Nuevos cines, nueva crítica‘, una selección de Cahiers du Cinéma

Llega a España el cuarto de los volúmenes de la selección de textos de “La petite anthologie des Cahiers du cinéma” hecha por Antoine Baecque. Se trat…

Llega a España el cuarto de los volúmenes de la selección de textos de “La petite anthologie des Cahiers du cinéma” hecha por Antoine Baecque.

Se trata de un libro compuesto de críticas, ensayos, entrevistas, conversaciones y mesas redondas, de los años 50 para acá, en que los protagonistas son tan variopintos como los harto conocidos Bertolucci, Pasolini, Kitano o Godard, y perfectos desconocidos para la mayoría, como los directores del “cinema nôvo” brasileiro o lo que eran cuatro prometedores cineastas japoneses en el 1965: Oshima, Uruyama, Hani, Teshigahara,…
 
Se trata, sin duda, en muchos casos, de textos de difícil lectura para el no iniciado, pero que todo aquel con los conocimientos y/o la paciencia necesarios para acometer dicho trabajo acabará agradeciendo, ya que, podrá hacerse a la idea de lo que han ido siendo las novedades en el mundo del cine durante los últimos cincuenta años.
 
Las dos mayores escuelas europeas de crítica cinematográfica son la francesa y la soviética, la de origen católico y la de origen comunista. “Los cuadernos de cine” surgen de la nutrida estela de discípulos que deja el eminente André Bazin, como Godard o Truffaut, ya no tan religiosos como el maestro.
 
Ha sido precisamente esta revista y no otra la única capaz de sobrenadar en el mar de capitalismo desquiciado que ha hecho naufragar las pretensiones de seriedad de la mayoría de las publicaciones sobre séptimo arte. El mercado y la actualidad – el star-system, vamos- , han acabado por imponerse al buen gusto y al verdadero interés por las historias que se nos cuentan a través de las pantallas.
 
En “Cuadernos de cine” uno puede leer cosas bellas sobre cine. Como ejemplo, lo que dice Pasolini: “el cine sufrió una violación, por lo demás bastante previsible e inevitable; todo lo que tenía en sí de irracional, de onírico, de elemental y de bárbaro fue mantenido al margen de la conciencia y explotado como factor inconsciente de choque y encantamiento; y sobre el “monstrum” de naturaleza hipnótica que siempre es una película, se construyó muy rápidamente toda una convención narrativa que autorizó comparaciones inútiles y falazmente críticas con el teatro y la novela.”

O sea, que cuando vemos cine nos estamos perdiendo algo.
 
Absténgase, pues, todo aquel que busque en el cine “mero entretenimiento”. Mejor que vaya a ver Plan Oculto, de Spike Lee, que no está nada mal.

Nuevos cines, nueva crítica
Varios autores
Editorial Paidós
309 páginas

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