Y el niño devolvió sus trofeos

Hay veces, que los más pequeños son los que más enseñan a los mayores. Esto mismo ha ocurrido con la historia de Yago, un chico de siete años que, con su actitud, ha hecho algo más grande el mundo del deporte. Y ello gracias a una carta y una acción con las que ha encarnado todos los valores que debe transmitir el deporte.

Con apenas siete años Yago Horno Mateo ha dado toda una lección de deportividad.

El pequeño estaba participando en un torneo de golf en Isla Canela (Huelva) organizado por la Federación Andaluza de Golf y puntuable a nivel nacional.

Yago terminó el recorrido con 50 golpes, una grandísima marca que le abría las puertas del campeonato de España. El menor se fue a su casa contentísimo con el trofeo recibido, pero al llegar se dio cuenta de un error.

El padre de YagoKostka Horno, explica:

  • “Después de un torneo, tengo la rutina de pasar los resultados a una tarjeta limpia. Cuando sumé los golpes de Yago vi que los números no cuadraban, me salían 51 y no 50 como se había reflejado en la tarjeta. Con lo cual no hubiera ganado”.

Horno aseguró:

  • “Mi hijo se quedó en estado de shock. Estaba muy preocupado por la reacción de los demás. Había sido un error, pero no quería que nadie pensara que era un tramposo y su gran preocupación además era que no se enterara su madre”.

El progenitor nos dice:

  • “Quise que Yago tomase la decisión: podía no decírselo a nadie o cumplir con las reglas y comunicar el error a la Federación”.
  • “Esto le dejó hecho polvo; pero se marchó, reflexiono y regresó a la hora diciendo que quería renunciar a los trofeos”.
  • “Y así lo hizo”

El padre de YagoKostka Horno, afirmó:

  • “He recibido muchos mensajes de padres valorando la acción y confesando que les ha hecho reflexionar sobre la manera de vivir el deporte”.

La carta manuscrita, en la que cuenta a la federación lo sucedido y su renuncia al trofeo, está dando estos días mil vueltas por las redes sociales.

Un hecho que no se le olvidará nunca a Yago, y que costará quitar de la memoria de los aficionados, que han asistido a otra pequeña demostración de la belleza del deporte.

Un niño singular, un deportista, un héroe,  un ejemplo de virtud, una buena acción, una acción meritoria, una muy buena educación recibida, un niño honesto, un niño honrado… Yago.

Y es muy bueno que los mayores aprendamos. Esto es un reto para nuestro, tantas veces, recalcitrante y podrido egoísmo.

 

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