Más de 130.000 niños pueden morir de hambre en Etiopía en los próximos días

Las Naciones Unidas lanzan un SOS para alertar de la dramática situación que se vive en Etiopía como consecuencia de la sequía que padece el país desd…

Las Naciones Unidas lanzan un SOS para alertar de la dramática situación que se vive en Etiopía como consecuencia de la sequía que padece el país desde hace cinco años. Alrededor de 136.000 niños menores de cinco años pueden morir de hambre en las próximas semanas si la comunidad internacional no reacciona a tiempo.

 

Urge recaudar alrededor de unos 320 millones de dólares para poder hacer llegar a los damnificados ayuda humanitaria y, si no es así, UNICEF ya ha advertido de que cada día que pase miles de niños morirán de inanición. “Se necesita realmente una reacción urgente para evitar que los niños mueran; debe hacerse lo más rápido posible”, declaró hace unos días Eric Durpaire, Oficial de Programas de UNICEF en la región somalí de Etiopía..

 

Los centros especiales no dan abasto

 

La pertinaz sequía que padece este país africano, sobre todo en la parte oriental que limita con Somalia, ha conseguido también desbordar las posibilidades de ayuda que facilitan los centros especiales de alimentación terapéutica. Sus existencias de material que permite poner a salvo de una muerte segura a los más pequeños se están agotando, hasta el extremo en que no tardarán mucho en no poder aceptar más niños.

 

Los centros de alimentación terapéutica desempeñan un papel crucial en la crisis al ayudar a que niños gravemente desnutridos recuperen la salud. Al cabo de un mes de permanecer en ellos, los niños vuelven a sus casas sanos.

 

Además de los 136.000 menores de cinco años gravemente desnutridos y en peligro de muerte por inanición, en Etiopía hay otros 360.000 niños más amenazados por el hambre. Si a éstos se suman los adultos que atraviesan por una situación similar, son casi 4 millones de etíopes los que necesitan urgentemente ayuda humanitaria.

 

Pastizales convertidos en desierto

 

La sequía ha dejado la tierra completamente estéril. Los antiguos pastizales han quedado convertidos en desierto, buena parte del ganado ha muerto y el terreno apenas permite a los agricultores recoger algo aprovechable.

 

A medida que la aridez avanza, la población se ve obligada a desplazarse en busca de refugio en campamentos. El que está situado en Hartisheik aloja a unas 6.000 personas y, según un destacado miembro de la aldea, 40 niños han muerto en lo que va de año en el campamento. Además, en los últimos 6 meses no han recibido ayuda humanitaria. A pesar de que UNICEF suministra diariamente agua al campamento, pero la comida es el mayor inconveniente.

Medidas a largo plazo

 

Durpaire manifestó también que, aunque la respuesta de Occidente ha de ser inmediata, es necesario también un apoyo a largo plazo para Etiopía, “de otro modo, si no mejoramos la situación general, volverá a plantearse este problema de emergencia aguda crónica. Cada vez que la lluvia se retrase, nos enfrentaremos al mismo problema”.

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