Misericordia y Matrimonio

Brillantes orientaciones pastorales

El Buen Pastor que carga con la oveja Misericordes sicut Pater

El próximo 8 de diciembre empieza el Año Jubilar de la Misericordia. Desde muy joven estoy vinculado con los Cooperadores (y Cooperatrices) Parroquiales de Cristo Rey. www.cpcr.org  He escrito sobre ello en Forum Libertas. La revista Avanzar (su órgano de expresión en España) es breve y nada farragosa. Estoy suscrito a ella. Agradezco la reducción en 2015 a 6 números anuales en papel tamaño cuartilla, a diferencia de otras revistas en tamaño folio. Agradezco más que en tiempo presente los números publicados aparezcan en formato pdf en la página web. Es decir agradezco y mucho liberarme al máximo de ser evangelizado en papel.

 

Primero les adjunto el link del último número publicado. No se pierdan el editorial acerca del Jubileo de la Misericordia. No dejen de leer el artículo de las páginas 8 y 9. Desconozco quién es su autora. Es un escrito que da diana en lo que es el Sacramento del Matrimonio. ¿Es una elección o es un consentimiento?

 

http://cpcr.es/wp-content/uploads/2015/11/Avanzar-web-binder-nov-dic-2015.pdf

 

 

En presencia del ministro consagrado, sea obispo, sacerdote o diácono, los esposos comprometen su amor ante Jesucristo. Bastan dos testigos y absolutamente nadie más. Obviamente el matrimonio y mucho más el Matrimonio, en la medida de lo factible, debe ser celebrado en sociedad con parientes y amistades. Celebración que no tiene porque consistir en una fiesta de elevado coste económico y otras parafernalias sociales que “visten” de cara a la galería.

 

El Matrimonio es el Consentimiento de un hombre a una mujer y de esta misma mujer a este mismo hombre, a partir de una elección humana de amor. Si nos quedamos en la visión terrenal y contingente de esta elección, difícilmente llegaremos a vislumbrar la trascendencia del plan de Dios en nuestras vidas. En el abc de la Teología Moral, y por consiguiente del Derecho Canónico, los elementos de todo Sacramento son cuatro: Ministro, Sujeto, Materia y Forma. Ha de quedar muy claro que  el Matrimonio es el único Sacramento en el que el Papa, obispo, sacerdote o diácono nunca ha sido, es y será ministro. El hombre es ministro ante la mujer y la mujer es ministro ante el hombre. Ambos son los sujetos receptores del primer Sacramento instaurado allá en el Paraíso.

 

Así como el agua derramada es la materia del Bautismo, en el Matrimonio su materia es la donación mutua de los cuerpos en orden a la expresión del amor y, mediante ella, hacer posible según el plan divino la generación de la vida. El objetivo es esto último. La finalidad es el creced y multiplicaros del mandato divino al hombre cuando fue expulsado del Paraíso. Es decir sacralizando la sexualidad humana y, si Dios quiere, siendo padres terrenales de hijos suyos.

 

La forma es el Consentimiento. El sí quiero. <<Yo ,(en mi caso Francesc), te quiero a ti (el nombre de mi prometida), como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida>>. Inmediatamente después del Consentimiento del hombre, la mujer expresa el suyo. Fíjense que es algo mucho más que el manido hasta que la muerte nos separe. Es el te quiero todos los días de mi vida. Es el te quiero de cuando me levanto cada día. Es un te quiero que es indisoluble, si está presente Nuestro Señor Jesucristo en el momento de quererlo íntimamente y proclamarlo públicamente. Es un te quiero indisoluble porque que es promesa ante Dios.

 

El papel del sacerdote es muy importante. Como si se tratara de un juez, da fe en nombre de la Iglesia del Sacramento rato celebrado. La consumación es cosa de tres: el hombre, la mujer y Jesucristo. ¡Ay las mochilas! Se tiende a ver el peso de la propia, sin reparar en la de la amada media naranja. Se tiende a ver unos pesos sin la presencia de Jesucristo, obviando que los tres enemigos del alma son mundo, demonio y carne.

 

El Consentimiento matrimonial es el acto de la voluntad por el cual ambas partes (los dos cónyuges) se dan y aceptan el derecho perpetuo y exclusivo sobre el cuerpo, en orden a los actos que de suyo son aptos para engendrar prole. El Consentimiento es la causa eficiente del matrimonio y del Matrimonio. No basta la manifestación externa. La voluntad ha de consentir interiormente. El matrimonio- y por tanto el Matrimonio- sería nulo e inválido por derecho natural sin este consentimiento sincero y auténtico por ambas partes. No basta una sola parte.

 

Se invocan demasiadas veces las nulidades. Tal vez existan. Lo que sí existe de modo generalizado es un tirar la toalla ante la dificultad. ¿Impedimentos? Dirimentes son aquellos que no solo hacen ilícito el matrimonio sino también inválido. Son doce en total. Se espera del Matrimonio (los mismos cónyuges) la perfección de una realidad imperfecta y perfectible. Para alcanzarla lo más posible, todo estriba en aspirar a la santidad en dicho estado. Cargando las propias mochilas, reparando más en la del cónyuge que en la propia. ¡Entonces sí que Jesucristo forma parte del Matrimonio!

 

En la Archidiócesis de Barcelona la Basílica de la Patrona de la Ciudad es la de Nuestra Señora de la Merced. En este año santo que empieza es la Basílica jubilar diocesana para peregrinar y ganar las indulgencias, tanto para uno mismo como también para nuestros seres queridos difuntos. http://www.basilicadelamerce.cat/ (en lenguas catalana, española e inglesa)

Hazte socio

También te puede gustar

3 Comments

  1. 2

    A mis lectores: En el mes de octubre hubo un trasiego en redacción con los cambios habidos en la web. Publiqué cuatro artículos en septiembre. Dos de ellos ya han sido recuperados. Uno de ellos titulado “El testimonio de Inés”. El otro “San Cosme y San Damián”. Acabo de consultarlos,

  2. 3

    Nacemos de Dios Creador y Jesùs nos lleva al Padre por medio de los Sacramentos que ganó para ser dignos de llegar de manos de María al Cielo. Cabe destacar que cuando algo nos cruje, expresión tomada del artículo de Silvia Álvarez, es porque vivimos sin tener en cuenta a JesuCristo nuestro Sacramento; nuestra infidelidad es respecto al Sacramento. Muchas veces olvidamos de atender a la Iglesia en todas sus necesidades, lo que implica cuidar del Cuerpo de Cristo al recibirlo como Sacramento y también a Cristo en nuestros enfermos, en nuestros encarcelados, en nuestros difuntos. También podemos gozar sanando los miembros de Cristo a los que nadie escucha ni tiene en cuenta. Escuchemos todos los crujidos, antes de ensordecer con los nuestros.
    Seamos y funcionemos como verdadero Cuerpo de Cristo. Tengamos su pensamiento en nosotros pues Él es nuestra cabeza.
    No nos conformemos sólo con la nuestra, la que decimos “del chorlito!

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>