¿No es posible un gobierno de concentración?

Viendo a diario el desaguisado que tenemos en nuestra querida España, debido a esta mala democracia oligarquizada, que ha consentido la corrupc…

Viendo a diario el desaguisado que tenemos en nuestra querida España, debido a esta mala democracia oligarquizada, que ha consentido la corrupción a toda escala, la tibieza y el conformismo de una sociedad anestesiada por medios de comunicación carentes, en gran medida, de transmisión de cultura política, histórica etc., ¿no sería posible que ahora las fuerzas políticas, los brotes limpios y los nuevos de los partidos mayoritarios, hagan una propuesta conjunta para regenerar la vida política y aunar esfuerzos?

Sería una extraordinaria ocasión para la ciudadanía que las derechas e izquierdas, moderadas y congruentes, tomaran posiciones para salvar a nuestro país del gran dislate de la separación de comunidades autónomas, y sobre todo, de la regeneración de nuestra democracia. También sería la ocasión para desterrar de una vez y por todas los fantasmas de nuestra triste y fratricida Guerra Civil.

Decía el presidente de la primera República D. Francisco Pi y Margall: “Van siempre a los partidos extremos las más insensatas ambiciones, y estas, casi nunca satisfechas, agitan y revuelven sin cesar las muchedumbres”.

Con el fin de atajar los problemas económicos y sociales de sus Estados Federados, en Alemania, sus fuerzas políticas mayoritarias se unen para gobernar mejor. Aquí en España nos aferramos a la idea de la desunión y del enfrentamiento político.

Como amante de nuestra historia y hombre lleno de optimismo, no pienso jamás que esta algarada que acontece en estos días desencadene algo lamentable para nuestro futuro. Nuestro actual rey Felipe VI, como expuso en su proclamación, es símbolo de la unidad del Estado, y cómo dijo su padre, el rey Juan Carlos I, "España es el gran hogar común, plural y diverso que nuestros hijos y nietos confían sepamos preservar”.

Debe darse, insisto, un pacto de estabilidad política, incluyendo cláusulas de flexibilidad, para llegar a acuerdos sociales, reformas fiscales coherentes, que propiciaran ese fortalecimiento económico y político. Respetémonos todos con nuestras singularidades y nuestras experiencias comunes, por favor no rompamos los vínculos del entendimiento.

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