Medicinas alternativas en América Latina

El tema es tan amplio que me limitaré a un cierto esbozo. Aquí caben desde las medicinas vinculadas con los pueblos indígenas has…

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El tema es tan amplio que me limitaré a un cierto esbozo. Aquí caben desde las medicinas vinculadas con los pueblos indígenas hasta las nuevas aportaciones que aún no han sido aceptadas por la oficialidad médica o al menos por los Seguros Sociales.

Pero lo cierto es que lejos de disminuir en muchos casos crece su aplicación, se extiende y atrae a visitantes y hasta turistas. Amante de la amazonia, aproveché una estancia en Perú para ir al departamento de Madre de Dios, el de Loreto lo había visitado y claro está no es que lo conociera todo, pero los lugares en medio de la selva donde pueden ir los turistas no son tantos. Así pues, después de llegar al aeropuerto de Puerto Maldonado, me dirigí en barca por el rio Madre de Dios, afluente del Amazonas, hacia un enclave en medio de la selva en una orilla del rio. Hacíamos excursiones por la selva, por el rio y procurábamos cuidarnos de los mosquitos, lo más peligroso.

Estábamos en unos pequeños bungalows y había dos más grandes, uno que era el comedor y el otro que era como un gran salón social que no se utilizaba. De repente, un día aparecieron unos “gringos”, como unos veinte, y ocuparon el salón. Intrigado, le pregunte al dueño, un cusqueño, qué pasaba, ¿qué hacían tantos “gringos” encerrados en el salón? El hombre me contó que eran muy frecuentes sus venidas, el guía o gurú era el mismo pero los participantes diferentes. Venían de California, se ponían en contacto con un chamán local que habían tenido que buscar pues ya no quedaba nadie que hiciera el oficio, pero al fin lo encontraron y con él convenían sus viajes. Avisado con tiempo, el preparaba la ayahuasca. Llegaban, se instalaban en el salón y no paraban de tomar. Estaban unos tres días, pasados los cuales se volvían a California sin haber visitado la selva. La razón es la siguiente: la ayahuasca es una trepadora selvática que tiene propiedades alucinógenas muy importantes. Según estas personas, las enfermedades que tenemos obedecen a tragedias, disgustos, fracasos, pérdidas de dinero, familiares, etc., que dejan en nuestro cerebro como un nudo. Este nudo afecta a diferentes partes del cuerpo pudiendo crear hasta cánceres. La ayahuasca lo que hace es deshacer este nudo y de ahí la curación de la enfermedad. Entre los que llegaban había gente con cáncer y muchos con VIH. Me recordé que un amigo me contó que lo experimentó estando en Brasil aunque solo probó una vez y no tuvo ningún “tratamiento”. En otros sitios sé que hacen cosas parecidas con un cactus, el palo de San Juan.

Si usted va a La Paz, primero visite el museo antropológico, donde encontrará toda clase de menjurjes para toda clase de enfermedades, más bien del tipo mal de amor, mal de ojo, etc. Después diríjase al mercado indígena que se encuentra detrás de la Iglesia de San Francisco de Asís y suba las empinadas calles, allí en el suelo vera todo tipo de cosas y los vendedores le podrán asesorar sobre lo que hay que tomar o ponerse. Si no lo conoce, le sorprenderá ver la cantidad de fetos de llama que hay por ahí, un elemento muy adecuado para pagar a la “pachamama” o madre tierra. Las religiones indígenas y por tanto sus medicinas son muy chamánicas, o sea que enfatizan mucho los elementos básicos, el viento, el sol y desde luego la tierra, que es la madre de todos y sin la cual no viviríamos. Si usted va a construir una vivienda debe pagar antes a la pachamama, si va a plantar una cosecha otro tanto, etc. Pero también puede encontrar mercados indios de medicinas en Quito o en Lima, donde en cualquier mercado hay siempre una parada donde usted puede asesorarse para que le vayan bien los negocios, siempre es recomendable la pepa (semilla) de huairuro, una hermosa semilla roja con una punta negra, o puede comprar sangre de grado o chuchuuasi para que le dé virilidad, mezclado con un aguardiente si puede de anís Najar. Le saldrá más barato que una viagra aunque no le garantizo la eficacia.

