Memorias del Matto Grosso; una misión en el umbral de la Amazonia, por Mónica Sánchez Lázaro

 Esta obra fue galardonada, y no faltaron motivos para ello, con el premio “Grandes viajeros 2004”. Mónica Sánchez, licenciada en periodismo, emprendi…

 
Esta obra fue galardonada, y no faltaron motivos para ello, con el premio “Grandes viajeros 2004”. Mónica Sánchez, licenciada en periodismo, emprendió un viaje a la Prelatura del Mato Grosso para colaborar en tareas de digitalización del archivo del Obispo Pedro Casaldáliga, recientemente jubilado. La obra, por ello, cuenta con un doble recurso narrativo: la realidad de la zona, el paisaje y la sociedad deprimida de aquella parte de la Amazonia, y la figura del misionero catalán, baluarte de la teología de la liberación.
 
De ahí que el libro a veces lo sea de viajes y, en ocasiones, levante acta de lo que distintas organizaciones hacen a favor de la justicia o un más equitativo reparto de tierras. Tanto la naturaleza exuberante y la singularidad de los indígenas como la figura de quienes se han trasladado a tan recóndito lugar para ayudar a los más desfavorecidos, entusiasman a la joven narradora que, con lenguaje muy fluido y prosa sorprendentemente elegante para el tipo de libro que es, consigue comunicarnos.
 
Es cierto que en algún momento se le escapa la pluma, como cuando contrapone al sencillo obispo que camina con sandalias a los inquisitoriales curas europeos, pero la narración no escapa a un justo equilibrio que recoge la indignidad contra la injusticia flagrante que se comete en aquella parte del planeta y la admiración por la entrega desinteresada de quienes intentan combatirla. Tanto es así que este viaje son dos viajes, porque finalizados los primeros seis meses, de regreso a España, Mónica sintió la necesidad de volver a aquellos parajes, lo cual testimonia como quedaron grabadas en su corazón las personas y situaciones que vivió.
 
Probablemente de los viajeros de hoy no se espera que descubran mundos nuevos. Todo el planeta ya ha sido explorado y queda poco espacio para la sorpresa. Por eso el lector de ahora espera el añadido de las experiencias personales. En este punto “Memorias del Mato Grosso” no cumple todas las expectativas. Al buen hacer de la prosista y al entorno que justifica una historia y un viaje, tanto por lo que da la naturaleza como por lo que aportan los voluntarios, le ha faltado ese punto de implicación, que nos deja la sensación de algo lejano.
 
En cierto sentido es porque el juicio es demasiado intelectual y no llega a percibirse una empatía profunda entre la viajera y los residentes, a diferencia de otros europeos que aparecen a lo largo de las páginas. Mónica nos parece como si hubiera quedado algo al margen. Pero ello no impide que sea un libro bien escrito y capaz de mantener al lector atento a cada una de sus páginas.
 
Es quizás por ello que, en unas páginas de especial belleza poética y como en todo auténtico viaje, que no deja de ser un caminar hacia el propio interior, Mónica escriba: “mi estancia en Confresa es una mota de polvo de la que mi memoria ya no se librará. Confresa es el episodio más polvoriento de mi vida, y también el más sartreano, ya que no encuentro subterfugios con que camuflar la indigencia de un relato que parecerá como escupido por una conciencia que tiene prisa por abandonar su peso en el presente”.
 
MEMORIAS DEL MATO GROSSO
Una misión en el umbral de la Amazonia
Mónica Sánchez Lázaro
Ediciones B
254 págs.
16,50 €
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