Narcís Serra dice que, al haber hecho tanta política, será más independiente en Caixa Catalunya

El ex vicepresidente del Gobierno español Narcís Serra explicó este jueves, pocas horas después de ser nombrado presidente de Caixa Catalunya, que pre…

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El ex vicepresidente del Gobierno español Narcís Serra explicó este jueves, pocas horas después de ser nombrado presidente de Caixa Catalunya, que precisamente su larga trayectoria política le ayudará “a tener más independencia” en su nuevo cargo. En la misma línea, aseguró que “no habrá politización” en la gestión de la entidad financiera y garantizó, tras elogiar a su predecesor, Antoni Serra Ramoneda, que habrá continuidad. Pero el hecho de que Narcís Serra haya sido vicepresidente del Gobierno con Felipe González (1991-1995) y ministro de Defensa entre 1982 y 1991 (y, por tanto, jefe de los Servicios Secretos españoles) convierte la noticia en un hecho único en el mundo. Además, el nuevo presidente de Caixa Catalunya admitió que sigue militando en el Partido Socialista (PSC). Desde Convergència i Unió, se ha expresado malestar por el nombramiento, mientras que desde la Generalitat nadie ha querido hacer ninguna valoración oficial.

Narcís Serra, que también fue alcalde de Barcelona (1979-1982) y primer secretario del PSC (1994-1998), destacó en su comparecencia del jueves que llega “a una entidad saneada que sabe combinar el crecimiento y la rentabilidad”. Sobre las conversaciones de su predecesor, Antoni Serra Ramoneda, con el actual ministro de Industria, José Montilla, en las que, según reveló el hasta ahora presidente de Caixa Catalunya, fue instado a abandonar el cargo, el ex vicepresidente del Gobierno aclaró que “no se puede interpretar, como se ha hecho, que Montilla haya intervenido en el relevo”. También descartó cualquier operación de fusión con otras cajas.

No es nada habitual que este tipo de responsabilidades sean ocupadas por personas que hayan estado tan marcadas políticamente. Cabe recordar, además, que Narcís Serra salió del ejecutivo español en 1995 por la puerta de atrás. Felipe González le destituyó por su presunta implicación en unas escuchas telefónicas del Centro Superior de Inteligencia (CESID).

Algo muy parecido al nombramiento que ahora se ha producido en Caixa Catalunya ya sucedió cuando, el pasado mes de junio, el Parlamento de Cataluña eligió a Rafael Ribó, que fue presidente de Iniciativa-Verds hasta el año 2000, nuevo defensor del Pueblo de esta comunidad autónoma (Síndic de Greuges), un cargo marcado tradicionalmente por la independencia partidista. En aquella ocasión, al ser necesarios tres quintos de la cámara catalana, los tres grupos que apoyan al Gobierno de Pasqual Maragall llegaron a un acuerdo con el Partido Popular (PP). El perfil de Ribó contrasta con su predecesor, Antón Cañellas, un hombre de talante moderado y centrado que ocupó el puesto entre 1993 y 2000 gracias a un gran pacto entre PSC y Convergència i Unió (CIU).

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