Mas ‘porros’ y cocaína: La oferta llega a los niños de 12 años

Se incrementa la oferta de drogas a menores a partir de los 12 años. Hasta un 11,7 por ciento de adolescentes en esta edad reconocen que alguna vez le…

Se incrementa la oferta de drogas a menores a partir de los 12 años. Hasta un 11,7 por ciento de adolescentes en esta edad reconocen que alguna vez les han ofrecido probar hachís o marihuana, y un 3,7 por ciento de ellos han recibido una invitación para probar la cocaína.

 

En la franja de edad de entre 12 y 18 años los porcentajes se disparan: A un 52,3 por ciento les han ofrecido fumar ‘porros’ y a un 16,3 por ciento esnifar coca.

 

Las familias afectadas, desorientadas, se preguntan qué está ocurriendo con sus hijos y piden ayuda.

Los adolescentes “viven en medio de una confusión de valores donde se exalta el hedonismo, el materialismo, el consumismo y el individualismo”, aclara el ex Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades.

 

Hasta tres diferentes estudios vuelven a encender las alarmas sobre el problema del consumo de drogas por parte de los adolescentes. El más alarmante, realizado en Cataluña, se refiere a una encuesta sobre convivencia escolar y seguridad llevado a cabo por las consejerías de Educación e Interior durante el curso 2005-2006.

 

“Está en todas partes”

 

El sondeo muestra que la oferta de cocaína crece todavía más a partir de los 14 años: “La droga está en todas partes. Si quieres, sólo tienes que dar un vistazo a tu alrededor y la encuentras”, asegura un joven de 16 años que cursa primero de bachillerato en un centro privado del Baix Llobregat.

 

La invitación a esnifar por primera vez ‘nieve’ proviene de los propios compañeros de clase o de algún amigo. La franja de edad comprendida entre los 15 y los 18 años es la que declara haber recibido más oferta, sobre todo de ‘porros’ de hachís o marihuana.

 

Entre estas edades, además de coca y ‘porros’, los jóvenes han recibido ofertas para probar setas alucinógenas (13,5 por ciento), anfetaminas (9,6), LSD (9), Éxtasis (6,3), heroína (4,8), colas (4,7) y ketamina (3,3).

 

1 de cada 4 fuma ‘porros’

 

Al mismo tiempo, la última Encuesta sobre drogas a población escolar realizada por la Comunidad de Madrid, pero extrapolable al resto de la población española, según sus autores, muestra que el 26,2 por ciento de los adolescentes entre 14 y 18 años consume ‘porros’ de forma habitual.

 

Con respecto al consumo de cannabis en 2002, el incremento es de 1,3 puntos porcentuales, ya que se situaba entonces en el 24,9 por ciento.

 

Los encuestados reconocen que el consumo de ‘porros’ les produce pérdidas de memoria (30,5 por ciento), dificultad para estudiar o trabajar (19,7), tristeza, apatía y depresión (17,1), y enfermedades o problemas físicos (6,6 por ciento).

 

Familias desbordadas

 

Por otra parte, datos del Ministerio de Salud constatan que el consumo de cocaína se ha disparado en España en los últimos diez años. Es la segunda droga ilegal más consumida y hasta un 7 por ciento de la población entre 15 y 64 años la ha probado alguna vez, según la información del Gobierno.

 

En cualquier caso, el auge de este estupefaciente desborda a las familias afectadas que, completamente desorientadas, piden ayuda a las administraciones. Una ayuda para la que tampoco parece estar preparada la sanidad pública.

 

José Pérez, jefe de la unidad de conductas adictivas del hospital de Sant Pau de Barcelona, reconoce que el sistema sanitario “todavía se está adaptando, pero no sólo en el sector público, sino también en el privado”.

 

“No nacen delincuentes”

 

Ante la desorientación de las familias, que deben afrontar un cambio de comportamiento por parte de sus hijos, en muchas ocasiones agresivo y motivado por el consumo de drogas, Pedro Núñez, ex Defensor del Menor, considera que los jóvenes “no nacen delincuentes ni acosadores. Somos nosotros, por no actuar adecuadamente, los que les consolidamos en esa conducta”.

 

En una entrevista publicada por el diario LA GACETA este miércoles, 7 de febrero, Núñez reflexiona sobre las causas de la agresividad entre los jóvenes. En su opinión, “pocas cosas están pasando con los menores, dadas las circunstancias en las que se desarrollan sus vidas”.

 

“En estos momentos, las familias están agobiadas, desbordadas y, lamentablemente en muchos casos, poco comprometidas”, asegura el ex Defensor del Menor.

 

“Existe una incompatibilidad real entre vida laboral y familiar. Nos pasamos la vida hablando de ello, pero no tomamos medidas”, continúa en la entrevista.

 

“Más amigos que padres”

 

El experto opina que “tenemos confundido nuestro papel y queremos ser más amigos que ejercer la función de padres”, tan necesaria para educar correctamente a los hijos.

 

Otra de las cuestiones que plantea Núñez, si se quiere mejorar el comportamiento de los adolescentes en las aulas, es la necesidad de fomentar “la comunicación entre padres, profesores y alumnos”.

 

También es necesario invertir en la “formación de los padres para que sepan que no pueden delegar su responsabilidad en la escuela. Que conozcan la realidad de sus hijos”, concluye el experto.

 

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