Más de la mitad de los estudios publicados en revistas científicas son erróneos

John Ioannidis, epidemiólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ioannina, en Grecia, ha publicado un informe en PUBLIC LIBRARY OF SCIENCE …

John Ioannidis, epidemiólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ioannina, en Grecia, ha publicado un informe en PUBLIC LIBRARY OF SCIENCE MEDICINE en el que calcula que la mayoría de los estudios de investigación que se publican en revistas científicas son erróneos. Si escogiéramos uno al azar, asegura, las posibilidades de que fuese correcto serían menos del 50%.

 

Incluso si el estudio en sí está correctamente expuesto, las causas para que una investigación sea errónea son muchas y muy extendidas:

 

-investigar con muestras muy pequeñas

-estudios mal diseñados

-prejuicios y decantación del investigador

-informe “selectivo” de resultados

-otras causas

 

El informe de Ioannidis (que se puede leer en http://dx.doi.org/10.1371/journal.pmed.0020124 ) muestra estadísticamente como se combinan estos factores de forma que menos de la mitad de lo que se publica es correcto.

 

Ya no sirve lo “estadísticamente significativo” tradicional

 

Tradicionalmente se ha considerado siempre que los resultados de una investigación son “estadísticamente significativos” si las posibilidades de que esos resultados hayan salido por azar son de 1 entre 20. Pero hoy la ciencia trabaja campos muy complejos. Por ejemplo, ¿qué gen en concreto influye –y como- en una enfermedad en particular? En estos campos hay tantas variables que si pones a prueba 20 hipótesis falsas es muy fácil que una de ellas pase por verdadera aunque no lo sea.

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Además, las revistas están llenas de estudios hechos con muestras muy limitadas, o que ofrecen resultados tan pequeños que no son fiables (por ejemplo, “ el fármaco X funciona bien en un 10% de pacientes), o en los que el protocolo y los objetivos se definen con poca precisión permitiendo a los investigadores “masajear” el resultado.

 

Ionnidis incluso afirma que cuando un tema es “caliente”, con muchos equipos presionados y compitiendo por vencer a los otros, es más fácil que llenen las revistas de investigaciones que no son estadísticamente significativas.

 

¿Ha causado una crisis entre la clase científica esta investigación? En absoluto: los científicos son los primeros en saber que en las revistas especializadas hay mucho “relleno”.

 

Cuando leo literatura científica, no la leo para buscar materia probada como en un libro de texto. La leo para tener ideas. Así que incluso si algo está mal en una ponencia publicada, sólo con que haya una pizca de idea novedosa ya es algo para pensar”, escribe Solomon Zinder, que es el editor de PROCEEDINGS OF THE NATIONAL ACADEMY OF SCIENCES y neurocientífico en la Escuela Médica John Hopkins en Baltimore.

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