Más barreras a la Religión en las escuelas, ahora en Bachillerato: ¿por qué?

Los obispos españoles lo veían venir, y así se lo hicieron saber en el mes de marzo al Gobierno de Mariano Rajoy: “me gusta…

Los obispos españoles lo veían venir, y así se lo hicieron saber en el mes de marzo al Gobierno de Mariano Rajoy: “me gustaría, sobre todo en Bachillerato, que el desarrollo de los decretos lleven esa exigencia de que sea contemplado el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos”, advertía entonces el secretario general de la Conferencia Episcopal Española(CEE),José María Gil Tamayo.

Gil Tamayo se refería, evidentemente, a la instauración de la Religión como oferta obligada en todas las etapas educativas. Sin embargo, el Ministerio de Educación ha hecho oídos sordos a esa petición.

Gracias a un Real Decreto de desarrollo de los currículos de ESO y Bachillerato, los institutos no tendrán la obligación de ofertar la asignatura de Religión en Bachillerato, a diferencia de lo que ocurre en la Secundaria Obligatoria y en Primaria.

Ese Real Decreto ha dejado libertad a las Comunidades Autónomas y a los centros escolares para no ofertar la materia si no quieren, como ya hizo la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). El borrador del mismo, que está en trámite, aún tiene que ser aprobado en Consejo de Ministros.

El argumento para el descarte

El texto establece que los alumnos de Bachillerato deben cursar “un mínimo de dos y un máximo de tres” asignaturas de un catálogo de una docena de materias específicas, entre las que se encuentra Religión y otras como Análisis Musical, Anatomía Aplicada, etc.

Las asignaturas ofertadas dependerán de “la regulación y de la programación de la oferta educativa que establezca cada Administración educativa y, en su caso, de la oferta de los centros docentes”, dice el borrador. Es decir, que las comunidades y los centros tienen libertad para ofertar, dentro de ese catálogo, las materias que quieran, sin que estén obligados a ofertarlas todas. De esta manera, queda establecido el argumento para descartar la religión.

El Ministerio de Educación no ha atendido así a la petición de la Conferencia Episcopal, que ha venido reclamando al Gobierno que utilizara los decretos de desarrollo para rectificar la decisión que adoptó en la Ley Wert.

Educación no colma en este punto las aspiraciones de los obispos españoles, mientras sí lo ha hecho en muchos otros en la LOMCE, cuando eliminó la asignatura de Educación para la Ciudadanía, blindó la financiación pública de las escuelas diferenciadas y reforzó Religión al proponer una alternativa y hacerla evaluable para todo.

El Gobierno también contrarió hace unos días a los obispos al reducir a la mitad el horario mínimo semanal de Religión de los alumnos de Primaria de Ceuta y Melilla.

En cualquier caso, con este borrador de Real Decreto, en la mayoría de escuelas públicas no se optará por esta asignatura, al no ser obligatoria. De hecho, aun siendo ahora obligatoria no se hace en muchos casos.

Ante esta decisión del Ministerio de Educación cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué cuando el estudiante entra en la fase más intensa de cambio y maduración se le ponen barreras para adquirir más conocimiento y continuar con su formación religiosa?

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