Medallones, de Zofia Nalkowska

Zofia Nalkowska (1884-1954) nació en Varsovia e impulsó la literaturas polaca de vanguardia y ella misma es autora de numerosas novelas …

Zofia Nalkowska (1884-1954) nació en Varsovia e impulsó la literaturas polaca de vanguardia y ella misma es autora de numerosas novelas que han merecido el reconocimiento de la crítica. Al finalizar la II Guerra Mundial formó parte de la Comisión de Investigación de los Crímenes Hitlerianos. Medallones, publicada en 1946, reúne ocho relatos basados en los sumarios instruidos por dicha comisión. Ello les confiere un carácter casi documental que se acentúa por un uso mesurado de la prosa en la que no hay ningún alarde estilístico. La palabra se pone al servicio de los hechos y la descripción, que en muchos casos puede parecer escueta, logra transmitir con estremecedora fuerza la perversidad del nazismo y todo lo horrible de sus crímenes.

La lectura de algunos de los relatos resulta turbadora, y el lector puede sentir la necesidad de dejar reposar el libro por un instante, intentando situar las imágenes que sugiere la autora con alguna explicación que las justifique. Pero, aunque se apunta a la educación hitleriana para justificar la demente violencia institucional y también aquella que muchas veces era ejercida más allá del “deber” por pura satisfacción sádica, necesitamos de una puerta a la esperanza para no acabar también nosotros locos.

Nalkowska es consciente de la racionalidad económica y política que había detrás de los campos y del exterminio. Se robaba todo a los judíos: las regiones en que vivían, sus propiedades, sus pertenencias más íntimas (incluidos anillos, dientes de oro, calzado y ropa), su trabajo y hasta el honor de sus cadáveres (huesos que se transforman en abono, piel en pergamino o grasa en jabón). Y en ese movimiento de odio y reducción del otro a mera mercadería, se intentaba aplastar también su alma con toda clase de humillaciones. Un programa horrible, que Joseph Roth con exactitud calificó como “filial del infierno en la tierra”.

Los relatos no sólo atienden a víctimas y verdugos. Aparecen también figuras de ‘espectadores’, generalmente incapaces de actuar por miedo, como en el relato ‘Junto a la vía del tren’ o como en ‘La mujer del cementerio’, entremezclan la realidad con los rumores de la propaganda para evitar tomar una decisión.

Aunque ya tenemos muchos datos sobre el nazismo y sus crímenes, estos relato suponen una fuerte experiencia aun estando escritos sin intención sensacionalista. Estremecen al lector porque, como indica el título, podemos percibir el testimonio de supervivientes y también de quienes no lograron escapar al horror. Esos rostros pasan ante nosotros, y también el sentido de sus vidas. En contraste con las víctimas se nos dibuja el oscuro perfil de quienes los maltrataron. Y no nos basta con pensar que es bueno que se sepa para que no se repita la historia. El deseo de justicia que anida en el corazón de todos nosotros nos impulsa a buscar una explicación que se vive en la esperanza.

Zofia Nalkowska

Medallones

Minúscula

Barcelona, 2009

88 páginas

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