Muere Terri Schiavo después de 14 días de agonía y sin alimentos

El debate sobre la eutanasia en Estados Unidos y reactivado en las últimas semanas en torno a la figura de Terri Schiavo acaba de concluir dramáticame…

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El debate sobre la eutanasia en Estados Unidos y reactivado en las últimas semanas en torno a la figura de Terri Schiavo acaba de concluir dramáticamente: la mujer, que permanecía en estado de mínima consciencia, ha cerrado definitivamente sus ojos después de 14 días de agonía y sin alimentos. La noticia ha sido hecha pública este jueves, 31 de marzo, por el portavoz de la familia, el sacerdote católico Paul O’Donell. El Vaticano y el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, han expresado ya sus condolencias a la familia.

Tal como veníamos informando en ForumLibertas.com, la orden judicial emitida por el magistrado de Florida George Greer, a instancias del marido de Terri, Michael Schiavo, por la que se había desconectado a su mujer el pasado 18 de marzo de la sonda nasogástrica que la alimentaba e hidrataba y que condenaba a muerte por inanición a esta mujer, ha sido recurrida insistentemente por los padres de Terri, Bob y Mari Schindler, hasta agotar las últimas posibilidades, después de 7 años de batalla judicial entre el esposo y los padres de Terri.

Condolencias del Vaticano y Bush

El Vaticano ha lamentado el fallecimiento de Terri y ha estimado que la muerte de esta mujer estadounidense ha sido "arbitrariamente acelerada" con la retirada de la sonda nasogástrica que la alimentaba. "Las circunstancias de la muerte de la señora Terri Schiavo han perturbado seriamente las conciencias", indicaba el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, en lo que se supone la primera reacción oficial de la Santa Sede al fallecimiento de Schiavo.

Por su parte, Bush ha expresado sus condolencias a los familiares y amigos de Terri Schiavo al mismo tiempo que exhortaba a los estadounidenses a construir una cultura de la vida.

La eutanasia, un debate que continuará

El caso Schiavo ha conmovido fuertemente a la opinión pública norteamericana, que se dividía entre los partidarios de desconectarla de los alimentos que recibía y aquéllos que defendían el derecho a vivir dignamente de Terri. Con su muerte en el hospital para enfermos terminales de Pinellas Park, al oeste de Florida, a los 41 años de edad, se cierra la controversia entre los partidarios de la eutanasia y los grupos pro vida en el caso Schiavo, aunque es de prever que continuará durante un tiempo el debate abierto en torno a la eutanasia.

Incluso Bush había intervenido en el caso al firmar el pasado día 21 una ley aprobada por el Congreso que facilitaba a los padres de Terri recurrir ante los tribunales federales la decisión del juez Greer y que permitía volver a conectar a Terri a la sonda que la alimentaba. También el líder demócrata izquierdista Jesse Jackson se había sumado a las protestas a favor de continuar alimentando a Terri. De nada han valido los esfuerzos.

Ahora, con la muerte de esta mujer que permanecía en estado de mínima consciencia, su marido, el juez Greer y el resto de la maquinaria judicial estadounidense pueden vanagloriarse de haber ganado el largo contencioso judicial en torno a esta eutanasia. En este caso, nunca mejor dicho, descanse en paz Terri Schiavo.

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