Marco Tulio Cicerón, por Francisco Pina Polo

La lectura de este libro me ha retrotraído a mis años adolescentes en los que luchaba por aprender latín traduciendo los discursos que pronunció Cicer…

La lectura de este libro me ha retrotraído a mis años adolescentes en los que luchaba por aprender latín traduciendo los discursos que pronunció Cicerón contra Catilina. Después tropecé muchas veces con este autor citado con admiración por los grandes oradores de la antigüedad cristiana y tomado como ejemplo por los autores medievales.
 
Sus obras, De amicitia, sus tratados sobre la oratoria y otras obras me las encontraba por aquí y por allá, quedando siempre para mí oculta la figura de su autor de quien sólo guardaba en la memoria pinceladas sueltas. La frase de san Jerónimo, que se le escapó en una noche de delirio acometido por la fiebre “tú no eres cristiano, tú eres ciceroniano”, me quedó como el juicio supremo sobre el que quizás fue el mejor orador de la antigüedad latina.
 
El santo, que luchó toda la vida por desapegarse de la acusación de pagano por su notable conocimiento de los clásicos, temía que Cicerón ocupara en su corazón el lugar que sólo le correspondía a Cristo. Por eso, cuando llegó a mis manos esta biografía del Demóstenes latino la tomé como un regalo que me permitiera, finalmente, entrar en la vida del autor que, guiado por otros había admirado.
 
Reconociendo que es una obra no dirigida al gran público sino a los amantes de la historia, hay que decir que Francisco Pina ha realizado un trabajo excelente. Es cierto que Cicerón facilita mucho el trabajo porque sus ansias de posteridad le llevaron a publicar todo lo que pronunciaba ante el Senado y el pueblo, a dar versión escrita de sus intervenciones en juicios e, incluso, a preparar ediciones de sus cartas. Pocos personajes, quizás ninguno, cuidaron tanto como él por preparar su paso a la historia.
 
El autor, que conoce profusamente todos los escritos ciceronianos nos deleita no sólo con una exposición minuciosa de su vida sino también con notables fragmentos de sus escritos, lo que supone un valor añadido. Porque Cicerón, en muchas de sus ideas no vale la pena, pero su estilo es admirable y produce un enorme disfrute.
 
La vida de Cicerón es la de un “homo novus”, un advenedizo a la capital del imperio desde su Arpino natal. Es también la carrera fulgurante de quien consiguió, desde la nada, alcanzar un lugar notable en la sociedad romana llegando, en el año 63, a ser elegido cónsul. Pero, en esta biografía, se nos permite conocer, sobre todo, su persona. Aunque, en un anexo el autor se refiere a Mommsen como el responsable de la leyenda negra sobre Cicerón, hay que decir que en esta biografía el autor no escatima nada sobre el orador. Y así lo vemos un hombre a menudo conducido por la vanidad, el deseo de figurar, voluble en sus criterios guiándose muchas veces por el posibilismo y, en cualquier caso enfermo de poder y de gloria.
 
Por otra parte, Francisco Pina, en algunas de las cosas que relata, parece casi como un contemporáneo de la Roma republicana. Los episodios dedicados a Clodio, quien sería enemigo de Cicerón y causa de su exilio que fue breve pero parece que afectó sensiblemente a su psicología, tienen el ritmo de una novela sin faltar en nada al rigor histórico. Lo mismo las explicaciones, intercaladas con fragmentos ciceronianos, sobre la política, la economía o el culto a los dioses.
 
Todo ello hace de este libro un medio adecuado para acercarse a esa trepidante época del Imperio que conoció el ocaso de la República, anunciada por la conjura de Catilina, y acelerada por la guerra civil entre César y Pompeyo. En medio de todo ello, incluyendo el asesinato de César, y la posterior guerra de Antonio y Octaviano, Cicerón, que vivió esos tremendos años, es el hilo conductor de una narración que consigue acercarnos a ese mundo lejano que no podemos dejar de admirar.
El autor, que sólo ha podido escribir esta obra desde un conocimiento profundo de las fuentes y la época, nos acerca a todos los entramados de la política. Muy interesantes las indicaciones sobre las campañas electorales, las explicaciones sobre las funciones atribuidas a cada magistratura y, los miles de detalles que se filtran en medio de la narración de la vida de un orador extraordinario.
 
El autor tiene la suerte de que la vida de Cicerón da mucho de sí y culmina con esa muerte en manos de los seguidores de Antonio, contra quien él había dirigido sus famosas Filípicas. Al final su cabeza y al menos su mano derecha fueron colgadas en la tribuna de oradores del Foro Romano. La historia le guardó mejor reconocimiento y en este libro se le hace justicia.
 
 
MARCO TULIO CICERÓN
Francisco Pina Polo
Ariel
446 págs.
27 euros
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