Evidentemente, como más indígena es el país más recursos de este tipo tiene. Unos amigos me hablaban que fuera a hacerme una limpia a un curandero muy famoso de Guatemala, que a ellos les fue de maravilla y se les fueron todos los males.

Existe una cierta religión-terapias paralelas. Si va a Chichicastenango, en Guatemala, corazón de la etnia quiche, de la que es la famosa Premio Nobel Rigoberta Menchu, verá como en la iglesia que está en la zona del mercado, a la entrada, hay un lugar en el suelo en el que especialmente los indígenas ponen ofrendas y realizan peticiones para su curación. No es un altar, está en el suelo a la entrada y coexiste con el templo cristiano.

Si nos vamos a la costa Atlántica, nos encontramos en todos los países prácticas de Umbanda (y Quimbanda claro). En Brasil la mayor parte de la población es doble practicante, en Uruguay es muy extendido y no digamos en todo el Caribe. Estas religiones–terapias se hallan tan arraigadas que están absolutamente incorporadas en la población. A una sesión abierta de Umbanda a la que asistí, en medio de bailes de unas señoras negras y convulsiones, después había como una sesión de confesión, pero allí había señoras blancas que no eran de esa favela y se notaba que llegaban allí por fe, por convencimiento propio. Solamente de estos hay millones de practicantes. Lo importante es ver como estos creyentes llegaron a un sincretismo de sus dioses con los cristianos, lógicamente para poder practicar sin ser reprimidos en las épocas de esclavitud. Después se quedó ahí, se consolidó y se propagó a todas las esferas sociales. Es fácil encontrar una tienda donde te vendan las figuras múltiples de la veneración En Foz de Iguazu, un territorio un tanto alejado, al lado de la parada del autobús había una, desde luego más fácil que encontrar una santería.

En El Salvador hay, por ejemplo, muchos sobadores, personas que con sus masajes curan, aunque hay que ir con mucho cuidado con las manipulaciones que hacen pues más de una vez han arruinado una articulación.

Todo el continente está lleno de estas medicinas, una justificación viene de que las medicinas, los fármacos, son demasiado caros para la mayoría de la población y esto es siempre más barato, muchos solo cobran la voluntad. Es evidente que ahí funciona también el tema del placebo. Muchos indígenas no creen realmente en la bondad de esas prácticas.

Pero también hay terapias nuevas aun no aceptadas por la medicina oficial. Cuando yo tuve una enfermedad grave me sometí a un tratamiento por orinoterapia, muy desarrollado en Cuba. La teoría es que en la orina propia aparecen partes de la enfermedad y que al tomarla actúa como una vacuna. Conozco gente que la toma solo para estar joven y sano. Recientemente fui a un tratamiento por magnetismo que me aplicaron unas monjas dominicas que habían aprendido en México de un doctor que lo descubrió. Según ellas este método curó a su madre superiora de un cáncer. En mi caso, bastante más sencillo, esta vez no funcionó y fui puntualmente durante un año.

Es famosa la clínica del doctor O’Byrne en Colombia, que ha desarrollado en forma muy importante la homotoxicologia, ciencia que encuentra en Alemania no tan solo practicantes, si no también laboratorios médicos, como los Heel suizos. En México hay muchísimos cursos y estudios sobre diferentes técnicas modernas y muchos españoles han estudiado allí o en Colombia. Hay estudios también en Guatemala y otros países.

El conjunto de medicinas alternativas es muy amplio y representa un abanico que abarca desde lo más antiguo a lo más moderno. Resulta evidente que las autoridades médicas deberían establecer procesos de evaluación de las mismas, ya que nos encontramos hoy en día frente a un avance brutal de la industria farmacéutica que parece intentar quebrar los bolsillos de los seguros sociales y los nuestros. Hay que tomar más en consideración y seriamente todas las alternativas sin entrar con demasiados prejuicios.

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