONU es esencial, pero también hay que utilizar el regional, el bilateral y el magrebí… El plan Baker es un marco, pero hay que ver después, gracias a los esfuerzos diplomáticos, cómo se puede enganchar una dinámica para que finalmente se pueda llegar a una solución aceptable entre las partes”.

Ante la actual crisis entre Argelia y Marruecos por el contencioso del Sahara, el titular de Exteriores matizaba que “No exageremos la crispación o la tensión entre Marruecos y Argelia” y, al mismo tiempo, rechazaba que el papel “más activo” de España en esta cuestión “sea la causa de esa tensión”. Hay que recordar que España ha tenido un compromiso histórico a lo largo del tiempo con los saharauis para la celebración de una consulta popular sobre la autodeterminación, una consulta que Marruecos se ha encargado de ir posponiendo al oponerse claramente a ese referéndum.

Aumenta la tensión

Por otra parte, es ya un hecho que las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y España atraviesan una de las peores fases de los últimos tiempos. La ausencia del embajador estadounidense en la conmemoración del 12 de octubre es una buena muestra de ello. El embajador George L. Argüiros ha justificado su ausencia por “problemas de transporte” para llegar a Madrid y la Moncloa reconoce que “las relaciones están paradas”. Moratinos añadía desde Marruecos que el embajador es libre de acudir o no a una invitación, pero “no entra dentro de la cortesía diplomática el no acudir a la Fiesta Nacional porque quizás es una de las obligaciones que todo embajador tiene cuando llega a un país… El embajador de Estados Unidos no acudió por decisión propia, y no sabemos la razón”.

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