Milán retira anuncios ofensivos estilo “Código Da Vinci” de la marca de moda francesa Girbaud

El anuncio era el mismo que se había publicado en revistas y en vallas de Nueva York y de París: una parodia del fresco de Leonardo da Vinci sobre la …

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El anuncio era el mismo que se había publicado en revistas y en vallas de Nueva York y de París: una parodia del fresco de Leonardo da Vinci sobre la Última Cena que se ha hecho especialmente famoso a partir del éxito novelístico El Código Da Vinci.

 

En esta parodia Cristo y los apóstoles son sustituidos por mujeres en postura "casual chic", con ropa elegante de la casa anunciante, la marca francesa Marithe + François Girbaud. Hay un hombre vestido sólo con unos tejanos de cintura muy baja -representa al joven San Juan Evangelista- sentado en el regazo de una de las mujeres, que besa su torso desnudo.  Una "cristo-mujer", la presencia de un cáliz, una paloma -símbolos cristianos añadidos y fuera de sitio- completan la parodia.

 

Italia, una potencia mundial en el aspecto publicitario, cuenta con un órgano de arbitraje y moderación compuesto por la misma industria de la publicidad. Se trata del Istituto di Autodisciplina Pubblicitaria (www.iap.it) que ha pedido al ayuntamiento milanés que retire los carteles de la casa de moda francesa, cosa que han hecho con prontitud las autoridades.

 

Los publicistas italianos creen que la marca francesa utiliza de forma impropia la obra de Da Vinci y que "no puede hacerse objeto de parodia con fines comerciales sin que las convicciones religiosas de al menos una parte de la población, sea grande o pequeña, resulten ofendidas".

Además, "la circunstancia de que una de las mujeres-apóstoles abrace el busto desnudo de un hombre no hace sino acrecentar en clave ofensiva la imitación, así como el uso totalmente gratuito de símbolos cristianos como el cáliz, la paloma y el gesto de los dedos del Cristo-mujer".

 

Ideología Da Vinci, propaganda neognóstica

 

La empresa de moda francesa -con presencia en toda Europa y tiendas también en España- se defiende de la acusación del órgano ético de los publicistas italianos diciendo que no buscaban ofender sino hacer "un homenaje a las mujeres" y que se inspiraron en la novela El Código Da Vinci, de Dan Brown.

 

La ideología de feminismo neognóstico que sustenta la existosa novela realmente está en el anuncio francés. En la novela, Brown afirma que la figura del jovencísimo Juan, junto a  Jesús, en realidad es María Magdalena, y que en el cuadro no aparece el cáliz porque "María es el cáliz, el Santo Grial, receptáculo de la sangre real de Cristo". En realidad, Leonardo está pintando una escena del Evangelio de San Juan cuando Jesús habla de que alguien de la mesa le va a traicionar. San Juan no habla de la institución de la Eucaristía (sus lectores ya la conocían por los otros evangelios) y por eso Leonardo no pinta el cáliz. En cuanto a la supuesta Magdalena, se trata del estilo habitual de representar a muchachos jóvenes, como lo era Juan, en la época que se pintó: rasgos dulces, aniñados y pelo largo.

 

El feminismo neognóstico intenta usar símbolos cristianos y cambiarle el sentido. En el neopaganismo feminista las copas representan la sexualidad femenina, y la paloma, que en la iconografía cristiana representa a Dios Espíritu Santo, se utiliza como otro signo de espiritualidad femenina. Los publicistas franceses aquí han añadido estos símbolos que no pintaban nada en el cuadro de Leonardo.

Los publicistas italianos, para demostrar que se toman en serio el arte de su paisano, el prestigio ético de la profesión y las convicciones religiosas de los ciudadanos no han querido transigir con la provocación francesa y el ayuntamiento ha actuado según le han pedido desde el Istituto di Autodisciplina Pubblicitaria.
 

Resulta curiosa la coincidencia con los carteles que hacían mofa de la Última Cena en la ciudad tarraconense de Valls, en la que Jesús no era sustituido por una guapa modelo, como en Milán, sino por un feo demonio. Parece que Jesús molesta a muchos diseñadores y quieren quitarlod e la vista. Queda por ver si el rostro dolorido e inquietante del Nazareno se lleva el Óscar al Mejor Maquillaje o si el jurado apuesta por el Ramón Sampedro de Amenábar.

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