Malos aires en el PP: pocas dimisiones

Cuando escribo estas líneas muchas personas están pidiendo la dimisión de la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, …

Cuando escribo estas líneas muchas personas están pidiendo la dimisión de la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, por la gestión del caso del ébola. Lo mismo ocurre respecto a algún cargo de la Comunidad de Madrid, también del Partido Popular. Sin duda ha habido formas de gestión del caso o declaraciones desafortunadas, pero, en todo caso, es una cuestión opinable en la que parece que a los políticos les interesa más erosionar al adversario que interesarse por evitar la enfermedad o que se curen las personas infectadas, mientras las redes sociales muestran a las claras algunos niveles de histeria a los que ha llegado nuestra sociedad.

Pero no es el virus con nombre de río africano al que quiero referirme en este momento, ni a la gestión realizada en este ámbito por los miembros del partido en el poder en España, sino a otro virus interno que infecta a este Partido Popular: la indiferencia ante los valores éticos y la falta de principios.

Hace unas semanas el presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy, anunciaba, algo así como de pasada, la retirada de la Ley del Aborto, y se producía la caída del ministro de Justicia impulsor de dicha ley, Alberto Ruiz Gallardón. Constituía un punto clave del programa del partido y un fundamento básico de los principios en que se pretende inspirar. Rajoy lo tiraba por la borda en función de unas supuestas pérdidas en las expectativas electorales del partido.

Entre quienes analizamos la vida política y al tiempo tenemos la defensa de la vida como un eje fundamental se daba la esperanza de que ante tal decisión de Rajoy un número muy importante de cargos públicos del partido se hubieran manifestado abiertamente en contra y que no pocos hubieran dimitido de sus cargos o abandonando el partido pasando a grupos mixtos en parlamentos y ayuntamientos. Sin embargo, la mayor parte de ellos ha tragado. No puedo negar mi decepción ante el silencio y el aferrarse a la silla de algunos ministros o la vacuidad de muchos parlamentarios y concejales.

Según mis datos, y que me perdonen si me dejo alguno por no haberme enterado, sólo cuatro cargos del PP han dimitido a raíz de la retirada de la ley del Aborto. Se trata del concejal Bruno de Salvador de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), los concejales Inmaculada Torrijos y Serafín Alcaraz de la población de La Solana (Ciudad Real), y el presidente de NN.GG. de Tarragona, Néstor-Vicente Abellán. Asimismo, algún alcalde ha formulado alguna declaración pública en contra.

Merecen un aplauso, pero, no dejan de ser muy pocos. Una miseria. Porque además ninguno ocupaba cargos de primer nivel. Cierto que en el seno del partido permanecen personas que están presionando para cambiar el despropósito de Rajoy, pero la falta de dimisiones y de posiciones enérgicas en contra ha puesto en manos de un presidente relativista el arma para hacer lo que le plazca, porque sabe que, al final, los suyos se doblegan a sus decisiones aunque sean en temas que afectan al derecho a la vida y a la dignidad de las personas.

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