Nuestro verano en Ítaca

–          “¿Qué significa apprivoiser?”, preguntó el niño.   Y contestó el animal:   –          “Es algo muy olvidado hoy día. Significa crear lazo…

          “¿Qué significa apprivoiser?”, preguntó el niño.

 

Y contestó el animal:

 

          “Es algo muy olvidado hoy día. Significa crear lazos (…) Todavía tú no eres para mí más que un muchacho  en todo semejante a otros cien mil. Y yo no tengo necesidad de ti. Tú tampoco me necesitas. Yo no soy para ti más que un zorro semejante a otros cien mil. Pero si tú m´apprivoises (domesticas), tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Y seré para ti único en el mundo”.

 

Y, más adelante, le recordó al niño:

 

   “No se conoce más que las cosas que uno mismo  domestica. Los hombres no tienen ya tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas en los almacenes. Pero como no existen almacenes de amigos, los hombres no tienen ya amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!”.

 

La domesticación es un ejercicio previo al descubrimiento del sentido. Hoy perdemos lo esencial sin darnos cuenta que lo hemos perdido. Hoy olvidamos aquello de que: “si quieres que los hombres sean hermanos, oblígales a edificar una torre; pero si quieres que se odien, arrójales dinero”. Hoy llenamos nuestra vida de palabras y obras compradas en almacenes de apariencia de sentido, en grandes superficies culturales sin pensar y sentir el único tiempo y el único espacio que no son relativos: el misterio del hombre y el misterio de Dios.

 

La modernidad relativizó la revelación, toda revelación, incluso la del otro más cercano, próximo, prójimo. Max Scheler nos ha recordado que “al cabo de unos diez mil años de “historia”, es nuestra época la primera en que el hombre se ha hecho plena, íntegramente, “problemático”; ya no sabe lo que es, pero sabe que no lo sabe”. Ortega y Gasset dijo aquello de que “no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos pasa”, y añadió: “Una cultura contra la cual se puede lanzar el argumento ad hominen de que no nos hace felices, es una cultura incompleta”. Hoy, el problema de la cultura es un nuevo viaje de ida y vuelta entre la naturaleza y la cultura, entre la fe y la razón.

 

Condenados por desconfiados, herederos de la modernidad siempre tardía, el problema de la cultura es el problema del hombre, y la respuesta al vacío de la cultura es la palabra que se encarna como misterio de Dios. Romano Guardini dejó escrito que “el sentido de una época cultural no reside en definitiva en que en ella el hombre logre un bienestar cada vez más alto y un dominio de la naturaleza cada vez mayor, sino en producir la forma de existencia y de la actitud ética humana que exige la historia en cada ocasión”.

 

El mundo existe dos veces para cada uno de nosotros; uno como naturaleza y otro como cultura. Dicen algunos habladores, como los de la novela de Vargas Llosa, que hay tantas concepciones de cultura como de hombre; Kroeber y Klunckholn catalogaron más de ciento cincuenta definiciones del término cultura. Y, sin embargo, el problema estriba en que el olvido de la naturaleza nos ha conducido a la pérdida de la cultura. Y en estas estamos. Por más que la voluntad de poder de Nietzsche, o la patología del complejo, cultural por supuesto, de Edipo de un tal Freud, o el ansia del hombre por inventarse a Dios, de un tal Feuerbach, hayan marcado las reglas del juego del multiculturalismo o de la interculturalidad, el empeño de Juan Pablo II es el empeño por defender la dignidad del hombre y la vigencia del billete de nuestro camino de la naturaleza a la cultura, del hombre a Dios, porque Dios ha salido al encuentro del hombre, ha tomado la iniciativa y va por delante.

 

Quizá en nuestro días, en nuestro tiempo, “dramático y al mismo tiempo fascinador”(Redemptoris missio, 38), la voluntad humana ya no “domestica” ni se “domestica”, sólo domina y se somete a la dominación de la voluntad, de la razón instrumental, económica y tecnológica.

 

J. H. Newman, hombre de su tiempo y de su cultura, profetizó que “llegará un tiempo en que la Iglesia será la única defensora en el mundo del hombre y de la cultura”. La cultura es, como dijo Juan Pablo II en su discurso a la Asamblea general de la ONU (5 de octubre de 1995), “un esfuerzo de reflexión sobre el misterio del mundo y en particular del hombre: es un modo de expresar la dimensión trascendente de la vida humana. El corazón de cada cultura está constituido por su acercamiento al más grande de los misterios: el misterio de Dios”. La cultura, parafraseando a la Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, es un modo particular en el que los hombres cultivan su relación con la naturaleza y con sus hermanos, con ellos mismos y con Dios, a fin de conseguir que su existencia sea plenamente humana.

 

La cultura es la única posibilidad real con la que el hombre cuenta para ser auténtica y verdaderamente hombre. Juan Pablo II, en su encíclica Veritatis Splendor, nos lo ha recordado:

 

“no se puede negar que el hombre existe siempre en una cultura concreta, pero tampoco se puede negar que el hombre no se agota en esta misma cultura. Por otra parte, el progreso mismo de las culturas demuestra que en el hombre existe algo que las trasciende. Este “algo” es precisamente la naturaleza del hombre. Precisamente esta naturaleza es la medida de la cultura y es la condición para que el hombre no sea prisionero de ninguna de sus culturas, sino que defienda su dignidad personal viviendo de acuerdo con la verdad profunda de su ser” (n. 53).

 

Joyce, Adorno, Horkheimer, y muchos otros, han utilizado al Ulises de la Odisea como paradigma de la trayectoria del hombre occidental, embarcado en la ilustración que pone en entredicho la odisea de habitar en Ítaca, meta del viaje y lugar en el que se recupera el pleno sentido de uno mismo. Juan Pablo II es capitán seguro en la singladura de la humanidad por los mares de nuestro tiempo, que no sólo ama al hombre, porque ama a Dios, “sino que ama la sed que lo devora”.

 

Una sed que sólo sacia quien da de beber de un agua que nunca se acaba: la Verdad, el Bien y la Belleza.

 

                 

 

 

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