Nadie se acuerda de ellos

Explica ese extraordinario filósofo que es Charles Taylor que la actual sociedad de individuos aislados, la sociedad de la desvinculación, también nec…

Forum Libertas

Explica ese extraordinario filósofo que es Charles Taylor que la actual sociedad de individuos aislados, la sociedad de la desvinculación, también necesita de ciertas pautas colectivas que creen lazos sin la necesidad de un gran compromiso. Las rebajas, ahora en curso, congregan en una manifestación colectiva del consumo a esta vinculación light. El ritual del botellón, de la movida de cada fin de semana, es, en el caso de los jóvenes, otro substituto de sentirse formando parte de algo sin comprometerse. La solidaridad, una de las banderas de nuestro tiempo, responde también a este tipo de ritual de compromiso débil en el que participan jóvenes de vacaciones, gentes bien intencionadas, ex comunistas sin bandera. Naturalmente hay muchas obras solidarias llenadas con pasión e intensidad por gente muy comprometida, pero no forman parte de lo que es la mayoría. La prueba de que la solidaridad de esta sociedad es sobre todo de boquilla y que se aparta mucho de la decimonónica práctica de la beneficencia disfrazada por el barniz de la postmodernidad, es que existen tres temas que no están en la agenda política de ningún partido en España: el programa de lucha contra la pobreza de Naciones Unidas, la erradicación de la pobreza en España, un objetivo perfectamente viable, y la situación de los presos en las cárceles.

¿Por que no están en la agenda de temas básicos? Primero porque no son fuente de votos. Segundo, porque los partidos son incapaces de practicar la pedagogía que transforme esta incapacidad. Es la pescadilla que se muerde la cola. Mientras tanto, los medios de comunicación, el discurso público, nos muestran como modelos de nuestro tiempo a futbolistas, modelos, cantantes y parásitos televisivos que no tienen otra característica y otro sentido que el derroche, la ostentación, tanto de sus dineros como de sus miserias, que para algunos se han convertido a su vez en fuente de ingresos, otro pez que se muerde la cola, las miserias y flaquezas humanas convertidas en fuente de notoriedad y riqueza. ¿Es posible encontrar otro período de la historia humana donde los referentes públicos muestren ejemplos tan claros de degradación? Vivimos inmersos en la ruptura de la injusticia social manifiesta. ¿Hasta cuando?

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