Nuestra izquierda y el anticlericalismo

Desde que hiciera pública su "Nota ante las elecciones generales de 2008", la Conferencia Episcopal Española no ha dejado de sufrir, por par…

Forum Libertas

Desde que hiciera pública su "Nota ante las elecciones generales de 2008", la Conferencia Episcopal Española no ha dejado de sufrir, por parte de nuestra izquierda, descalificaciones, insultos, amenazas y, lo que es más grave en democracia, el que se le niegue el derecho a dar orientaciones a los católicos para que puedan votar libremente.

Nuestra izquierda , defensora "a ultranza" de la libertad de expresión de los "otros", siempre y cuando, lo que digan esos "otros" no ponga en entredicho sus afirmaciones, no ha querido evolucionar democráticamente; mientras que, sin haber cortado aún el cordón umbilical que les une con su pasado totalitario, se presentan como "demócratas de toda la vida" y van repartiendo, por ahí, carnés de demócratas a sus afines.

Una vez más, a nuestra izquierda, le ha salido a flote ese anticlericalismo innato, que les caracteriza y que les ciega hasta el punto de nublarles la razón. Una ceguera, tan estúpida, que les ha impedido ver y aprovechar una irrepetible oportunidad de perjudicar políticamente a los populares.

Si nuestra izquierda, en vez de hacerse como siempre la víctima, se hubiera mostrado indiferente ante unas orientaciones que no condicionan a los no católicos, habría podido dejar en evidencia (y con razón) a un PP que, según dichas orientaciones, tampoco puede ser receptor del voto católico; pues, el Partido Popular, no defiende la familia, al no querer derogar las uniones homosexuales (simplemente cambiarles el nombre) y el divorcio exprés; ni la vida, al no pretender abolir la investigación con embriones humanos y el aborto.

Visto lo visto durante los últimos 30 años, tengo la sensación de que falta mucho tiempo para que nuestra Izquierda se reconvierta a la social democracia. Claro que, en honor a la verdad, se observan algunas mejoras: ya no iluminan las iglesias prendiéndolas, igual que en los años 30, sino que optan por nuevas formas de desamortización como la amenaza de quitarle la financiación.

Una financiación que sale, solamente, de los que libremente marcan la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta; y que la Iglesia, devuelve a toda la sociedad, ahorrando al estado más de 30.000 millones de euros con sus obras sociales.

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