Médicos católicos: “Es imposible ejercer con normalidad mientras siga habiendo aborto y eutanasia”

Del 11 al 14 de mayo se celebra en Barcelona el XXII Congreso Internacional de la FIAMC (Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católica…

Forum Libertas

Del 11 al 14 de mayo se celebra en Barcelona el XXII Congreso Internacional de la FIAMC (Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católicas), donde alrededor de 1.000 médicos procedentes de diferentes países aportan sus conocimientos, ideas e incluso soluciones alternativas para acabar con la pobreza en el planeta. La erradicación de la pobreza en la era de la Globalización, el lema del congreso, es al mismo tiempo el principal objetivo de estos profesionales de la medicina.

En la sesión inaugural del congreso intervino, entre otros, el presidente de la FIAMC, Gian Luigi Gigli, quien denunció la actitud de los países ricos ante los índices de mortalidad en el Tercer Mundo: “La gente muere de malaria, de tuberculosis, de diarrea; y la prevención de estas enfermedades supone un coste irrisorio para los países desarrollados”. Al mismo tiempo, Gigli exigió un mayor compromiso internacional en la proporción de servicios, “como la potabilización de agua”, que disminuirían el número de muertes.

Gian Luigi Gigli, que también es especialista en Neurología en la Universidad de Udine y miembro de la Pontificia Academia de la Vida, ha concedido una entrevista a ForumLibertas.com, en la que analiza algunas de las cuestiones más comprometidas que se debaten en el congreso.

– ForumLibertas (FL): El derecho de los pobres a acceder a la sanidad es uno de los ejes del Congreso. ¿Qué impide ese acceso y qué alternativas proponen los médicos católicos?

– Gian Luigi Gigli (GLG): La solución pasa por la distribución equitativa de los bienes sanitarios. No hay otra alternativa. El fondo destinado a la sanidad de los países en vías de desarrollo es muy limitado. Los médicos católicos luchamos por ello, pero sin ayudas del Gobierno no podemos hacerlo. Los gobiernos han de destinar, de manera eficiente y no condicionada, los medios para que los países pobres tengan recursos sanitarios. Ha de reducirse la mortalidad infantil en el mundo, es la más cruda y la que frena el desarrollo de los países.

– FL: Ante el fracaso de los organismos internacionales en el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio de acabar con la pobreza, ¿cómo calificaría la actitud de los países del Primer Mundo hacia los países pobres?

– GLG: Sus actuaciones son insuficientes. Muchos países destinan mucho dinero a la presencia militar en lugares como Afganistán, Irak o Kosovo, en lugar de designar mayores recursos a construir un sistema sanitario capacitado. El problema de la financiación no radica en dar sólo financiación. Hay que dar crédito, para que éstos países puedan crecer y ser autosuficientes en el futuro.

– FL: Uno de los simposios aborda la sexualidad de los jóvenes. Con respecto a la sexualidad juvenil, ¿qué medidas se deberían adoptar para corregir aspectos negativos en el Primer y el Tercer Mundo?

– GLG: La OMS defiende el uso del preservativo en los países africanos como método de prevención contra el SIDA. Pero, es cierto, y está demostrado estadísticamente, que en Uganda, donde se han llevado a cabo programas de educación sexual abogando por la abstinencia, se ha reducido casi a la mitad el número de seropositivos. El preservativo tiene un límite de riesgo, su uso aporta una sensación de seguridad que repercute en una multiplicación de la promiscuidad. Es posible reducir el SIDA con programas de fidelidad y castidad.

– FL: ¿Eso es posible en el Primer Mundo?

– GLG: En Europa y en Estados Unidos existe una sexualidad basada en el usar y tirar. Es una sexualidad que, a largo plazo, provoca graves consecuencias como: insatisfacción sexual, impotencia, e incluso transmisión de enfermedades como la sífilis. Todo esto demuestra que es un estilo de vida que no funciona.

– FL: ¿Qué propone usted?

– GLG: Propongo algo que ya defendía, incluso, una persona confesada no católica, Luc Montagnier, el hombre que descubrió el virus del AIDS. Él defendía que el hombre debe  amar a la mujer, y sólo a una mujer.

– FL: ¿Qué opina de la visibilidad que goza ahora el colectivo homosexual?

– GLG: En nuestra sociedad, la homosexualidad es un problema, no puede aceptarse como una normalidad. Con la sexualidad se dan distorsiones en las leyes biológicas y naturales. Esto no significa que hayamos de menospreciar o discriminar a los homosexuales, pero encuentro un error que se democratice esta tendencia. Un adolescente puede verse inducido a la homosexualidad en el momento en que llega a cuestionarse su condición sexual, sólo por llevar la corriente a una sociedad que acepta un problema como algo natural.

– FL: Una de las ventajas de la Globalización es la educación a distancia. ¿Qué perspectivas y posibilidades ofrece la denominada telemedicina?

– GLG: La telemedicina es un adelanto fundamental. Las posibilidades de las nuevas tecnologías e internet juegan a favor del médico católico. Con las tecnologías a distancia podemos realizar consultas, ofrecer asesoramiento profesional… Los países del Tercer Mundo pueden abastecerse de recursos que de otra manera no serían posibles. Es una oportunidad para el crecimiento en los países subdesarrollados.

– FL: ¿Con qué trabas se encuentra el médico católico cuando ejerce en países pobres con una cultura diferente?

– GLG: El problema del médico católico no está en los países pobres, está en los países ricos. En Europa y en Norteamérica es imposible ejercer con normalidad mientras sigan habiendo prácticas dramáticas como el aborto o la eutanasia. El médico católico, a menudo, es discriminado por no comulgar con ciertas prácticas médicas o con ciertos ejercicios profesionales como la ginecología.

– FL: ¿Con qué no comulga usted en especial?

– GLG: En Norteamérica se acepta la desnutrición y la deshidratación a pacientes en estado vegetativo para dar una muerte lenta al paciente. Eso es eutanasia. Bajo mi condición de médico católico, me es difícil ejercer en el Primer Mundo mientras haya actividades que vayan contra mi creencia. Encontramos que, en los países desarrollados, el interés económico que hay en la sanidad es superior al interés moral en el enfermo.

– FL: ¿Qué perspectivas vaticina para el médico católico? ¿Cuál será su rol en el futuro?

– GLG: En el futuro del médico católico influyen dos aspectos. El primero será la importancia de la ética profesional del médico. La medicina cada vez es más moderna, hipertecnológica y avanzada; en este sentido, la reflexión ética del médico con el uso de las tecnologías sobre el paciente cada vez importará más y será más determinante.

– FL: ¿Cuál es el segundo aspecto?

– GLG: Nos encontramos con que, cada vez más, hay una reducción en número de médicos católicos. Cada vez hay menos gente que quiera hacer frente a las presiones que revela el mundo. Estamos experimentando un proceso general de secularización en los países occidentales. Con el tiempo habrá menos médicos católicos, sin embargo, éstos estarán más preparados, porque dispondrán de un legado católico y profesional mayor. Tendrán una conciencia responsable que les hará fuertes en su papel.

Enlace relacionado

Hazte socio

También te puede gustar