Mariposas; realidad y sentimientos de una madre adoptiva‘, testimonio de Susana Ramos

En nuestro tiempo ha aumentado el número de hijos adoptados. Los motivos son variados: padres que no pueden serlo biológicos, quienes no desean tener …

En nuestro tiempo ha aumentado el número de hijos adoptados. Los motivos son variados: padres que no pueden serlo biológicos, quienes no desean tener hijos suyos y los adoptan y personas que por motivos diversos desean hacerse con un niño huérfano al que poder ayudar.
 
Lo cierto es que la adopción en España está difícil, en parte porque el genocidio abortista hace que existan pocos niños sin padres. En otros países no sucede así. Por eso cada vez encontramos más, entre nosotros, niños procedentes de China o de las antiguas repúblicas soviéticas.
 
En otras épocas los veíamos más de Sudamérica. Cambian las procedencias en gran parte debido a las facilidades legales que se dan en cada sitio y tiempo. Adoptar hijos es un bien, que sobre todo ha de serlo para el niño. Las autoridades han de velar por ello aunque, a veces, como se muestra en este libro, complican en exceso la burocracia.
Susana Ramos nos narra su experiencia. Por una parte describe sus deseos (también de su marido, pero se reflejan fundamentalmente los suyos), de tener un hijo. No se nos dice, y a ella le molesta contarlo, el motivo de la adopción.
 
Se percibe un deseo humanitario de atender a los niños sin recursos y, por decirlo de alguna manera, “darles una oportunidad”. Lo cierto es que describe convincentemente la angustia de la madre a la que las trabas, el silencio, la repetición de pruebas y peticiones de documentos, retarda el encuentro con el hijo que espera.
 
Y no duda en comparar esa experiencia con la que pasa una madre biológica en el embarazo. Por eso el libro tiene también una parte de denuncia, poniendo en evidencia, la falta de sensibilidad de algunas agencias o la dudosa transparencia económica en algunos casos. Adoptar, a día de hoy, sale por varios miles de euros (entre 18.000 y 24.000), porque hay que incluir viajes al país, gastos de gestión, donativos… Y la sensación de que, quizás, más de la cuenta se queda por el camino.
Susana Ramos testimonia también la alegría de ampliar la familia con su hijo Iván. Ciertamente lo propio de los matrimonios es tener hijos y el concepto de familia los demanda, aunque a veces no sean posibles. Es bonito descubrir como el ser humano está llamado a comunicar vida y amor. Y a veces ese camino se recorre acogiendo a niños que se han quedado sin padres, porque estos han muerto o, como sucede también, porque no disponían de medios para mantenerlos.
 
La adopción remite siempre a la paternidad y maternidad biológicas, en las que se expresa un significado profundo del matrimonio y la familia. Es hermosos que haya personas dispuestas a acoger niños que no disponen de familia y crear para ellos un auténtico hogar. Lo preocupante es, y no me refiero a la autora del libro, que se haya degradado el sentido de paternidad biológico. Si ese decae, al final será muy difícil también, que se pueda querer a los niños adoptivos, e incluso que estos puedan llegar a existir.
El título del libro se refiere a que el hijo de esta historia también ha experimentado una metamorfosis como la de las mariposas, pasando de vivir en una situación difícil (los orfanatos de la ex URSS tal como se describen aquí son lugares con muchas carencias, incluso afectivas), a tener un hogar.
 
 
Mariposas; realidad y sentimientos de una madre adoptiva
Susana Ramos
Ilustraciones de Xavier Torras
Apóstrofe
146 páginas
 
 
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