No valen parches: Sólo el acuerdo educativo

Ya lo decíamos hace una semana. Proponíamos a nuestros lectores que, si pensaban acudir a la manifestación contra la reforma educativa, lo hiciesen co…

Forum Libertas

Ya lo decíamos hace una semana. Proponíamos a nuestros lectores que, si pensaban acudir a la manifestación contra la reforma educativa, lo hiciesen con espíritu de concordia, de manera cívica y pacífica pero, sobre todo, pensando en que lo que buscamos, en el fondo, no es la confrontación ni el desgaste del Gobierno, sino un diálogo en profundidad para alcanzar el deseado acuerdo educativo. Y esto pasa necesariamente por la participación de todas las fuerzas políticas y los agentes de la comunidad educativa, así como los padres y las familias.

 

La reunión del presidente José Luis Rodríguez Zapatero el jueves con representantes de los convocantes de la protesta encendió una llama de esperanza, como explicó el presidente de los padres católicos agrupados en la CONCAPA, Luis Carbonel. Pero no hay nada concreto y, en cualquier caso, parece que lo único viable, después de las buenas formas mostradas por el jefe del Ejecutivo, es modificar algunos puntos. Pero esto apunta más hacia unos parches que, más que un acuerdo, reducirían muy ligeramente las carencias y los errores del actual proyecto de la LOE. Dijimos en su momento, también, que la asignatura de religión y su alternativa constituían un asunto fundamental, no el único pero sí suficiente, para oponerse a la iniciativa gubernamental. Lo es, pero no porque muchos de los que defendemos la dignidad del estatuto académico de esta materia seamos católicos, sino porque queremos más libertad educativa.

 

El Partido Socialista (PSOE) ha argumentado reiteradamente que determinadas leyes aprobadas por el Partido Popular (PP) con una mayoría parlamentaria ajustada, como la de Calidad de la Enseñanza (LOCE) o el Plan Hidrológico Nacional (PHN), debían ser derogadas porque no habían nacido de un consenso suficientemente amplio. Pero ahora, en el importantísimo tema de la educación, no ha predicado con el ejemplo. El proyecto de reforma educativa, aprobado por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero el pasado 22 de julio, ya ha sido criticado por un sector importante de la sociedad y también por la oposición, lo que augura un visto bueno legislativo por la mitad más uno o, como mucho, un poco más. Además, es posible que el Senado vete la LOE. Si la LOCE del Gobierno de José María Aznar tenía entre sus puntos débiles la falta de diálogo con que se tramitó, lo cual es cierto, la nueva normativa que prepara ahora el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero va por el mismo camino, como ya ocurrió con las iniciativas de los gobiernos de Felipe González, la LODE y la LOGSE, que nunca contaron con el necesario consenso.

 

Todo esto demuestra que ahora es el momento de alcanzar el tan deseado acuerdo que se reclama en todos los sectores del ámbito educativo desde hace más de dos décadas. Es urgente que el Gobierno, para sacar adelante el proyecto que ha presentado en las Cortes, lo retire y ponga en marcha un auténtico proceso de diálogo con todas las fuerzas políticas, no sólo con sus socios parlamentarios, sino también con el PP y Convergencia i Unió. Pero el deseado acuerdo pasa también por dialogar con toda la comunidad educativa, toda (centros públicos, privados y concertados). Hay que contar con los responsables de los colegios, con el profesorado y, sobre todo, con los padres y sus asociaciones, tanto laicas (CEAPA, por ejemplo) como confesionales (entre las que destaca la católica CONCAPA).

 

Es inadmisible que la educación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes esté en manos del color político que gobierna. No puede ser que la asignatura de religión sea un día evaluable y con una alternativa digna y, de la noche a la mañana, quede relegada casi a la nada. No puede ser, en definitiva, que la alternancia política (legítima y positiva en toda democracia) condicione el sistema educativo, en muchos casos con parches ideológicos que no prestan ningún servicio ni a la libertad ni a los valores que hay que transmitir a las nuevas generaciones. Os animamos a seguir de cerca el debate de estos próximos días, social y parlamentario, siempre desde el espíritu constructivo y con medios legítimos y pacíficos.

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