Niños en China, soledad y suicidio

Tres niñas y un niño de entre 5 y 13 años, fueron encontrados muertos el martes por ingestión de un pesticida en su casa e…

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Tres niñas y un niño de entre 5 y 13 años, fueron encontrados muertos el martes por ingestión de un pesticida en su casa en Tiankan, en la ciudad de Bijie, provincia de Guizhou. Sus padres son trabajadores emigrantes.

Las autoridades chinas investigan este caso en el que todo apunta a un suicidio de estos cuatro niños, que vivían solos, debido a que sus padres tuvieron que irse a otra ciudad en busca de trabajo.

Se estima que en el país hay unos 61 millones de niños que crecen con un progenitor o ninguno debido a que éstos son trabajadores emigrantes, según datos obtenidos de la Federación de Mujeres de China.

En enero, un niño de 9 años se ahorcó con una cuerda de plástico tras enterase de que su madre no volvería a casa para pasar el Festival de la Luna Nueva con él en Wangjiang.

Las cifras de niños abandonados en China podían quedar de esta manera:

· Sin sus padres viven en total unos 60 millones de niños

· Viven con los abuelos unos 32 millones

· Viven con otros parientes unos 11 millones

· Viven con vecinos unos 9 millones

· Viven solos unos 3 millones

· Niños de la calle un millón

· Sin datos concretos unos 4 millones

v Unos sin identificar

v Otros que pasan de una situación a otra distinta alternativamente.

Estos niños son vulnerables:

· Al vicio.

· A las enfermedades físicas.

· A las depresiones y enfermedades mentales.

· A las drogas y alcohol.

· Al analfabetismo.

· A la falta de higiene.

· A los abusos.

· A la esclavitud.

· Al maltrato.

· Al tráfico de personas.

· A la marginación y mendicidad.

· Y no es raro que, como en esta ocasión, haya casos de suicidio.

Los padres, que son trabajadores emigrantes, dejan solos a sus hijos por motivos que van: desde el costo elevado de criar a los niños en las ciudades al controvertido e inhumano sistema de permisos de residencia en China; sistema de permisos que impide a los emigrantes tener pleno derecho a los servicios sociales, de salud y de educación en su nuevo hogar esto incluso muchos años después de haber emigrado. Todo esto carece de lógica y origina situaciones tremendamente escalofriantes y dolorosas.

Todo esto son actuaciones que se llevan a cabo aun en países de ideología comunista y autoritaria, y que es bueno para toda la comunidad mundial que se vayan erradicando totalmente.

El bien de la humanidad requiere un esfuerzo global en defensa real de la institución familiar. Pues, si valoramos estas situaciones nos damos cuenta de que aquí no hay derechos humanos, ni derechos del niño, ni derechos de la infancia, ni defensa de la familia, ni constituciones que defiendan el derecho a la salud y el derecho a la educación. Aquí no hay nada de nada.

No se entiende como en China aún, siglo XXI, se pueden dar circunstancias tan catastróficas y adversas para las familias. Tampoco se entiende como no se crea una sociedad en la que los padres estén junto a los hijos; y que junto a ellos se eduquen, crezcan con la salud adecuada, con el cariño y con la afectividad propia de un niño o de un joven. Es intolerable pensar que si los padres tienen que salir a trabajar a otro lugar los hijos no puedan ir con ellos por motivos tan importantes como la salud y la escolarización.

Todo esto nos demuestra que en estos lugares el concepto de familia no existe o está muy deteriorado. Allí solo, al parecer, interesa la producción y la economía y lo demás es secundario. Y, todo ello, este entramado socioeconómico, trae consigo paulatinamente la autodestrucción del ser humano.

La persona, el individuo, el ser humano, la familia, la creación todo esto es secundario o terciario, frente a la potente economía que abusando de unos, muchos: millones y millones; enriquece a otros, unos pocos.

Terminó con pena, con dolor, con tristeza viendo los derroteros de:

· Un mundo inhumano y cruel.

· Un mundo tremendamente insolidario.

· Un mundo en el que se enriquecen unos pocos, muy poquitos a costa de todos.

¿Pero cuántos problemas como éste en el mundo?:

· ¡Cien, mil, un millón, mil millones!

¿Y qué podemos hacer? Piensa y actúa.

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