El otro muro del que nadie habla: México se aísla de Latinoamérica por el sur

México se blinda contra Guatemala: el Gobierno de Peña Nieto pretende reforzar el muro en la frontera sur para frenar la emigración de Latinoamérica a México, que sirve también de paso a Estados Unidos

La actitud de Donald Trump hacia la población migrante es “extremadamente conservadora y racista”, según la diputada guatemalteca Nineth Montenegro, la figura más notable de la izquierda en su país y posible candidata a la presidencia. Según la política, Trump quiere completar un muro “grande y bonito” en la frontera con México. Sin embargo, existe otro muro del que poco se oye hablar: el de México con guatemala, un lugar que supone la entrada a Estados Unidos del resto de Latinoamérica y, ahora, sorprendentemente, el presidente mexicano Peña Nieto ha anunciado que reforzará esta valla, ahora intermitente, que separa las zonas urbanas y los puestos fronterizos entre los dos países.

A principios de febrero, dos altos funcionarios del Pentágono viajaron a México, Honduras y Guatemala para asegurarse del “compromiso de México de asegurar su frontera sur”. “El Gobierno del presidente Peña Nieto está aliado con Estados Unidos en el tema de la migración y ha hecho todo lo que ha podido por frenar la llegada de migrantes a la frontera norte, lo cual me parece comprensible desde un ángulo, pero inaceptable desde otro porque está haciendo el trabajo de gendarme de Estados Unidos”, afirma Sergio Aguayo, profesor del Colegio de México y un experto en la violencia en su país, sobre la que disertó hace unos días en el Cidob de Barcelona. Una situación que hasta ahora victimizaba a México en realidad podría significar que el país fuera un aliado de las políticas antiinmigración de Trump.

Nineth Montenegro, por su parte, visitó Barcelona con motivo de la concesión del premio del Institut Català Internacional per la Pau a las Brigades Internacionals de Pau, que durante un decenio la acompañaron en Guatemala para proteger su vida.

“Incluso a pesar de que este señor –Trump– nos viene insultando desde junio del 2015, el Gobierno de Peña Nieto simplemente sigue haciendo algo que debería reconsiderar”, sentencia Sergio Aguayo. El 7 de julio del 2014, Enrique Peña Nieto y el entonces presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina –hoy encarcelado por corrupción– firmaron el programa Frontera Sur, que fue presentado como un plan para regularizar y dignificar el tránsito de migrantes y darles apoyo. Pero no fue nada de eso. Todo se tradujo en una persecución policial más fuerte y en la dispersión de la marea migratoria hacia nuevas rutas, un fenómeno que puede volver a repetirse.

La pobreza, como la que se ve en este vertedero de Ciudad de Guatemala, impulsa la emigración hacia Estados Unidos

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La medida más notoria aplicada entonces se dirigió al tren de mercancías llamado La Bestia, que atraviesa México de sur a norte y que los emigrantes abordan en marcha, perdiendo en muchas ocasiones las piernas o incluso la vida. Según explica Sergio Aguayo, “cuando la crisis de los menores –que llegaban solos a Estados Unidos–, Obama, aparte de llorar ante las cámaras, pidió un muro en la frontera sur de México y que se incrementara la velocidad de La Bestia, que fue de 10 a 30 o 40 kilómetros por hora”. Unas afirmaciones que no separan tanto la visión de la imigración de Obama a la de Trump. Además, un pequeño muro se erigió en Tapachula (estado de Chiapas) para impedir el acceso al tren.

Tras esa decisión, rápidamente, los coyotes que trafican con migrantes optaron por rutas más alejadas y por el transporte público, que duplicó sus precios. Los centroamericanos continuaron dirigiéndose a las fronteras en grandes cantidades, lo cual se observó en el incremento de los controles policiales a lo largo de las rutas y en las detenciones y deportaciones. Así, en los tres primeros meses del 2015, México deportó a 39.316 personas, un 79% más que en el mismo periodo en el 2014. Al año siguiente, 2016, México deportó a 147.000 personas, mucho más que EE.UU. (96.000 con la Administración Obama).

Ahora, con las amenazas de Trump, se espera un renovado flujo de Centroamérica hacia el norte, antes de que el presidente cierre la frontera. “Mucha gente está deseando salir cuanto antes –dice Nineth Montenegro–. Sí, está ocurriendo en lugares del altiplano del país, es algo cotidiano, y Guatemala no hace nada para propiciar las condiciones mínimas para que el guatemalteco opte por quedarse”.

 

 

 

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