“No es necesaria la amniocentesis” para extraer células madre del líquido amniótico

El pasado 7 de enero se hizo público un descubrimiento que mostraba la posibilidad de obtener células madre del líquido amniótico. Ante la euforia ini…

El pasado 7 de enero se hizo público un descubrimiento que mostraba la posibilidad de obtener células madre del líquido amniótico. Ante la euforia inicial, surgieron voces que advirtieron del riesgo que supone para el feto practicar una amniocentesis. Sin embargo, un experto neonatólogo asegura que no hay ningún peligro si “la recogida del líquido se realiza después del parto, cuando ‘se rompen aguas’, como se dice popularmente”.

 

Carlo Valerio Bellieni, del Departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlínico Universitario Le Scotte de Siena, consultado por la agencia ZENIT, considera que “el descubrimiento de la presencia de células estaminales en el líquido amniótico es reconfortante”.

 

No hay necesidad de realizar una amniocéntesis (es decir la extracción de líquido amnitótico con una jeringa a través de la pared abdominal materna) para obtener, además, una cantidad irrisoria”, aclaró el especialista.

“Fuente para reparar tejidos”

 

Los científicos que llevaron a cabo los estudios para la extracción de células madre del líquido amniótico, que rodea el feto durante el embarazo, se mostraron muy optimistas con respecto a los resultados obtenidos.

 

“Esperamos que estas células madre puedan servir como una fuente para reparar tejidos igual que las otras”, aseguró tras el descubrimiento el director de la investigación, Anthony Atala, del Instituto de Medicina Regenerativa de la Facultad de Medicina de Wake Forest (Carolina del Norte).

 

Las investigaciones se llevaron a cabo con la colaboración de científicos de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Padua (italia), quienes determinaron que la capacidad de estas células para diferenciarse en distintos tejidos no es tan amplia como la de las células madre de origen embrionario, pero es superior a la de las células madre adultas, que están mucho más especializadas.

 

Al día siguiente del anuncio, el cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, lo recibió con esperanza, a condición de que se respeten las condiciones éticas propias de todo trasplante (microscópico o macroscópico).

 

Respeto a la vida humana

 

Lozano Barragán manifestó que la Iglesia “está abierta al verdadero progreso” aquel que “no atente ni manipule la vida humana”. “El embrión no debe ser tratado como un simple material de experimentación” aseguró.

 

Reconociendo ante los micrófonos de Radio Vaticano que él no es científico, pidió por tanto la contribución de los científicos para comprender el alcance ético del descubrimiento. Según los primeros datos, afirmó, parece que este procedimiento respeta la vida humana (algo que no sucede con la experimentación con embriones).

 

En opinión del neonatólogo Bellieni y según el estudio, estas células “son de fácil disponibilidad y parece que se encuentran en cantidad elevada”.

 

“Seguramente este descubrimiento es un fuerte mensaje a quien gestiona la investigación en este campo: hacen falta fondos para la aplicación de los estudios a estas células y hacen falta fondos para los ‘bancos’ que conservarán este precioso líquido”, añadió el también miembro de la Academia Pontificia para la Vida.

 

Los fondos, para las adultas

 

Bellieni subrayó que, “como sucede con la sangre del cordón umbilical, ya en el nacimiento el líquido amniótico está disponible en gran cantidad”. A este respecto, subrayó la necesidad de crear “una red de recogida y conservación bien estructurada”.

 

“Obviamente esto lleva a preguntarse si es razonable que, en cambio, muchos fondos sean destinados a la obtención de células sustraídas a embriones humanos, con la consiguiente muerte de los mismos, sin que se haya obtenido ni se entrevea ningún resultado clínico […] estos últimos son fondos que podrían ser usados para la recogida de las células estaminales adultas, eficaces y útiles”, insistió Bellieni.

 

El neonatólogo de Siena considera esencial que “del líquido amniótico no se haga un uso privado: como sucede en el caso de la donación de sangre para hacer trasfusiones, es oportuno que quien dona lo haga libremente y sin restricciones hacia quien recibe”.

 

“Esto hay que tenerlo en cuenta porque, lamentablemente, vemos una cierta tendencia hacia la privatización del material biológico que podrá ser de utilidad común, como sucede en varios países con el caso de la sangre del cordón umbilical, que puede ser conservada para uso personal en lugar de pasarla a un banco público: muchas sociedades científicas internacionales se han levantado contra este derroche y esta actitud que discrimina a quien no puede conservar el material estaminal por motivos de patrimonio”, añadió.

 

La conclusión del experto neonatólogo es que “una vez más son los hechos los que hablan: la investigación científica es una cosa seria. Querer forzarla por motivos ideológicos, como puede sucede en el caso de quien ve el único camino en el uso de los embriones humanos, lleva a derroches de dinero y pérdidas de tiempo precioso”.

 

“Y una vez más se ve que el respeto de la vida humana, unido a la capacidad de investigación, lleva en el sentido correcto de la curación y la salud”, concluyó.

 

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